Moonshot quiere el 30% de lo que ganen Azure, AWS y Google Cloud con Kimi K3: la negociación más complicada de la IA en 2026

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Moonshot AI está en conversaciones preliminares con Microsoft, Amazon y Google para que alojen su modelo Kimi K3 en sus plataformas de cloud. La empresa china pide hasta un 30% de los ingresos que esos servicios generen con el modelo. Lo adelanta Reuters este 26 de agosto y lo analiza Ana Maria Constantin en The Next Web.Si el acuerdo llega a cerrarse, sería el primero de este tipo entre una compañía de IA china y los tres grandes hiperescaladores americanos. Y arrancaría en un contexto político extraordinariamente tenso: el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha sugerido añadir a Moonshot a las listas negras comerciales. Las autoridades estadounidenses también acusan a la empresa de destilar modelos de terceros y de adquirir chips ilegalmente, acusaciones que Moonshot niega.Que los tres cloud providers más grandes del mundo estén en la misma sala que una empresa que el Secretario del Tesoro quiere sancionar dice algo sobre el estado de la geopolítica de la IA en 2026: los incentivos comerciales y los imperativos de seguridad nacional no siempre apuntan en la misma dirección.¿Por qué K3 no puede simplemente distribuirse solo?Kimi K3 tiene 2,8 billones de parámetros, lo que lo convierte en el modelo de código abierto por pesos más grande jamás publicado. Que los pesos estén disponibles no resuelve el problema de distribución: ejecutar un modelo de esa dimensión requiere infraestructura de cómputo que solo un puñado de empresas en el mundo pueden ensamblar. Para llegar a los clientes empresariales que quieren acceso a K3 a través de APIs, Moonshot necesita que alguien con esa infraestructura lo aloje.Arena.ai lo clasificó en el primer puesto para trabajo con interfaces web en el momento de su lanzamiento. Kimi K3 sacudió los mercados cuando llegó en julio de 2026, con el Nasdaq cayendo un 1% el día del anuncio. Es el segundo DeepSeek moment en 18 meses: un modelo chino de código abierto que iguala en benchmarks clave a los mejores modelos americanos propietarios, publicado por una empresa con acceso limitado a los mejores chips de NVIDIA.El debate en Silicon Valley sobre si los modelos open-weight chinos como Kimi K3 representan una amenaza real o un beneficio para el acceso global a IA competitiva sigue sin cerrarse. Posiciones como la de Dean Ball de OpenAI —que los modelos open-weight llevan al «comunismo de IA total»— y la de Clem Delangue de Hugging Face —que cerrar los modelos solo concentra el poder en pocas manos— representan los dos polos del argumento. Detrás de ambos hay intereses comerciales concretos.¿Por qué un 30% es un número agresivo?El porcentaje que Moonshot pide invierte la lógica habitual del cloud. Normalmente, la plataforma se queda con una comisión y paga al desarrollador del modelo lo que queda. Moonshot quiere el 30% para sí, lo que equivale a lo que grandes tiendas de aplicaciones cobran a los desarrolladores. Solo que aquí quien lo cobra es el que pone el modelo, no quien pone la infraestructura.Junto al reparto de ingresos quedan sin definir la provisión de acceso a datos —quién puede ver qué de los prompts y respuestas que fluyen por el sistema— y el método de auditoría del uso de tokens, que es la base de la facturación. La provisión de datos es la que más puede hacer descarrilar las negociaciones: una empresa china alojando un modelo en Azure levanta preguntas inmediatas sobre qué puede ver Moonshot de lo que procesan los clientes empresariales americanos.Alibaba, DeepSeek y Moonshot han demostrado que las restricciones de chips americanos no frenaron la carrera de la IA china. Qwen 3.8-Max de Alibaba, con 2,4 billones de parámetros, apareció este mismo mes mostrando que la cadencia de modelos de frontera chinos se acelera. Para los hiperescaladores, la alternativa a alojar K3 no es que los clientes empresariales dejen de usarlo: es que lo usen a través de otra vía que no genera ingresos para Azure o AWS.El factor político puede decidirlo antes que el económicoTres clouds americanos firmando acuerdos de reparto de ingresos con una empresa que el Secretario del Tesoro quiere incluir en listas negras no es una negociación comercial ordinaria. El resultado puede depender menos de los términos que de si Washington decide que estos acuerdos son permisibles.Para Moonshot, el incentivo es claro: la empresa prepara una salida a bolsa en Hong Kong a una valoración objetivo de 30.000 millones de dólares, tras un crecimiento de valoración de siete veces en seis meses. Distribución a través de Azure, AWS y Google Cloud cambia materialmente el relato de ingresos que presenta a inversores. Para los cloud providers, el incentivo es igualmente claro: sus clientes buscan el modelo más capaz al precio más bajo, y K3 cumple ambas condiciones en los benchmarks de agosto de 2026.Lo que hace este momento singular no es el acuerdo en sí —puede que no llegue a cerrarse— sino que es la primera vez que los tres grandes clouds se sientan a negociar con un modelo chino de esa envergadura. Si prospera, establece el precedente para todos los modelos chinos que vengan después. Si fracasa, también lo establece: que no importa el rendimiento del modelo, hay un límite político que la IA china no puede cruzar hacia la infraestructura americana.En nuestra experiencia analizando las negociaciones tecnológicas entre China y EEUU desde el comienzo de las restricciones de chips en 2022, el patrón habitual es que el incentivo comercial compra tiempo pero no resuelve el conflicto de fondo. Las empresas americanas quieren distribuir K3 porque sus clientes lo piden. El Gobierno americano quiere controlar qué modelos chinos tienen acceso a infraestructura americana porque sus analistas de seguridad nacional identifican riesgos. Esas dos posiciones no son reconciliables con un contrato de reparto de ingresos. La negociación que Reuters reporta puede ser real o puede ser una forma de que los tres clouds demuestren buena voluntad ante sus clientes mientras esperan una señal clara de Washington. En cualquier caso, el resultado dirá más sobre la política tecnológica americana que sobre el modelo en sí.Lo que hemos comprobado en los últimos tres años cubriendo las relaciones tecnológicas sino-americanas es que el ciclo de restricción-adaptación-nueva restricción tiene cada vez menos espacio para soluciones intermedias. Huawei sobrevivió a las restricciones de chips; DeepSeek y Moonshot llegaron a la frontera sin Hopper. Si K3 no puede llegar a Azure, llegará a través de otro canal. La pregunta de qué canales quedan disponibles es la que Washington tendrá que responder antes de que Moonshot necesite saberlo. Pero esta investigación de la SEC sobre Situational Awareness no trata de canales: trata de si el sistema financiero americano fue usado correctamente cuando ese dinero se prestó. Son dos preguntas distintas, con dos plazos distintos, y las dos necesitan respuesta.La noticia Moonshot quiere el 30% de lo que ganen Azure, AWS y Google Cloud con Kimi K3: la negociación más complicada de la IA en 2026 fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.