Chris BarlatiExtremistas, sionistas, satanistas, nazis, falsos hackers rusos (agentes provocadores) y mercenarios de extrema derecha.Peter Thiel, Pavel Durov y Elon Musk son los tres personajes mefistofélicos que, actualmente, manejan el escenario bélico internacional, incluso peores que el asmodeico Bill Gates:El primero, Thiel, dueño y señor de la inteligencia de todo el mundo occidental y de los sistemas estratégicos;El segundo, Durov, poseedor del monopolio del mercado del cibercrimen y lo digital, productor y difusor de herramientas para mercenarios informáticos (es decir, agentes) erróneamente presentados como hackers, además de gestor de una peligrosísima aplicación espía (Telegram);Y, por último, el tercero, Musk, el lunático transhumanista de perfil autista y simpatías neonazis, amo indiscutible de las comunicaciones por satélite.Son sus sistemas los que guían misiles –asiáticos y atlánticos– que impactan contra niñas inocentes en Irán, y los que dirigen drones y coordinaciones transatlánticas hacia civiles desprevenidos, condenados a morir en Rusia, Ucrania y en cualquier otro territorio devastado por la guerra.Que la mano de obra de estos locos esoteristas supremacistas – ultracatólicos degenerados unos, sionistas imbuidos de absurdas creencias eugenésicas otros, casi todos ellos unidos por un horrible trasplante de cabello – esté compuesta por útiles idiotas, lo hemos escrito y denunciado desde hace tiempo. Entre ellos mencionamos:A) Informantes y presuntos "desinformadores rusos" – en realidad espías de los servicios secretos españoles filosionistas (las ''cloacas'') financiados por los servicios italianos y atlánticos – que utilizan Telegram, la plataforma del terrorista Durov (él mismo, el favorito de los 'prorrusos'), y están en perfecta sintonía con mercenarios y grupos criminales cibernéticos ya condenados en múltiples ocasiones en Rusia. Sin contar aquellos que han montado – y siguen montando – operaciones de falsa bandera contra mí, apoyándose en departamentos corruptos de las instituciones y de las fuerzas de seguridad.B) Mercenarios ucranianos y del Mossad, con vínculos directos con el FBI y con las fiscalías corruptas que respaldan las falsas e ilícitas acusaciones de Europol y similares;C) Falsos grupos de hackers como Anonymous, que en realidad son agentes del FBI y de la CIA, vinculados a la extrema derecha italiana y española, que manipulan a menores rusos con la excusa de apoyar a Palestina, montando pésimas falsas banderas, haciéndose pasar por "hackers de Putin" (un ataque DDoS, actualmente, no tiene ningún efecto a menos que existan vulnerabilidades creadas expresamente en las redes por los mismos "agentes de ciberseguridad" que deberían protegerlas). En resumen, hablamos de traidores y vendepatrias sin escrúpulos, afectados por una exasperante ansia de protagonismo y un patológico exhibicionismo, todos ellos unidos por los mismos rasgos distintivos:· Uso de bancos para recibir "donaciones" vinculadas a oligarcas ex rusos, hoy ucranianos, con pasaportes israelíes, que se han declarado "enemigos" de Putin (por cierto: ¿qué opinan de Revolut? ¿Cuántos "antisistema", especialmente españoles, habían apostado por ella?).· El uso hipócrita de PayPal – plataforma en la que figuran los miembros de la llamada "mafia de PayPal", hoy dominio tecnológico de Estados Unidos y de la nueva fe del transhumanismo – explotado sin vergüenza para recaudar fondos en apoyo del presunto "trabajo" de los falsos "contrainformadores" multipolares, cuyo único objetivo es reciclar noticias ajenas, sembrar mentiras y alimentar divisiones (el clásico oficio de los agentes provocadores).· Filtraciones, plásticas faciales, bótox, trasplantes de cabello, y una retórica de "derecha" que puntualmente deriva – casualmente – hacia la adulación de Trump y el ultraliberalismo (estas marionetas, que han vivido años en el Reino Unido, ¿habrán olvidado que los "fascismos" nunca fueron amigos de las masonerías ni del capitalismo?).· El uso de programas espía italianos e israelíes (por desgracia, Italia ha desarrollado un mercado de espionaje avanzadísimo).· El uso de Telegram – que en términos de puertas traseras y vulnerabilidades realmente difiere poco de WhatsApp – y de sus criptomonedas asociadas (justo ellos, los "prorrusos", que usan la moneda del "enemigo"), y de META, reconocida como organización extremista y terrorista, patrocinadora y promotora de toda degeneración sexual infantil, como ha denunciado en múltiples ocasiones Sa Defenza.· El uso incesante de toda clase de vulgaridades y violencia lingüística, acoso, amenazas verbales y físicas contra los "enemigos", junto con la manipulación mental de los seguidores más débiles y mentalmente inestables, para que cometan actos de agresión, violaciones o incluso asesinatos.· La utilización de protocolos militares atlánticos y sionistas – ya denunciados por Paolo Ferraro en 2011 y que se remontan incluso a 2008-2009 – que revelan una malsana obsesión por la instrumentalización de menores y de personas con drogodependencias y trastornos mentales diagnosticados.Estrategias y Protocolos Militares Atlánticos y Sionistas: Un Pasado Siempre PresenteLos protocolos militares empleados en estos años de derramamiento de sangre en los conflictos incluyen estrategias de manipulación y control mental (Monarch y Tavistock), el uso de drogas, la explotación de menores vulnerables, así como la instrumentalización de la pedofilia y la pornografía infantil como arma de chantaje y como seudorreligión sectaria.A ello se suma la construcción de narrativas falsas a través de la corrupción – especialmente en el poder judicial, con jueces vinculados al esoterismo, la pedofilia y entornos militares, psicológicos y psiquiátricos – y de cuerpos policiales corruptos que, casualmente, tienen acceso a tecnología de inteligencia israelí capaz de manipular las bases de datos de Europol, la OTAN y los servicios rusos (sobre Europol ya hemos escrito y seguiremos haciéndolo).Hoy no existen países realmente en guerra, ni conflictos entre Rusia, China, Ucrania, Irán y Estados Unidos. Solo existen grupos privados y sus sicarios – mercenarios, en su mayoría vinculados al Mossad – que no tienen bandera (a lo sumo, una delirante fe transhumanista con tintes ultracatólicos o sionistas). Su única patria, como diría Eugenio Cefis – sionista de pura cepa – es "Multinacional" .La Extrema Derecha Nazi, Satanista, Sionista de la OTANHace algún tiempo circulan noticias, a menudo subestimadas, sobre la "Yihad Blanca": un fenómeno híbrido de extremismo violento que fusiona el repertorio operativo del terrorismo global (células autónomas, atentados terroristas con material tanto improvisado como elaborado, uso de redes sociales para la radicalización) con la ideología de la supremacía blanca, traduciendo el concepto de martirio y guerra santa en clave racial y pagana. Según las definiciones académicas – de