El Tíbet, escenario este miércoles de una grave riada en la frontera entre China y Nepal que dejó cientos de desaparecidos en el lado chino, es una región de gran importancia estratégica para Pekín, sometida a un estrecho control político y religioso y cuyo acceso permanece fuertemente restringido para periodistas y observadores extranjeros.Seguir leyendo....