Solemos relacionar el verano con el descanso, con la transición, con esa pausa necesaria para volver a la rutina diaria. Sin embargo, para algunas personas, es un momento de transformación total. Ese es el caso del pintor Joan Miró. Hay un antes y un después del verano de 1911, el primero que pasó en Mas Miró, la masía que compraron sus padres en Mont Roig . Esta pequeña localidad tarraconense determinó su destino para siempre desde el primer momento. Tenía 18 años, la vida le había pasado por encima, pero delante de este paisaje comprendió definitivamente que el arte era el camino para salvar su existencia. Algo tienen las tierras de Tarragona que inspiran y marcan a los grandes artistas... Ver Más