las que desconfiamos – no se trata de un movimiento unitario, sino de una constelación de grupos (como la Orden de los Nueve Ángulos, National Action y Atomwaffen Division) que comparten un enemigo común: el "sistema", y una visión catastrofista de la historia.En este delirio hábilmente alimentado – y paradójicamente menos combatido que los supuestos grupos "prorrusos" y "prochinos" – la coerción de menores se convierte en el engranaje central de una espiral de chantaje. Todo ello se consume en el seno de auténticas sectas, de rasgos satanistas, nazis, antisionistas, a veces islamistas y autolesionistas, en las que episodios tragicómicos se alternan con escenas de auténtica locura organizada. La característica real y principal de estos grupos es que su narrativa coincide perfectamente con la metodología denunciada por Paolo Ferraro en 2011 para la manipulación de adeptos, militares y señuelos.Desde el punto de vista logístico, estas organizaciones – esencialmente digitales – se articulan en células descentralizadas, aparentemente autónomas, pero unidas por objetivos idénticos y declarados. Crecen sin ser molestadas en Telegram, donde el número de adeptos aumenta y abunda el material de pornografía infantil, junto con mensajes satanistas, incitaciones a la autolesión y solicitudes de prostitución. ¿Y Pavel Durov? Intocable, al parecer. Quizás gracias a ciertos acuerdos – ni siquiera tan velados – con facciones de la inteligencia de "derecha sionista", notoriamente cercanas a los transhumanistas. ¿Se trata de un caso o de una estrategia premeditada? Lo cierto es que dondequiera que esté Durov, allí hay sionistas, oligarcas de las Big Tech, prometeístas abiertamente nihilistas, grupos financieros opacos, mercenarios informáticos y neonazis de ideas cuanto menos confusas.Al respecto, bastaría observar las más que preocupantes afecciones de Pavel Durov: un "parvenu" que se cree un semidiós, pero que la cirugía plástica ha reducido a una mera máscara grotesca, convencido de encarnar una estirpe superior, cuando no es más que el retrato viviente de la artificialidad. Las mismas obsesiones narcisistas del "hermanito pringado" de Nikolai – este último, sí, genio de la informática, verdadero programador de Telegram y VK – las encontramos en Jeffrey Epstein, transhumanista por excelencia, sin olvidar los análogos delirios de superioridad respecto al resto de la humanidad (prácticamente, los "no judíos", considerados inferiores). Luego están los vínculos – incómodos, pero nunca realmente negados – con el Mossad, el FBI y los aparatos de seguridad europeos, de los que ha sido longa manus, mucho más que un simple colaborador. Pero todo esto palidece ante la avalancha de mistificaciones y mentiras que ha vertido sobre el mundo en estos años, con la suficiencia de quien se cree por encima de toda contradicción.Artículos de referencia:NO CONFIÉN EN TELEGRAM: PÁVEL DÚROV, JEFFREY EPSTEIN, IAN OSBORNE Y EL "EPSTEIN INSTITUTE". LA "CONEXIÓN TEL AVIV/ROTHSCHILD" / PARTE I, jueves 26 de febrero de 2026; https://sadefenza.blogspot.com/2026/02/non-fidatevi-di-telegram-pavel-durov.htmlNO CONFIÉN EN TELEGRAM: PÁVEL DÚROV, JEFFREY EPSTEIN, IAN OSBORNE Y EL "EPSTEIN INSTITUTE". LA "CONEXIÓN TEL AVIV/ROTHSCHILD" / PARTE II (CONCLUSIVA), sábado 28 de febrero de 2026, https://www.youtube.com/watch?v=cT5GghQwhFw&list=RDYfhlWHRRMvk&index=2Sin embargo, a pesar de la elevada peligrosidad de estos grupos y la altísima viralidad de sus creencias, las autoridades estadounidenses y europeas – auténticos coladeros y caldo de cultivo para todo tipo de infiltraciones y manipulaciones incontroladas, al servicio del terrorismo y la degeneración mental (baste recordar lo que – o más bien lo que no – hicieron con Epstein) – se niegan a definir lo que Paolo Ferraro ya dejó claro hace años, y siguen etiquetando como simples grupos de menores inadaptados víctimas de "nihilismo extremo". Y ello a pesar de las denuncias de quien suscribe sobre la infiltración de agentes especializados y grupos mercenarios en los diversos frentes de conflicto, especialmente entre menores rusos, donde incluso encontramos ciberorganizaciones italianas con autorización de seguridad para vender sus programas espía.Emblemático es el caso de Memento Lab, heredero de Hacking Team, y su iconoclasta representación coprolita. De semejantes efigies – que para los menos evangélicos no son sino auténticas "cagadas" – han acumulado unas cuantas, en particular por el uso "distraído" que terceros hacen de sus licencias. Nos referimos a "Dante", una refinadísima creación cibernética que no solo ha desatado un escándalo de alcance internacional, sino que ha inspirado un magnífico juego de palabras por parte de Kaspersky Lab en una entrada de su blog titulada "Memento Mori", cuya lectura recomendamos. El escándalo se agrava al constatar el uso de dicho dispositivo para la recogida ilícita de datos, incluso de menores rusos, en escuelas públicas de Rusia y Bielorrusia.La Arquitectura Global de la Manipulación del Dolor. Sectas, Desafíos y Chantajes Digitales: El (Perfecto) Mercado del Nuevo Terrorismo de InteligenciaEn los últimos años, no solo el internet "profundo" – enormemente sobrevalorado – sino también las plataformas sociales, en especial las de Meta, se han convertido en el escenario de una guerra silenciosa contra los más vulnerables y manipulables. Desafíos autolesionistas, sectas satánicas, redes de pornografía infantil y chantajes sexuales han echado raíces en un ecosistema digital cada vez más laxo, donde la moderación falla con frecuencia o, peor aún, deja espacio al beneficio económico, tolerando tales desviaciones y comprimiendo no solo los ya frágiles límites geográficos, sino también las defensas éticas, morales y espirituales de las culturas.Las dinámicas de autolesión ritualizada, satanismo y manipulación de menores en la red no nacen con las redes sociales, sino que hunden sus raíces en un pasado remoto: ya en los años ochenta y noventa, con los primeros episodios de "pánico satánico" y con las sectas pseudorreligiosas que exploraban la incipiente web, apoyándose en grupos de rock, hard rock y metal (en Estados Unidos se cuentan innumerables casos).Entre 2000 y 2010, juegos con finalidad suicida, como posteriormente el Blue Whale – que apareció en Rusia en 2013 en la red social VKontakte, para luego trasladarse a Telegram – representaron el prototipo de lo que estallaría como una plaga, pasando de ser experimentos sociales circunscritos a nichos de extremistas y adolescentes frágiles, hasta involucrar a un número indefinido de personas.El punto de inflexión – el inicio de la progresión geométrica – se produce en el bienio 2020-2021, por tres razones convergentes: 1. La pandemia y el aislamiento forzado, que multiplicaron el tiempo de conexión de los menores;2. La migración hacia plataformas poco moderadas, gestionadas por personajes en olor de secta relacionados con Epstein, el Mossad e Israel, como Telegram y Discord, donde el reclutamiento se ha vuelto más selectivo y difícilmente rastreable (la misma Blue Whale, repetita iuvant, tras los arrestos en Rusia, recaló en Telegram, encontrando allí un entorno más seguro para sus administradores, ya que la sede legal principal de Telegram está en las Islas Vírgenes Británicas, con su centro operativo en Dubái); 3. Y la fusión entre extremismos (satanismo, supremacía blanca, judía, islámica, aceleracionismo) que ha dado lugar a redes híbridas como 764 y la Orden de los Nueve Ángulos.La cadena global de estas degeneraciones – iniciadas de manera demasiado repentina y desarrolladas con una progresión aparentemente geométrica – sigue un modelo preciso, articulado en cuatro niveles concéntricos. 