Seis esprints de 30 segundos sacuden la química de la sangre: cambian 200 metabolitos y superan por cien veces a 90 minutos de bicicleta

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Tres minutos de esfuerzo máximo pueden provocar en la sangre una respuesta muy distinta a la de una sesión larga de ejercicio moderado. Un estudio de la Universidad Rockenfeller ha descubierto que seis esprints de 30 segundos cambian de forma inmediata casi una cuarta parte de las proteínas analizadas, además de modificar más de 200 metabolitos.La diferencia frente al ejercicio más suave fue enorme. Después de 90 minutos pedaleando a intensidad moderada, cambiaron menos del 0,25% de las proteínas medidas. La respuesta inmediata observada con los esprints fue alrededor de cien veces mayor, aunque eso no significa que tres minutos de ejercicio sean automáticamente “mejores” que una sesión larga.Tres minutos de máxima intensidad dejan una huella mucho mayor en la sangreLos investigadores analizaron muestras antes, justo después y tres horas después del ejercicio. En el grupo de alta intensidad participaron diez hombres jóvenes, activos y sanos que realizaron seis esfuerzos de 30 segundos sobre una bicicleta, separados por cuatro minutos de recuperación. Otros nueve hicieron 90 minutos de ciclismo continuo moderado.Tras los sprints aparecieron rápidamente cambios en proteínas relacionadas con el crecimiento de los vasos sanguíneos, la reparación de tejidos y señales hormonales. También se modificaron más de 200 metabolitos, sustancias que aparecen cuando el organismo transforma nutrientes y obtiene energía.Eso sí, la diferencia no se quedó en la sangre. Cuando los científicos expusieron células de grasa humanas a muestras tomadas después de los esprints, observaron cambios en la actividad de sus genes relacionados con el uso de combustible, las hormonas y los nutrientes. Con la sangre obtenida tras el ejercicio moderado, el efecto fue mucho menor.De igual manera, eso no quiere decir que el ejercicio moderado no produzca cambios. Simplemente fueron más lentos: tres horas después aparecía una oleada de ácidos grasos y proteínas procedentes del hígado típica del ejercicio de resistencia.Los cambios también aparecen relacionados con una mejor salud metabólicaEl equipo comparó después las proteínas que respondieron al ejercicio con datos de más de 53.000 personas del UK Biobank. De 33 proteínas relacionadas con un menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y otros problemas metabólicos, los esprints modificaron 32. El ejercicio moderado cambió únicamente tres. Más de una cuarta parte también estaba relacionada con un envejecimiento biológico más lento.Los resultados encajan con otras investigaciones sobre el trabajo de alta intensidad. Un ensayo reciente, por ejemplo, encontró que el ejercicio intenso puede aportar beneficios en personas con enfermedades musculares autoinmunes, aunque cada situación requiere valorar las condiciones de quien lo practica.Pero aquí también hay una letra pequeña que no puede obviarse. El estudio midió cambios moleculares; no demostró que los esprints produzcan mejores resultados de salud a largo plazo que 90 minutos de bicicleta. Además, los grupos eran pequeños y estaban formados por hombres jóvenes y activos, y las sesiones diferían tanto en intensidad como en duración.Aun así, la fuerte respuesta a los esprints seguía apareciendo después de ocho semanas de entrenamiento. Eso sugiere que no era simplemente una reacción de un cuerpo poco acostumbrado al esfuerzo, sino una característica propia del ejercicio realizado a máxima intensidad.