Hasta el momento la atención acerca de la evolución de los robots humanoides se centraba en su capacidad de desenvolverse en áreas industriales y cadenas de producción. La amenaza de la destrucción de empleo como consecuencia de dicho progreso sobrevuela diversos sectores ante unos sistemas autónomos que siguen dando pasos en un recorrido que ya alcanza al ámbito deportivo.El mundo de la competición se rige por clasificaciones y marcas. Todos ellos parámetros medibles y, por tanto, abiertos a una comparación de rendimiento entre lo que pueden lograr los humanos y la capacidad a la que consiguen llegar los humanoides entrenados de manera específica para rendir en una determinada disciplina.El marco de los Segundos Juegos Mundiales de Robots Humanoides ha servido para que la industria de la robótica haya mostrado al mundo el punto en que se encuentran sus dispositivos: algunos centrados en pruebas de velocidad, otros en demostraciones de resistencia y fuerza, y unos pocos en disciplinas deportivas más complejas que demandan agilidad, coordinación, desplazamiento, selección y adaptación en tiempo real.Los robots presentan sus credenciales en deportes de interacción e intercambio Es el caso del robot humanoide desarrollado por Galbot. La compañía pekinesa puso a prueba a sus androides en una pista de tenis en la que jugaron partidos individuales y de dobles mixtos en los que midieron sus fuerzas contra deportistas humanos, entre ellos la extenista profesional Zheng Jie. Durante la exhibición, la tecnológica apunta que su robot fue capaz de sostener un intercambio de golpes que se elevó por encima de los 100 peloteos de manera consecutiva.A diferencia de los entornos cerrados o la fábrica, el deporte requiere procesamiento en tiempo real, predicción de trayectorias a alta velocidad y equilibrio corporal complejo, por lo que la prueba sobre una pista de tenis era de alta complejidad para el humanoide desarrollado por Galbot. Para ser capaz de cumplir con el nivel de exigencia deportiva de la rama en la que han destacado figuras como Rafa Nadal, Roger Federer y las hermanas Williams, la firma asiática se ha servido de un sistema de entrenamiento específico que permitía al sujeto robótico adaptar su desempeño según avanzaba el juego.Cinco horas de entrenamiento como inicio en la disciplina Y es que Galbot ha empleado como base de entrenamiento para su robot humanoide la tecnología LATENT, específicamente diseñada para que los sistemas autónomos aprendan habilidades recurrentes en la práctica del tenis. El programa divide la práctica en pequeñas tareas independientes que son las que establece como base y las pueda combinar con otros movimientos de mayor complejidad. El enfoque se centra en el control, el equilibrio dinámico sobre la pista y la precisión del impacto con la raqueta.Además, este modo de aprendizaje acorta el margen de tiempo necesario para que el robot se desenvuelva sobre la pista. Tal como destaca la compañía, con tan solo cinco horas de movimientos básicos de jugadores amateur que sirvieron como base para su sistema de movimiento el robot es capaz de ejecutar otras acciones y golpes que puede exigir el intercambio con el oponente que se encuentra al otro lado de la red. Complementando el sistema LATENT, la integración de aprendizaje por refuerzo y simulaciones a gran escala permite al robot evaluar las condiciones cambiantes del juego en una fracción de segundo. De este modo, ajusta su postura y el tipo de golpeo según la trayectoria de la pelota, manteniendo una biomecánica natural y precisa en cada punto. Durante la prueba, eso sí, hubo algún que otro tropiezo y caída por parte del deportista mecánico, si bien fue capaz de rehacerse de manera inmediata.Pese a ello, la exhibición supone un nuevo paso adelante de la industria de la robótica, que demuestra que la transición desde las aplicaciones estrictamente industriales hacia entornos de ocio y entretenimiento es viable y avanza a un ritmo sostenido. Todo ello por mérito de la diversificación investigadora de las compañías implicadas, en especial aquellas que tienen su sede en China.