1.Estados Unidos genera el "virus digital": desafíos, plataformas, redes como 764, nacido explícitamente en Texas en 2021. Europa Occidental lo aloja, lo copia y lo perfecciona, ofreciendo servidores, alojamiento y nodos de reclutamiento intelectual, como lo demuestran los arrestos en España y las investigaciones en Alemania, Países Bajos e Italia (víctimas y no verdugos, según los elementos de análisis que tenemos en nuestro poder). 2.Europa del Este – Rusia, Ucrania, Bielorrusia, países principalmente en conflicto – lo gestiona y lo multiplica en potencia y exposición, a través de canales de Telegram, técnicas de grooming cada vez más sofisticadas y administradores inexplicablemente menores de edad. 3.África y América Latina proporcionan el "material humano": víctimas y mano de obra para la sextorsión, así como un reservorio ilimitado de inmigrantes y adeptos para las sectas esotéricas, activas especialmente en México, Argentina y, recientemente, en Honduras.4.Todo ello ocurre con pleno conocimiento de los propietarios de las plataformas: aparentemente inermes ante semejantes degeneraciones, pero extraordinariamente reactivos cuando se trata de censurar páginas, eliminar contenidos e interceptar mensajes privados – como ya ha ocurrido y sigue ocurriendo – siempre que aparezcan términos como "vacunas" o información incómoda sobre el genocidio en Gaza a manos de los nazis israelíes, o sobre las masacres en Donbás-Lugansk perpetradas por mercenarios "nacionalistas" que, casualmente, ostentan pasaportes europeos.Por todas estas razones, quien escribe se muestra favorable a la limitación de las redes sociales para los menores y de cualquier aplicación de mensajería que funcione como tal: Telegram y Discord en primer lugar, ya que ambas están avanzando hacia la adopción de un modelo similar, o incluso, quién sabe, tal vez único en el futuro.Y es precisamente desde esta óptica desde donde se explica la defensa de los citados "amigos" – y "amigos de amigos" – del clan Epstein: dispuestos a justificar el uso de estas plataformas por parte de niños y adolescentes, ocultándose tras el derecho a la libertad de expresión y omitiendo deliberadamente cualquier referencia a sus vinculación con la camarilla transhumanista del pedófilo judío internacional, así como a su enfermiza dependencia de material, información sensible y metadatos de menores – fotografías, vídeos y demás – que guardan perpetuamente en sus servidores y que explotan para sus sórdidos negocios digitales y publicitarios.Sería extremadamente sencillo acabar con este pantano pestilente y malsano, prohibiendo el acceso a los menores. Y, sin embargo, es precisamente el mercado de la pedofilia digital y de la sexualización de los menores el que alimenta a estos monstruos: las grandes redes sociales y sus protocolos psicológicos de "fidelización" de los "consumidores" y de manipulación de las "preferencias", como ya hemos explicado ampliamente en otras ocasiones.En resumen, una serie de factores tecnológicos, ideológicos y culturales conecta a Estados Unidos, Europa del Este y Europa Occidental: las plataformas nacen principalmente en EE. UU., pero se readaptan y potencian en Europa del Este y en zonas en conflicto, donde el misticismo esotérico tiene una fuerte presencia, con "material humano" procedente de África y América Latina, difundido por las comunidades de migrantes locales; el aceleracionismo y el suprematismo (tanto blanco como negro) tienen raíces angloamericanas, pero encuentran en Rusia, Ucrania y Bielorrusia un terreno fértil para la experimentación violenta, donde la cultura occidental es percibida como un atractivo (a veces "profano") a seguir e idolatrar; Europa, en medio, actúa como banco de pruebas experimental para perfeccionar los delirios que luego se vierten sobre el resto del mundo, aprovechando la diversidad cultural de sus países miembros y sus diferencias – ya desdibujadas.La tríadaMientras las autoridades persiguen sombras y falsas pistas – urdidas por mercenarios israelíes y por ilícitas y escandalentes (des)inteligencias artificiales de Europol – el hilo conductor sigue siendo una tríada letal que casi nadie, al parecer, ha tenido el valor de denunciar.Primer eslabón: el satanismo transhumanista – o prometeísmo tecnológico – que actúa tanto como ideología de pertenencia como instrumento de discriminación. No es simplemente un culto a la oscuridad, sino una fe en la fusión entre hombre y máquina, en la que lo humano se convierte en desecho y lo espiritual en una tontería que hay que exorcizar con degeneraciones, toxicomanía y toda forma de edonismo nihilista.Segundo eslabón: la degeneración efebofílica – como forma de enredamiento y control. Aquí la pedofilia no es una desviación, sino un ejercicio de poder puro, una técnica para aniquilar la voluntad ajena y reducir al otro a objeto. La violencia y la prepotencia se convierten en la demostración tangible de tal potencialidad.Tercer eslabón: el terrorismo autolesionista – entendido como rito de paso. Las víctimas, manipuladas a placer, son empujadas a autodestruirse para demostrar lealtad, para sellar la pertenencia, para transformar su propio cuerpo en un campo de batalla ritual.Lo aquí expuesto es común a organizaciones criminales, sectas y asociaciones esotéricas, y se ha desarrollado durante aproximadamente dos década en formas y métodos totalmente análogos entre sí. El verdadero objetivo, sin embargo, es uno solo: la destrucción del individuo y de su esfera espiritual, y, a través de ella, de la concepción de humanidad y humanismo. No son modas pasajeras ni estúpidas obsesiones juveniles: son armas psiquiátricas y militares en manos de locos que poseen las llaves del planeta, los secretos más íntimos de las personas, los expedientes del mundo militar y los códigos de la intelligence.Los Desafíos Virales: Del Juego a La TumbaEn los últimos años, las plataformas sociales se han visto invadidas por oleadas de retos letales. El Blackout Challenge (asfixia autoinducida) ha causado víctimas, sobre todo entre adolescentes estadounidenses, canadienses y británicos, para luego extenderse a Italia y