ZN Indie Inédito — Too Dead To Die, de Marc Guggenheim y Howard Chaykin

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Edición original: Too Dead To Die: A Simon Cross Thriller USA (Image Comics, 2022)Guion: Marc GuggenheimDibujo: Howard Chaykin, José Luis García-López y Michael GoldenColor: Yen NitroRotulación: Ken BruzenakFormato: Rústica. 176 páginas. $19,99Viejas gloriasQuién nos iba a decir que Howard Chaykin, un autor lenguaraz y consagrado, conocido por su animadversión al cómic de superhéroes de Marvel y DC, iba a entablar amistad con Marc Guggenheim, guionista representativo del cómic de superhéroes más comercial y nostálgico. Nada tienen en común… excepto un gran dominio de la disposición de página. Según Chaykin, trabajar con Guggenheim es todo un placer dado lo bien que definen sus guiones la estructura de cada página y viñeta. Tanto disfruta que nunca deja pasar la oportunidad de volver a colaborar con él si la ocasión lo permite. Esta admiración es recíproca: fan del creador de Cody Starbuck desde su juventud, Guggenheim siempre se deshace en elogios al hablar de la profesionalidad y maestría de su colaborador. Claramente, era sólo cuestión de tiempo que este inverosímil dúo trabajase en un cómic de creación propia. Lo que nadie sospechaba es que harían falta 15 años para que esto sucediera. La pandemia del Covid-19 inspiró a Guggenheim a dar por fin el primer paso y proponerle a Chaykin un cómic sobre un superespía retirado que se ve forzado a volver al mundo de las intrigas y conspiraciones. Publicado en 2022, Too Dead To Die: A Simon Cross Thriller nos presenta a un espía homónimo incapaz de aceptar que los buenos tiempos en los que salvaba el mundo y se acostaba con bellas mujeres han terminado. El mundo ha cambiado y él ha envejecido. Pero afortunadamente para él, la inesperada reaparición de una persona de su pasado le obliga a volver al mundo del espionaje. Debo admitir que no soy muy fan de Guggenheim. Su habilidad para escribir buenas historias no es proporcional a su habilidad escribiendo guiones. Mis expectativas eran claras: como en la mayoría de sus trabajos, un buen dibujo y narrativa estarían al servicio de una historia en el mejor de los casos pasable. Pues bien, esta vez me he quedado sorprendido, porque el eslabón débil de Too Dead To Die ha resultado ser el apartado visual. No nos engañamos, el guion no es nada especial, pero vaya si es entretenido. Consciente de que todos sabemos quién es James Bond y cuáles son los clichés habituales en sus historias, y de que todos hemos visto alguna película sobre ex espías o Navy Seals, Guggenheim se ahorra explicaciones y presentaciones largas, centrándose desde la primera página en las partes más divertidas de toda historia de superespías volviendo al ruedo. Organizaciones secretas, viajes por el mundo, viejos enemigos mortales, mujeres de armas tomar, etc. Todo con un ligero humor negro muy deudor de la obra de, quién sino, Howard Chaykin. Lo dicho, nada nuevo bajo el sol, pero contado con mucho entusiasmo y con el acelerador pisado casi a fondo, sin dar respiro al lector pero tampoco abrumándolo. Uno termina tan entretenido con la lectura que no se da cuenta de las inconsistencias del guion, y mejor cumplido no podría dedicarle a un guion. En la nota de prensa anunciando Too Dead To Die Guggenheim mencionaba haber escrito este cómic en parte para lucimiento de su amigo Chaykin. Desde luego, me cuesta imaginar a otro dibujante a cargo de este cómic, y no sólo por la estética y tono. La narrativa del guion es puro Chaykin, tan fidedigna al vocabulario y gramática visual de su referente que a primera vista uno podría pensar que el creador de American Flagg ejerció la labor de autor completo. De esta sintonía entre escritor y dibujante surge un cómic que da lecciones de narrativa a muchos otros autores más populares en el indie americano. Desgraciadamente, este buen hacer narrativo viene acompañado del acabado más flojo que he visto en un cómic de Chaykin en mucho