A una mirilla tradicional, de esas de toda la vida, sólo le pedíamos dos cosas: que nos permitiese atisbar quién estaba al otro lado de la puerta sin ser vistos; y que el cristalito no estuviese excesivamente rayado o sucio para poder distinguir de quién se trataba. Sin embargo, en plena era del hogar conectado, esa lente cóncava y distorsionada se ha quedado completamente obsoleta. De modo que hoy en día, el mercado de las mirillas digitales vive una auténtica eclosión, convirtiéndose en el primer bastión de la seguridad doméstica. Para comprobar hasta qué punto ha evolucionado esta tecnología, en ABC hemos instalado y probado durante varias semanas uno de los modelos de gama alta más ambiciosos del momento: la Ezviz EP4, un dispositivo que lleva ya unos meses disponible en España con cifras de ventas muy destacables en establecimientos como Leroy Merlin y Amazon. Pero, ¿qué es exactamente lo que hay que pedirle a una mirilla inteligente moderna para saber si se justifica la inversión de alrededor de 200 euros? (Los precios varían de un sitio a otro) ¿Cumple realmente la EP4 con lo lo que promete? Al dar el salto desde la mirilla analógica a un dispositivo inteligente, el usuario no solo busca ver quién llama. Exige una resolución nítida que identifique rostros incluso con luz en contra, un campo de visión amplio para evitar puntos ciegos, un sistema de detección de presencia preciso (que no lance alertas falsas por un vecino cruzando el pasillo), comunicación bidireccional clara, autonomía sólida y, sobre todo, que respete la privacidad y la legalidad comunitaria. En mano, la Ezviz EP4 transmite sensaciones de producto premium. Se comercializa en acabados dorado y plateado, combinando aleaciones metálicas resistentes con una estética refinada que no resulta chillona ni delata en exceso su naturaleza tecnológica. El cuerpo exterior cuenta con certificación IP54, lo que garantiza protección frente al polvo y salpicaduras de agua en rejas o accesos semi-exteriores. El conjunto se divide en dos bloques: la cámara exterior (que integra el timbre y los sensores) y un estilizado monitor táctil a color de 5,5 pulgadas que se fija en la cara interior de la puerta. Su instalación es sorprendentemente rápida e inalámbrica: basta con aprovechar el orificio previo de la mirilla (compatible con diámetros de 14 a 50 mm y grosores de puerta de 35 a 105 mm) sin necesidad de hacer obras ni tirar cables. Pero el verdadero punto fuerte de la EP4 radica en su apartado óptico y de procesamiento. La cámara ofrece una resolución 4K emparejada con un gran angular de 155° que ofrece una nitidez pasmosa. Gracias al rango dinámico WDR y al sistema de corrección de distorsión de lente (LDC), desaparece ese molesto efecto «ojo de pez» deformado y las caras se ven nítidas incluso en rellanos oscuros o con contraluces acusados. Y en cuanto al software, hay que admitir que la incorporación de reconocimiento facial por IA marca la diferencia. Porque la mirilla no se limita solo a avisar de que hay «movimiento en la puerta», sino que es capaz de aprender los rostros de la familia o visitas habituales y enviar notificaciones específicas a nuestro smartphone como «Juan ha llegado a casa». A esto se suma el sensor PIR con detección de forma humana, que reduce drásticamente las falsas alarmas provocadas por sombras o animales. Además, para tranquilidad de los vecinos, la app permite delimitar hasta 4 zonas de privacidad oscurecidas en la imagen Si la comparamos con alternativas consolidadas del sector como la Ring Doorview Cam de Amazon o modelos anteriores de la propia casa como la Ezviz DP2C, la EP4 destaca claramente en definición (el estándar solía ser 1080p o 2K) y en el tamaño de su pantalla táctil (5,5« frente a las 4,3» habituales). Además, a diferencia del ecosistema de Ring, Ezviz no obliga al usuario a pasar por una suscripción mensual en la nube para revisar sus grabaciones, ya que la EP4 admite tarjetas microSD de hasta 512 GB para almacenamiento local. Durante nuestras pruebas, la experiencia ha sido muy positiva: el audio bidireccional para atender al repartidor desde el móvil funciona sin retardo perceptible, y la batería de 7.100 mAh promete varios meses de autonomía. No obstante, surgen algunas críticas puntuales que el usuario debe conocer. En primer lugar, debido al gran tamaño de la batería, el proceso de carga completa puede demorarse entre 4 y 5 horas, tiempo durante el cual la puerta se queda desprotegida a menos que usemos un cargador portátil. En segundo lugar, aunque se conecta perfectamente a redes Wi-Fi domésticas de 2.4 GHz, no ofrece compatibilidad con bandas de 5 GHz. Con un precio oficial de salida de 199 €, la Ezviz EP4 no es la opción más barata del mercado, pero sí una de las más completas. Teniendo en cuenta la calidad del sensor 4K, el reconocimiento facial sin cuotas obligatorias y la calidad de los materiales, su relación calidad-precio es altamente competitiva para la gama alta. Si lo que buscamos es una mirilla básica para ver de forma puntual quién llama a la puerta desde dentro de casa, quizás la Ezviz EP4 supere nuestras necesidades y presupuesto. Sin embargo, si queremos transformar la entrada en un punto de control y seguridad inteligente de primer nivel, con notificaciones precisas de quién entra o sale, calidad de imagen impecable sin depender de pagos mensuales y materiales resistentes, la Ezviz EP4 es una de las compras más recomendables y redondas del año en su categoría.