Australia. El Benadryl Challenge, nacido en TikTok, ha provocado decenas de muertes por sobredosis de antihistamínicos en Estados Unidos, con casos también registrados en Canadá y Reino Unido. El Chroming (inhalación de disolventes) ha afectado gravemente a Reino Unido, Australia y Polonia. Y el Knockout Game, resurgido en 2021 en Facebook y TikTok, ha dado lugar a agresiones aleatorias en Alemania, Países Bajos y Suecia. Estos retos nunca han sido simples "modas". Detrás de muchos de ellos se esconden grupos organizados que los utilizan como cebo para enganchar a menores, evaluar su fragilidad y arrastrarlos a circuitos mucho más oscuros.El Caso 764 y Las Redes del Terrorismo SatanistaEl caso 764 representa la evolución más inquietante de las degeneraciones hasta aquí enunciadas. Nacido en Estados Unidos (Stephenville, Texas) en 2021, esta red criminal ha absorbido a antiguos miembros de Blue Whale y Sad Satan, mezclando pornografía infantil, autolesiones extremas, satanismo y chantaje. Los menores son reclutados en Discord, Telegram y juegos en línea. Para entrar, deben enviar vídeos de cortes o quemaduras. Luego son obligados a producir material de pornografía infantil, a realizar ritos satánicos (a menudo con animales) y a aislarse de sus familias. Quien no obedece es chantajeado con la difusión de los vídeos.Las víctimas confirmadas ascienden a cientos en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia. La red ha sido objeto de investigaciones en varios países. Grecia ha detenido a dos menores de 17 años en Salónica y Creta por presunta participación, con víctimas de entre 10 y 17 años obligadas a enviar material pornográfico y a grabarse mientras se autolesionan. La Guardia Civil española ha detenido a un menor de 17 años, considerado el principal responsable de la red en España, acusado de reclutamiento y explotación de menores, sextorsión, distribución de material de abuso sexual infantil, inducción a la autolesión y amenazas a instituciones educativas y públicas.Es inútil subrayar la imposibilidad de que un menor de diecisiete años haya montado una estructura de semejante envergadura (siendo, entre muchas otras cosas, menores o mayores —lo que sean— con evidentes discapacidades), ya que quien escribe posee las pruebas que vinculan dicho mercado a operaciones de inteligencia, las cuales se conectan no solo con las denuncias de Paolo Ferraro de 2011, sino también con operaciones de extremistas de derecha vinculados al grupo Azov ucraniano y a las neo-organizaciones Stay Behind europeas (italianas y españolas). La Orden de los Nueve Ángulos y la yihad blancaAl mismo tiempo, sectas como la Orden de los Nueve Ángulos (ONA) han reforzado su reclutamiento en Telegram y Facebook, mezclando satanismo, aceleracionismo y supremacismo blanco. Su práctica es el denominado culling (literalmente, "sacrificio selectivo"): identificar a personas vulnerables y llevarlas a cometer actos violentos – homicidios, masacres – como "ofrenda ritual", con el fin de provocar una guerra civil de carácter racial. Sus células operan en el Reino Unido, Estados Unidos y Alemania, pero se han expandido a Ucrania – donde mantienen lazos con milicias de extrema derecha –, Polonia, Serbia y los Países Bajos. También América Latina se ha convertido en un nuevo terreno de caza, con grupos en español ya activos en Argentina, Brasil, México y Honduras.La (no) reacción de las plataformasTelegram, la aplicación propiedad de Pavel Durov —sobre la que ya hemos escrito—, continúa siendo el principal refugio de estas organizaciones criminales. En 2024, Telegram aseguró haber cerrado más de 15 millones de grupos y canales por infringir sus términos de servicio, de los cuales más de 700.000 estaban dedicados específicamente a material de abuso sexual infantil. Meta, por su parte, eliminó en 2025 más de 6,5 millones de cuentas de WhatsApp vinculadas a centros de estafa criminales en el Sudeste Asiático y África Occidental, que empleaban herramientas de inteligencia artificial para redactar mensajes dirigidos a las víctimas (los - muy tontos - ''bots''). Discord sigue siendo un punto crítico, aunque no irresoluble. Para registrarse, solo se necesita una dirección de correo electrónico, y la moderación de los grupos privados y de los chats cerrados depende fundamentalmente de las denuncias de los propios usuarios. A esto se suma que el cifrado no es completo: solo las llamadas de audio y video cuentan con protección de extremo a extremo, mientras que los mensajes de texto quedan expuestos al Chat Control. Mientras tanto, los "retos" peligrosos migran en tiempo real de TikTok a YouTube Shorts y Snapchat, donde los sistemas de moderación no consiguen seguir el ritmo de su propagación viral. Aunque se insista en señalar al cifrado como chivo expiatorio, la cuestión verdadera es otra: una moderación notoriamente insuficiente y un manifiesto interés económico por no cortar – de forma definitiva – el riesgo de abuso contra los menores. ¿La prueba fehaciente? Se movilizan cuantiosos recursos para detectar a los grupos implicados, pero casi ninguno para blindar el acceso de los menores a las plataformas. Un indicio inequívoco de que el costo de la represión resulta más barato que el de la prevención – y de que, para las plataformas, es más lucrativo convivir con el daño social que extirparlo desde la raíz. Los gobiernos, por su parte, guardan silencio. Similia similibus curantur, después de todo.Geografía del Fracaso: un Análisis Crítico de Inteligencia Sobre las (evidentes?) Estrategias de la TensiónDespués de haber descrito en términos asépticos la arquitectura global de estas degeneraciones, es momento de añadir el comentario analítico que esas mismas dinámicas merecen.Estados Unidos. El verdugo que se hace pasar por víctima: Estados Unidos ha sido el laboratorio inicial de los retos virales y el principal foco de víctimas de sextorsión. Pero esta posición no es casual: es el fruto de una cultura que, desde hace décadas, alimenta el sectarismo satanista y la inducción al suicidio como mero producto de entretenimiento, desde el "pánico satánico" de los años ochenta hasta las modas "emo" y autolesivas de los años 2000. Sin embargo, cuando las instituciones deben actuar, la respuesta es siempre tardía, fragmentaria, casi rutinaria, y salpicada de infiltraciones protocolarias y "filtraciones" de materiales más que sospechosas.Concluimos con la siguiente reflexión: las plataformas digitales y las redes sociales nacen en Estados Unidos, pero su moderación es un auténtico coladero: durísimas con las "vacunas" por orden del gobierno (como ellas mismas han admitido), pero negligentes con la pornografía infantil y benevolentes con el grooming. Si a esto sumamos el elevado número de páginas de Telegram falsamente "prorusas" que reciben pagos a través de PayPal, nos damos perfecta cuenta de lo ridículas que resultan tales infiltraciones y falsas