Septiembre tiene una ventaja que no aparece en los calendarios de vacaciones, y es que Andalucía sigue teniendo verano. Las playas empiezan a vaciarse, las carreteras pierden parte del tráfico de agosto y los pueblos recuperan un ritmo más tranquilo. Para quien pueda esperar unas semanas, es también un buen momento para buscar una escapada de dos o tres días sin tener que pagar los precios de la temporada alta. No hay una regla que garantice que todos los hoteles sean más baratos en septiembre, dependerá de las fechas y de la demanda de cada destino. Pero sí hay más margen para comparar y encontrar alojamientos que encajen en distintos presupuestos. Estas son cinco propuestas para aprovechar el mes sin necesidad de salir de Andalucía. La Costa de la Luz es probablemente una de las zonas donde más se nota el cambio entre agosto y septiembre. Playas como las de Zahara de los Atunes, El Palmar o Conil siguen teniendo el mismo paisaje, pero con bastante menos presión turística a medida que avanza el mes. Una escapada puede servir para combinar playa por la mañana con una visita a Vejer de la Frontera por la tarde. También está Tarifa, donde septiembre permite disfrutar de sus playas y de sus calles sin el movimiento de los meses centrales del verano. El atún rojo es uno de los grandes protagonistas de esta parte de Cádiz, junto al pescaíto frito, las tortillitas de camarones, el marisco y los productos de la huerta. En septiembre, sentarse a comer sin las prisas de agosto forma parte también del viaje. Para alojarse, Conil concentra una amplia oferta de hoteles, apartamentos y pequeños establecimientos. Zahara es otra opción para quienes prefieren dormir junto al mar, mientras que Vejer permite buscar alojamiento en un entorno diferente y desplazarse después hasta las playas. En Granada, la Costa Tropical ofrece una alternativa para quienes no quieren guardar todavía el bañador. Almuñécar, La Herradura, Salobreña y Motril mantienen en septiembre su actividad turística y permiten combinar playa, gastronomía y patrimonio. Una de las ventajas de esta zona es que las distancias son relativamente cortas . Se puede pasar la mañana en una cala, acercarse después a Salobreña y terminar el día paseando por su casco antiguo. Almuñécar suma además una amplia oferta de restaurantes y alojamientos. La gastronomía está muy enfocada en el mar, con pescados y mariscos, pero también aparecen productos que dan nombre a esta costa. Aguacates, mangos, chirimoyas y otras frutas tropicales forman parte de la producción de la zona y se encuentran en mercados y restaurantes. Entre los alojamientos que aparecen actualmente en Booking destaca el Hotel Miba , en Salobreña, que figura con una valoración de 9,4 sobre 10. En Almuñécar, el HA Hotel Tesoro Mediterráneo alcanza un 9,1, mientras que La Tartana Hotel Boutique, en La Herradura, es otra de las opciones destacadas. Las valoraciones y los precios pueden cambiar y las tarifas para septiembre dependen de las fechas concretas. Quien prefiera cambiar la playa por montaña puede poner rumbo a la Alpujarra granadina. Pampaneira, Bubión y Capileira son algunos de los pueblos más conocidos de una comarca que se presta especialmente bien a las escapadas cortas. Aquí el plan es diferente. Hay que caminar por calles estrechas, parar en un mirador, hacer alguna ruta y sentarse a comer sin mirar demasiado el reloj. Septiembre es un buen mes para ello porque el calor suele resultar más llevadero, El plato alpujarreño, las migas, las carnes, los productos de la huerta y, por supuesto, el jamón de Trevélez son algunas de las referencias que aparecen en las mesas de la comarca. El alojamiento también forma parte del encanto. En lugar de grandes complejos turísticos, predominan pequeños hoteles, casas rurales y apartamentos. La Sierra de Cazorla cambia completamente el tipo de viaje. Aquí el atractivo está en el bosque, los ríos, las rutas y los paisajes . Cazorla y Arroyo Frío pueden servir como bases para descubrir el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Septiembre permite plantear actividades al aire libre sin enfrentarse al calor más intenso del verano. Una ruta por el entorno del río Borosa, un paseo por el núcleo urbano o simplemente recorrer en coche algunos de los paisajes del parque son opciones para una escapada de varios días. En Arroyo Frío hay además una oferta de alojamiento muy vinculada al turismo de naturaleza . Booking recoge entre sus establecimientos mejor valorados Los Nidos de Santa María, con un 9,0, y el Hotel Rural Noguera de la Sierpe, también con un 9,0. El Hotel Rural Montaña de Cazorla aparece con un 8,7. Para comer, la cocina jiennense ofrece platos contundentes como los andrajos, el rin-ran o diferentes elaboraciones de carne de caza . Y hay un ingrediente que aparece prácticamente en cualquier mesa, que no es otro que el aceite de oliva virgen extra. La última propuesta puede organizarse incluso en un fin de semana. Los pueblos blancos de Cádiz permiten diseñar una ruta de dos o tres días pasando por Grazalema, Zahara de la Sierra, Olvera, Setenil de las Bodegas, Arcos de la Frontera o Ronda. No hace falta intentar verlo todo. Elegir dos o tres localidades permite disfrutar mucho más del viaje y dedicar tiempo a pasear, comer y descubrir los alrededores. Setenil llama la atención por sus calles construidas bajo las rocas; Grazalema, por su arquitectura y el paisaje de la sierra; Zahara de la Sierra, por su ubicación; y Ronda, por el Tajo y su patrimonio. La gastronomía es otro motivo para parar. Quesos de la Sierra de Cádiz, chacinas, carnes, aceite de oliva , dulces tradicionales y platos de cuchara completan una ruta que también puede convertirse en una escapada gastronómica. En Grazalema, el Hotel Fuerte Grazalema aparece en Booking con una valoración de 9,0 y vistas al entorno de la sierra. El establecimiento cuenta además con restaurante, piscina y aparcamiento gratuito.