China está trasladando la construcción de centros de datos para inteligencia artificial hacia provincias rurales del oeste, como Guizhou y Mongolia Interior, desde la costa oriental. El cambio responde a una necesidad muy concreta: disponer de más capacidad de cálculo para sostener el crecimiento de la IA sin concentrar toda esa infraestructura en las regiones costeras.Según recoge TechRadar, el plan forma parte de "Eastern Data Western Computing", aprobado por Pekín en 2021 para repartir la carga informática del país. China espera casi duplicar su capacidad total de centros de datos en cinco años, una expansión que obliga a encontrar nuevas ubicaciones capaces de asumir el consumo eléctrico y el espacio que requieren estas instalaciones.Suelo barato, frío y renovables llevan los centros de datos al oeste La electricidad explica buena parte del desplazamiento. Los nuevos centros deberán obtener el 80 % de su energía de fuentes renovables antes de terminar la década, algo más fácil de cumplir en regiones como Guizhou. "Las regiones con mayor capacidad solar y eólica facilitan a los operadores cumplir esos objetivos", explica Simeng Deng, analista de Rystad Energy.El oeste también ofrece grandes extensiones de terreno vacío y asequible, además de un clima más frío que ayuda a reducir las necesidades de refrigeración. Son condiciones especialmente útiles para instalaciones que funcionan de manera continua, porque abaratan tanto la construcción como parte del coste necesario para mantener miles de servidores trabajando durante todo el día.Hay además otra ventaja para la red eléctrica. Las grandes instalaciones de servidores pueden consumir parte de la producción solar y eólica que tendría que recortarse cuando sobra energía. Ese aprovechamiento encaja con otras fórmulas chinas para reducir el gasto eléctrico, como el centro submarino alimentado con eólica marina frente a Shanghái.Guian New Area, en Guizhou, permite ver qué puede dejar esta inversión sobre el terreno. El distrito se construyó alrededor del mayor centro de datos de Huawei y, según comerciantes locales, la apertura de dos universidades llegó después de estas instalaciones. Es uno de los pocos efectos locales concretos que recoge la información más allá de los grandes indicadores económicos.Guizhou crece al 7,4 %, pero los salarios no acompañan Los números de Guizhou cuentan una historia más desigual. La provincia ha registrado un crecimiento medio anual del PIB del 7,4 % durante la última década, impulsado por la inversión en centros de datos, pero el aumento de los salarios fue el penúltimo de todas las provincias chinas en ese mismo periodo, según investigadores de DSET citados por la fuente.Las cuentas públicas añaden otra dificultad. En 2024, Guizhou ocupó el puesto 30 en ratio deuda/ingresos y el 27 en ratio deuda/PIB, dos datos que la sitúan entre las provincias más endeudadas de China. La inversión ha impulsado el PIB, pero no ha evitado que la provincia mantenga una posición financiera especialmente comprometida.Andrew Stokols, de Singapore Management University, advierte del limitado efecto multiplicador sobre el empleo local que pueden tener estos centros. Para Pekín, además, la capacidad de cálculo tiene un valor que supera la economía provincial. "Es esencial para la competitividad nacional en la era de la tecnología digital", señala Stokols al explicar cómo entiende China esta infraestructura informática.El despliegue de centros de datos coincide con otros esfuerzos para reducir dependencias tecnológicas. China ha desarrollado un implantador de iones de alta energía con el que fabricar semiconductores dentro del país, una pieza necesaria para avanzar en la producción propia de chips mientras sigue ampliando la infraestructura que necesita para alimentar el procesamiento de la inteligencia artificial.