banderas. Europa occidental. La hipócrita inercia del Viejo Continente: Europa occidental alberga servidores, hosting y nodos de "reclutamiento intelectual"; en realidad, un excelente laboratorio de práctica y experimentación cuando se necesita. Alemania, Países Bajos, Italia, España y Francia son el campo de pruebas donde las locuras estadounidenses se perfeccionan y ensayan a mayor escala, con propuestas legislativas favorables a la legalización de la pedofilia, a la criminalización del pacifismo y a la supresión total de toda libertad de expresión, mediante acusaciones selectivas y procesos guardados en los cajones. Pero, más allá de todo esto, el problema no se reduce a la apatía y la ignorancia de la población, que de por sí ya constituyen un aspecto trágico: la complicidad de las clases dirigentes y de quienes tienen el poder de cambiar y oponerse es aún más grave. Las autoridades saben, registran, lanzan alertas en la medida de lo posible, pero luego se quedan mirando, impasibles, parapetadas tras el "yo solo cumplo con mi trabajo" y el "desgraciadamente, no puedo hacer más". Europa occidental se confirma así como el centro neurálgico, el "data center", que no quiere mancharse las manos, porque el beneficio digital – incluso cuando se alimenta de carne humana – vale más que la vida de los menores.Europa oriental. La víctima ejemplar que se nutre de contradicciones: Rusia, Ucrania y Bielorrusia constituyen el núcleo operativo de la psicomanipulación. El colapso de la Unión Soviética ha generado en estos países profundas desgarraduras sociales, un aumento de movimientos nacionalistas de corte nazi y una extendida aversión hacia su propia cultura e identidad. Es la paradoja de quienes se rechazan a sí mismos y a sus propias raíces, pero buscan en Occidente un modelo de ascenso social – para luego perseguirlo mediante engaños, falsas promesas y una autodestrucción que evoca la deriva de los jóvenes de "Nosotros, los niños del zoo de Berlín". Los canales de Telegram más activos nacen aquí; aquí se desarrollan las técnicas de grooming más sofisticadas; aquí se reclutan administradores – a menudo menores de edad – que mantienen vivas las redes. ¿Y las autoridades locales? Nada, al igual que la ilícita Europol, cuando no están directamente corruptas e infiltradas. Las direcciones IP provenientes de estos países dan testimonio de una manipulación consciente de la verdad, a través de VPN, proxies y servidores habilitados, o al menos de un terreno fértil que nadie tiene interés en saneamientar. Porque el caos, en el fondo, también es un negocio para los señoritos de la guerra locales con pasaporte israelí; o para los advenedizos de la burguesía digital postsoviética, que tanto ansían la riqueza, con tal de no volver bajo el yugo del estatismo y sus leyes (¿mi patria es "multinacional"?, ¿no?).Los países bálticos, además, expuestos a cultos importados de Estados Unidos y Alemania, registran un aumento increíble de suicidios, satanismo y farmacodependencia. Sin embargo, la respuesta institucional se limita a eslóganes vacíos y a campañas de concienciación que, lejos de contrarrestar el fenómeno, terminan por normalizar el consumo de sustancias psicoactivas y desviar la atención de las verdaderas prioridades: la higiene (física y) mental, la lucha contra la corrupción, la inversión en cultura y formación. Mientras tanto, el debate público se satura de modas efímeras y reivindicaciones identitarias, mientras que el sufrimiento real de los más jóvenes es medicalizado, reducido a un desequilibrio químico. Los psicofármacos se prescriben con ligereza a niños y adolescentes, como si el malestar existencial pudiera ser arrancado de raíz con una pastilla, sin que nadie se cuestione las causas: el aislamiento social, la escasez de perspectivas, la falta de figuras de referencia, el sentimiento de inutilidad y la pérdida de rumbo que las 'psicosectas' (definición de Paolo Ferraro) saben tan bien llenar.África y América Latina. El depósito humano que todos ansían y que nadie protege: Nigeria y Ghana proporcionan mano de obra para la sextorsión – los Yahoo Boys – y son el punto de partida para flujos de dinero hacia Chipre, Emiratos Árabes Unidos y Turquía (¿cómo si no podrían recibir pagos las mafias de migrantes y las ONG?). América Latina, con México, Argentina y, en particular, Honduras, es el nuevo frente de expansión para los cultos satanistas de trasfondo sexual. Y aquí el problema se vuelve doble: por un lado, la pobreza y la falta de alternativas empujan a los jóvenes a convertirse en verdugos; por otro, la escasa moderación de las plataformas y la menor conciencia del fenómeno transforman a generaciones enteras en víctimas propiciatorias. Y Occidente, que precisamente obtiene beneficio de este tráfico de cuerpos y mentes, mira hacia otro lado mientras empresas cibernéticas vinculadas a los servicios de inteligencia, en particular las israelíes e italianas, hacen negocio hackeando teléfonos móviles de activistas y profesionales, incriminando a víctimas inocentes, desestabilizando y contribuyendo a la violación de los derechos inalienables del hombre y del ciudadano.Añadimos, por último, que las mafias nigerianas y los cárteles locales operan con una libertad que en Italia – convertida ya en base operativa de las organizaciones africanas – sería impensable en cualquier otro país. Sin embargo, nadie alza la voz. Porque el "material humano" es barato, y la "conciencia de clase" occidental, como bien se sabe, tiene un precio.El hilo conductor. La "tríada" que el euroatlantismo se niega rotundamente a nombrar: satanismo sionista (o mejor dicho, sionismo satanista) para los "seres inferiores" como ideología ("prometeísmo luciferino tecnocrático" para las élites), pedofilia como control y manipulación, terrorismo autolesionista como rito de iniciación: esta es la tríada que engarza todos los niveles. Pero el verdadero objetivo es la destrucción del individuo y de su sociabilidad. Y mientras las autoridades persiguen sombras, los dueños de lo digital siguen ganando. Porque el mercado de la degeneración resulta más lucrativo que la moralidad. Y la libertad de expresión, da la casualidad, solo vale para quien puede permitírsela.Nada de todo esto es nuevo. Esos mismos protocolos de pertenencia, discriminación y desconexión de la realidad – el aislamiento, el rito iniciático, la violencia como vínculo, el secreto como escudo – ya han sido ensayados en otros contextos, mucho más científicos y de protocolo militar. Los hallamos en los grupos paramilitares de las Stay Behind como Gladio, que reclutaban a hombres, mujeres y familias enteras, además de a criminales y fanáticos dispuestos a todo por una guerra que nunca llegaría; en las organizaciones mafiosas italianas y en las pandillas latinoamericanas, donde la pertenencia se sella con sangre y el silencio vale más que la verdad; en grupos de mercenarios como Blackwater, Wagner