Todo parece ser una cuestión filial en las elecciones presidenciales brasileñas. De una manera u otra, el resultado de los comicios del 8 de octubre estará determinado por lo que suceda con los hijos de Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro. Solo uno de ellos es candidato, Fávio, el primogénito del ultraderechista. Si mejoran sus opciones será fundamentalmente debido al eco mediático de las andanzas de Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha. Un informe de la Policía Federal (PF) filtrado por la prensa lo relaciona con una red que favorecía contratos con el Estado. El organismo habla de una "sociedad oculta" en negocios relacionados con el cannabis medicinal que intentaron ser vendidos al Ministerio de Salud. Las conductas atribuidas a "Lulinha" y sus socios "sobrepasan significativamente los límites éticos y legales inherentes a esa actividad" porque tienen el propósito de "facilitar la obtención de contratos públicos, promover modificaciones legislativas en beneficio de intereses privados específicos y realizar pagos a funcionarios públicos que ocupan cargos de alto rango". En la noche del viernes, la consultora Datafolha informó sobre el impacto en los brasileños de las últimas noticias: Lula tiene una intención de voto del 39 % en la primera vuelta, contra 33% de Bolsonaro. En la medición anterior la distancia era de diez puntos. En un eventual segundo turno el presidente obtendría el 47 % de las adhesiones, cuatro puntos más que su oponente.Seguir leyendo....