La declaración de la Renta se ha convertido en uno de esos trámites que muchas personas hacen casi en piloto automático. Se entra en el borrador, se revisan algunos datos, se comprueba si sale a pagar o a devolver y, si todo parece razonable, se confirma. El problema es que los datos fiscales no siempre deben aceptarse sin mirar, especialmente cuando durante el año se han cobrado prestaciones, subsidios o ingresos de distintos pagadores.Seguir leyendo....