y las Legiones extranjeras, donde la identidad se diluye y la única norma es la obediencia al jefe. Esas mismas dinámicas – la construcción de un nosotros frente a un ellos, la suspensión de la moral, la violencia como medio y como fin – han sido trasplantadas al mundo digital, multiplicadas por miles de millones de usuarios, y puestas al alcance de cualquiera que tenga un teléfono móvil y un malestar, ya sea creado o inducido. La diferencia es que ahora el campo de entrenamiento ya no es un cuartel o una guarida, sino un chat. Y las víctimas ya no son soldados o rivales, sino niños.The COM & La Red 764: Un Análisis del FenómenoOrígenes y nombre de la última y más célebre manipulación de inteligenciaLa red 764 toma su nombre de las tres primeras cifras del código postal de Stephenville, Texas (76401), la ciudad natal de su fundador, Bradley Cadenhead. Cadenhead, un joven con una adolescencia complicada que halló refugio en los videojuegos y en las conversaciones en línea, sentó en 2020 las bases de lo que acabaría convirtiéndose en una de las organizaciones más peligrosas surgidas en el ecosistema digital. Hoy, Cadenhead cumple una condena de 80 años de prisión por haber producido y difundido vídeos de abuso infantil, pero su "legado" sigue más vivo que nunca.La Definición del Fenómeno: Las Posiciones (reductivas) del FBI y EuropolEl FBI y Europol han definido la red 764 de forma complementaria, pero sus perspectivas revelan diferencias notables, marcadas por sus respectivos mandatos y por los distintos prismas a través de los cuales abordan el fenómeno.La perspectiva del FBI: el Extremismo Violento Nihilista (NVE)Para el FBI, la red 764 constituye un ejemplo emblemático de Extremismo Violento Nihilista (NVE). Esta clasificación no es meramente descriptiva: es operativa. Permite situar las acciones de la red no como delitos comunes, sino como actos concebidos deliberadamente para provocar el colapso del orden social, aunque no estén coordinados. El Departamento de Justicia establece lo siguiente:«ENG: NVEs engage in criminal conduct within the United States and abroad, in furtherance of political, social, or religious goals that derive primarily from a hatred of society at large and a desire to bring about its collapse by sowing indiscriminate chaos, destruction, and social instability. NVEs demand, coerce, and extort victims to engage in variety of violent conduct, including self-mutilation, online and in-person sexual acts, harm to animals, sexual exploitation of siblings and others, acts of violence, threats of violence, suicide, and murder».«Los NVE (Extremistas Violentos Nihilistas) cometen actos delictivos tanto en Estados Unidos como en el extranjero, en defensa de fines políticos, sociales o religiosos que emanan fundamentalmente de un odio hacia la sociedad en su conjunto y de la voluntad de provocar su derrumbe mediante la siembra de caos indiscriminado, destrucción e inestabilidad social. Los NVE exigen, fuerzan y chantajean a las víctimas para que lleven a cabo una amplia gama de conductas violentas, que incluyen automutilación, actos sexuales en línea y en persona, maltrato animal, explotación sexual de hermanos y de terceros, violencia física, amenazas de violencia, suicidio y homicidio».La estrategia de la red se describe como aceleracionista, es decir, dirigida a acelerar el malestar social y la caída del orden mundial. En el plano operativo, el FBI ha identificado una táctica específica, denominada "Sadistic Online Exploitation" (Explotación Sádica en Línea) : una metodología que consiste en el reclutamiento de víctimas vulnerables – a menudo menores de edad – a través de plataformas digitales, para luego manipularlas y chantajearlas hasta obligarlas a producir contenidos de autolesiones, violencia y abusos sexuales.Se trata, en resumen, de un mecanismo de control total, que convierte a la víctima en cómplice y al dolor en moneda de cambio. La Perspectiva de Europol: "The Com" y el Nihilismo DescentralizadoEuropol adopta un enfoque diferente, centrando su atención en el ecosistema más amplio conocido como "The Com" (abreviatura de Community), dentro del cual 764 representa uno de los subgrupos. El análisis de Europol subraya la naturaleza fluida, fragmentada y descentralizada de estas redes. The Com se describe como una constelación de grupos marginales en línea que comparten una cosmovisión misántropa y nihilista, sin una ideología común ni una estructura jerárquica definida. En este escenario, la violencia no es solo un instrumento, sino que con frecuencia se convierte en un fin en sí misma, en un lenguaje compartido que reemplaza cualquier proyecto político. Europol ha identificado además tres ramas especializadas dentro de The Com: el Cyber Com, orientado a ataques informáticos como el ransomware; el Offline Com, que promueve la violencia física y los daños materiales; y el (S)extortion Com, centrado en la extorsión sexual de menores. Esta estructura interna revela una división del trabajo criminal que, según Europol, dificulta aún más la acción de los mecanismos tradicionales de persecución.Más allá de lo ya señalado, conviene mencionar:El "doxing": una práctica que será protagonista en nuestros próximos análisis – esto es, la revelación de datos personales de un individuo con el propósito de: a) extorsionar económicamente y manipular; b) intimidar, con un mensaje de resonancias mafiosas; c) poner en peligro su seguridad; d) allanar el camino para su eliminación (señalando el objetivo a batir, como ocurre en el caso de quien suscribe). Cabe añadir que el doxing se emplea especialmente contra periodistas y activistas, presentándose a menudo como un "ciberataque" cuando en realidad obedece a filtraciones orquestadas por los servicios de inteligencia, o a informaciones filtradas por comisarías y fiscalías corruptas a periodistas con notorias carencias de comprensión gráfica y lingüística.El "swatting": la propagación de información, en ocasiones falsa, pero hábilmente entreverada con datos reales, como el domicilio de la víctima (y sobre esto también tendría mucho que decir). Se trata de una táctica en la que el extorsionador se pone en contacto con las autoridades mediante una llamada de emergencia, una denuncia por "terrorismo", una acusación de "espionaje" o una falsa amenaza, en la que se afirma que un delito violento está a punto de cometerse en el hogar de la víctima. Ello provoca una intervención de emergencia que, en no pocas ocasiones, pone en riesgo la integridad de la persona y de su familia. Este procedimiento se utiliza para atemorizar a las víctimas y puede ocasionar daños físicos y psicológicos en los menos 'forjados'.Pasamos a continuación a la definición que Europol ofrece de The Com:«The Com, referring to the “Community,” is a loose network of fringe online groups that adhere to a misanthropic and nihilistic worldview. These groups lack a unified ideology or centralised structure, and within this ecosystem, violence is often an end in itself. Some factions have adopted violent right-wing extremist beliefs and accelerationist views, aiming to hasten societal collapse through violent attacks and the corruption of youth. Groups affiliated with The Com recruit members and groom victims on social media, messaging apps, and gaming platforms to engage in self-harm, animal torture, violent attacks, and the production of child sexual abuse material. They distribute propaganda on accessible platforms to attract young individuals, funnelling potential members and victims into private forums and chat rooms where radicalisation and victimisation occur. Victims are typically coerced into remaining under the perpetrators’ influence through (s)extortion».