Fomalhaut lleva años enseñándonos planetas que desaparecen justo cuando creemos haberlos encontrado. Ahora su polvo conserva la huella gravitatoria de otro mundo oculto desde hace 440 millones de años

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El supuesto Fomalhaut b terminó convertido en los restos de una colisión y Webb encontró cinturones donde nadie los esperaba. Las nuevas mediciones de ALMA añaden otra pieza al misterio: una deformación compatible con la influencia prolongada de un planeta que todavía no hemos visto.