tiempo. Me entristece decirlo, pero por primera vez veo al autor cansado, empezando a mostrar señales de que está envejeciendo. Sus figuras se mueven con menor fluidez, su trazo es mucho menos firme que de costumbre; no hay más que ver los primeros planos de sus personajes, una de sus grandes señas de identidad, para darse cuenta de ello. Menos sorprendente, pero igual de triste, es su apego a un coloreado digital que no encaja con sus lápices. Aunque es un trabajo correcto desde un punto de vista meramente técnico, los colores de Yen Nitro, repletos de gradientes, brillos y otros efectos digitales, no hacen más que afear el acabado final, resaltando carencias y dándole un aspecto recargado al dibujo. De la rotulación de Ken Bruzenak, colaborador habitual de Chaykin desde los 80, nada nuevo se puede decir: extremadamente profesional y cuidada, aunque uno echa de menos la rotulación a mano que lo encumbró en tiempos pasados. Too Dead To Die intenta ser también un producto con cierto carácter metatextual. En su introducción, Guggenheim asegura al lector que Simon Cross es un personaje de la difunta Phoenix Comics al que Chaykin relanzó en los años 80, algo que todos sabemos que no es cierto… y que ni el propio cómic intenta hacerlo convincente. Esto último es un serio problema porque convierte el elemento metatextual en poco más que un adorno anecdótico en vez de un divertido ejercicio de nostalgia o una reflexión sobre los relanzamientos de personajes del pasado. No obstante, tampoco podemos quejarnos mucho porque el cómic contiene varias páginas de una ficticia antología cancelada de Simon Cross que han sido dibujadas por, nada más y nada menos, que José Luis García-López y Michael Golden, dos de los grandes dibujantes del cómic americano del pasado siglo. A ellos tampoco les sienta bien el coloreado digital de Nitro, pero qué le vamos a hacer… mejor esto que no tener ningún cómic nuevo por ellos. Se los echa de menos en el cómic norteamericano. Completan Too Dead To Die con una historia en prosa de cuatro páginas en las que Guggenheim parodia con éxito el estilo de las novelas de espías best-seller y otro breve relato por el guionista y Chaykin.En la última página del tomo, como si fuera una película de Marvel Studios, los autores prometen que «Simon Cross Always Returns«. Han pasado casi cuatro años desde entonces y no hemos vuelto a oír de Simon Cross. Debo admitir que me entristece no ver secuela en el horizonte. Me resulta difícil explicarlo, pero aun siendo visible el declive de su dibujante, me lo he pasado en grande con Too Dead To Die. Quizás es porque un Howard Chaykin en horas bajas me resulta más interesante que muchos autores superestrella; quizás porque mis expectativas respecto al guion eran tan bajas que un buen guion me iba a dejar impresionado; quizás porque mi idea del cómic de acción americano coincide con la visión de sus autores, forjada por dos generaciones de cómic americano clásico; o quizás porque soy el rarito al que le gustan estos cómics de nicho… No recomendaría Too Dead To Die a menos que seáis seguidores acérrimos de su dibujante y de su visión del cómic de acción; pero si lo sois, a buen seguro que disfrutaréis de la lectura tanto como yo. En cuanto a la posibilidad de una edición española de Too Dead To Die, Dolmen Editorial anunció hace exactamente tres años la inminente publicación en territorio hispanohablante de este cómic. Estamos en 2026 y nada más se ha vuelto a saber sobre esa edición; si llegó a salir, se olvidaron de añadirla en la página web de la editorial. Afortunadamente, si tenéis un buen dominio del inglés, podréis encontrar la edición original de Image Comics en cualquier tienda online. Lo mejor• La sintonía entre Guggenheim y Chaykin• Un entretenido homenaje al subgénero de espías• Reencontrarse con Jose Luis García-López y Michael GoldenLo peor• El dibujo de Chaykin ha decaído mucho• El coloreado le hace flaco flavor a los dibujantes• El juego metatextual del personaje no resulta convincente