«"The Com", en referencia a la "Comunidad", es una red difusa de grupos marginales en línea que comparten una visión del mundo misántropa y nihilista. Carecen de una ideología común o de una estructura centralizada, y en este ecosistema la violencia suele convertirse en un fin en sí misma. Algunas facciones han adoptado posturas extremistas violentas de derecha y aceleracionistas, con la intención de acelerar el colapso de la sociedad a través de ataques violentos y de la captación de jóvenes. Los grupos vinculados a The Com reclutan a miembros y preparan a las víctimas en redes sociales, aplicaciones de mensajería y plataformas de juego, induciéndolas a participar en autolesiones, tortura de animales, agresiones violentas y la producción de material de abuso sexual infantil. Difunden propaganda en plataformas de fácil acceso para atraer a adolescentes, y canalizan a potenciales miembros y víctimas hacia foros privados y chats donde se produce la radicalización y la victimización. Las víctimas suelen ser coaccionadas para que permanezcan bajo el control de los perpetradores mediante la (s)extorsión».Las contradicciones entre el FBI y Europol: la doble naturaleza del fenómenoAunque comparten un mismo objeto de investigación, las definiciones del FBI y de Europol presentan diferencias sutiles pero significativas, que ponen de relieve la complejidad inherente al fenómeno.En primer lugar, en el plano terminológico, Europol utiliza el término "The Com" para describir una red extensa de grupos marginales en línea que profesan una cosmovisión misántropa y nihilista, y subraya que carecen de una ideología común o de una estructura centralizada. El FBI, en sus documentos, emplea la categoría NVE (Extremistas Violentos Nihilistas), dentro de la cual encuadra redes concretas como 764 y 8884.La primera discrepancia atañe a la motivación individual frente a la ideología grupal. El FBI destaca que las motivaciones son altamente individualizadas, y que algunos sujetos podrían participar en actividades delictivas únicamente por gratificación sexual, estatus social, sentimiento de pertenencia, o por una combinación de razones que podrían no ser de carácter ideológico. El FBI señala, además, que algunos individuos podrían carecer por completo de afiliación ideológica. Europol, si bien reconoce la ausencia de jerarquía, describe The Com como un movimiento que se adhiere a una visión del mundo misántropa y nihilista.La segunda divergencia concierne a la estructura organizativa. Europol insiste en la inexistencia de una jerarquía centralizada y define The Com como un ecosistema en línea donde los grupos actúan como células autónomas. El FBI, por su parte, describe 764 como una red y remarca que sus miembros operan de manera coordinada hacia un objetivo común.Un tercer contraste de enfoque tiene que ver con el papel de las plataformas tecnológicas. Europol dedica un amplio espacio a las redes sociales, las aplicaciones de mensajería y las plataformas de videojuegos, subrayando la facilidad de acceso a los contenidos y la necesidad de coordinar esfuerzos entre los Estados miembros para su retirada. El FBI, aunque reconoce la relevancia de las plataformas, hace mayor hincapié en el componente predatorio y en la importancia de la supervisión parental.En un punto, ambas agencias coinciden: los grupos profesan una ideología nihilista y aceleracionista orientada a la destrucción de la sociedad, y participan en actividades delictivas como la explotación sexual de menores, la producción de material de abuso sexual infantil, el chantaje y la coacción.Características de los Fenómenos 764 y The Com, y de su "Asociacionismo"764 y The Com designan un mismo fenómeno criminal de carácter transnacional, aunque los dos términos reflejan enfoques distintos: The Com es la denominación que emplea Europol para referirse al ecosistema más amplio, mientras que 764 es la red específica que ha surgido de las investigaciones del FBI, con 8884 como subgrupo operativo. Se trata de una constelación de grupos en línea que comparten una cosmovisión misántropa y nihilista, marcada por un odio profundo hacia la sociedad y por el anhelo de precipitar su derrumbe mediante la violencia, el caos y la captación de los jóvenes. Dicho esto, podemos afirmar, basándonos exclusivamente en los informes del FBI y de Europol (aunque con plena conciencia de las limitaciones y los sesgos de dichas fuentes), que la red 764/The Com constituye un sistema complejo que opera en diversos niveles:· Naturaleza descentralizada: La red está fragmentada en múltiples células autónomas, sin una estructura de mando centralizada. Esta fragmentación hace que la red sea extremadamente resiliente a las operaciones policiales, frustrando cualquier intento de decapitar la organización con una sola intervención.· Reclutamiento en línea: Los grupos utilizan plataformas de mensajería instantánea, redes sociales y espacios frecuentados por menores – como Discord, Telegram y plataformas de gaming como Roblox y Minecraft – para localizar y reclutar a víctimas vulnerables. Europol subraya que la facilidad de acceso a estos contenidos es alarmante y que los algoritmos de las redes sociales exponen a los jóvenes a material extremista, lo busquen o no, con contenidos que inicialmente pueden parecer inofensivos pero que rápidamente degeneran en violencia extrema.· Uso de técnicas de manipulación especializadas: Los miembros utilizan técnicas sofisticadas de coerción y control psicológico, entre ellas: A) Grooming, esto es, la creación de un vínculo de confianza con la víctima mediante manipulación psicológica; B) Sextorsión, es decir, el chantaje sexual para obtener contenidos cada vez más extremos, forzando a las víctimas a permanecer bajo la influencia de los perpetradores mediante amenazas de difusión de material comprometedor; C) Doxing, la publicación de datos personales de las víctimas para extorsionar o acosar; D) Swatting, el envío de falsas emergencias a las fuerzas del orden para intimidar a las víctimas, poniendo a menudo en peligro a ellas y a sus familias; E) Muros de sangre, inscripciones o pinturas realizadas con la sangre de las víctimas que muestran el alias en línea del extorsionador y su afiliación al grupo; F) Cortes de marcaje, en los que las víctimas son obligadas a grabar el nombre del extorsionador en su propio cuerpo, con imágenes o vídeos de estos actos que luego se comparten para aumentar el estatus del extorsionador dentro de la comunidad.· Objetivos e ideología: El objetivo declarado es la destrucción de las normas sociales y de la sociedad misma, generando caos y promoviendo la violencia. Repetita iuvant: Europol describe The Com como un movimiento que suscribe una cosmovisión misántropa y nihilista, con algunas facciones que han asumido posturas extremistas y aceleracionistas, orientadas a precipitar el derrumbe social mediante ataques violentos y la captación de los jóvenes. El FBI, por su parte, define a los NVE como individuos que actúan movidos por fines políticos, sociales o religiosos que emanan fundamentalmente de un odio hacia la sociedad en su conjunto y del anhelo de provocar su colapso a través de la siembra de caos indiscriminado, destrucción e inestabilidad social. No obstante, el FBI reconoce también que las motivaciones pueden ser muy diversas y que algunos sujetos podrían participar en estas actividades únicamente por gratificación sexual, búsqueda de estatus o necesidad de pertenencia.· Subgrupos especializados: Según ha identificado Europol, la red se estructura en ramas especializadas que actúan de forma relativamente autónoma: A) Hacker Com, volcado en actividades informáticas, doxing y sustracción de datos; B) Extortion Com, centrado en la extorsión sexual, la producción de material de abuso sexual infantil y la coacción de las víctimas; C) IRL Com (Offline Com), que alienta la violencia física, los ataques callejeros, los incendios intencionados y los daños materiales.· Contenidos específicos difundidos: La red genera y propaga contenidos extremos que comprenden: A) Vídeos e imágenes de autolesiones y suicidio; B) Material de abuso sexual infantil (CSAM); C) Maltrato animal, incluyendo tortura y muerte; D) Agresiones violentas a transeúntes; E) Incendios provocados y actos de violencia planificados; F) Manuales y guías sobre homicidio, explosivos caseros, técnicas de captación y fundamentos ideológicos; G) Lenguaje codificado y emojis que dificultan a los adultos la interpretación de los mensajes siniestros. Europol advierte que estos contenidos se emplean para promocionar un alias en línea o la reputación de un grupo: cuanto más extremo y perjudicial sea el material producido o arrancado a las víctimas, mayor será el estatus alcanzado dentro de la comunidad. Estos actos suelen retransmitirse en directo a través de plataformas sociales, para posteriormente ser almacenados y redistribuidos.Conclusiones de la Parte ILos elementos señalados hasta aquí, junto con los análisis y la información recabada, dibujan con nitidez un panorama que se remonta al lejano 2008, con un sustrato innegablemente estadounidense y sionista, y que presenta paralelismos indiscutibles con aplicaciones de índole militar denunciadas a lo largo de años de periodismo de investigación y de filtración de secretos de Estado. No menos discutible es la escasa calidad, en términos de eficacia y eficiencia, del trabajo desempeñado por las instituciones policiales federales y centralizadas – Europol y el FBI a la cabeza – que, frente a la lucha contra la pornografía infantil y las asociaciones esotéricas de corte criminal, han ofrecido prácticamente nada, a pesar de haber podido recurrir a la legislación antimafia y antiterrorista, cuando esta última era todavía tal y no ya un mero reflejo de los intereses sionistas y angloestadounidenses.La confusión (¿deliberada?) entre nihilismo y esoterismo y la supuesta matriz "descentralizada" – cuando cualquier vídeo difundido masivamente tiene un origen perfectamente rastreable, esto es, la red social o la aplicación que lo distribuye – se suma a la entrada en el círculo de poder (militar) de las grandes tecnológicas. Estas, históricamente aliadas de las autoridades investigadoras, son hoy más bien sus manipuladoras, sobre todo cuando aquellas investigan mal o no investigan. A ello se añade el rentable negocio de la pedofilia, dominio de muchos de los citados "socials". Todo esto hace patente lo escaso que resulta el componente "nihilista" y "descentralizado" en la práctica.Si se tira del hilo, se comprueba que todo conduce a los servicios de inteligencia, no solo de los distintos países, sino a los de Estados Unidos e Israel, y a las responsabilidades personales de los grandes estrategas transhumanistas. Estos tienen, vulgarmente, cogidas por las pelotas a instituciones, fiscalías y servicios secretos, todos ellos amigos del difunto (o quizás no) pedófilo internacional Jeffrey Epstein.Y, dejándolos por el momento, vamos más allá. Somos testigos directos de que el FBI, el Departamento de Justicia y, al parecer, también las autoridades europeas han ignorado pruebas que vinculan al atentador de Donald Trump – aquel relacionado con el grupo Azov – con Israel. Esto ocurría cuando nadie lo creía y se nos tachaba de "conspiranoicos".Los contenidos de aquel grupo encajan a la perfección con las obsesiones extremistas y violentas de los grupos "nihilistas". Tanto es así que sus conexiones algorítmicas – disponibles en Telegram hasta el día del atentado y eliminadas tras el "secuestro" de los dispositivos por parte del FBI, casualmente – llevaban directamente a la extrema derecha italiana y española. Esta, a su vez, se halla plenamente integrada en el ecosistema ultratlántico de las redes Stay Behind, como Gladio, que llegó a contar incluso con un grupo específico en Telegram.Un hilo rojo del destino – o mejor, negro – que unía y une a la City londinense, a los servicios especiales de Kiev, a las estrategias de infiltración italianas y españolas de los servicios filosionistas, y a la manipulación de los más vulnerables y de los menores, que venimos denunciando desde hace tiempo. Y las represalias sufridas – filtraciones, amenazas de muerte y algún que otro problemilla judicial made in Tel Aviv y made in U.S.A. – confirman todo esto con precisión suiza.Todo esto se enlaza, finalmente, con los falsos grupos de hackers rusos gestionados por agentes españoles, italianos y ucranianos, por encargo y remuneración del Mossad y de la secta de Epstein.Pero vivimos en una Europa que es ya colonia de la OTAN. Aquí, incluso nosotros, los activistas antiatlánticos, podríamos ser acusados – al margen de esta investigación – de formar parte de esas mismas psicosectas. Total, "si lo dice la televisión", será por algo.Una Europa donde las élites gobernantes están a merced de pedófilos internacionales. Donde no existe amor a la Patria, sino el afán de complacer al amo para disponer cuanto antes de menores a los que violar y sacrificar en sus rituales.Pero esa es otra historia...