La perovskita china vence al silicio bajo el sol: su ventaja crece con el calor y alcanza un 22% de eficiencia en condiciones reales

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La energía solar podría estar a las puertas de un cambio tecnológico importante. Un equipo de investigadores de la Universidad de Nankín, en China, junto con ingenieros de la empresa Renshine, ha demostrado que los paneles solares de perovskita de tamaño comercial no solo pueden resistir condiciones ambientales exigentes, sino que también pueden producir más electricidad que los paneles convencionales de silicio en determinadas condiciones reales. Para comprobar cómo se comportan estos materiales fuera del laboratorio, los investigadores instalaron en una misma planta solar un sistema fotovoltaico de 1 megavatio basado en perovskita y otro de 3,5 megavatios formado por células de silicio cristalino de tecnología TOPCon. Ambos sistemas fueron monitorizados durante tres meses, lo que permitió comparar su rendimiento bajo las mismas condiciones meteorológicas y de funcionamiento.Paneles capaces de resistir calor y humedad extremos Los resultados fueron especialmente llamativos a medida que avanzaba la primavera. En marzo, los módulos de perovskita generaron un 3,42 % más de electricidad diaria por unidad de potencia instalada que los de silicio. En abril, la ventaja aumentó hasta el 3,79 %, y en mayo alcanzó el 5,81 %. El incremento coincidió con el aumento de las temperaturas, un factor relevante porque las perovskitas pueden presentar un comportamiento diferente al silicio cuando el calor se va a más.El avance en condiciones reales se apoya además en una mejora importante de la fabricación. Según el trabajo publicado en la revista Nature el 12 de agosto de 2026, los investigadores consiguieron fabricar módulos de 0,72 m² capaces de proporcionar hasta 158,4 vatios de potencia estable bajo condiciones de ensayo estandarizadas. El resultado corresponde a una eficiencia certificada de superficie completa del 22 %, un récord para paneles de perovskita de escala métrica.La perovskita resulta muy interesante, sobre todo para la industria fotovoltaica, porque puede procesarse a partir de tintas líquidas, con procesos de fabricación menos costosos y menos intensivos en energía que los necesarios para producir silicio altamente refinado. El gran problema aparece cuando se intenta trasladar esta tecnología desde pequeñas células de laboratorio hasta paneles de grandes dimensiones. Al aumentar el tamaño, los defectos microscópicos que aparecen en la superficie de los cristales pueden atrapar las cargas eléctricas e impedir que una parte de la energía generada llegue al circuito eléctrico. La energía fotovoltaica es una alternativa sostenible y limpiaEl equipo de Nankín ya había conseguido anteriormente fabricar películas cristalinas planas sobre superficies grandes, pero los defectos superficiales limitaban la eficiencia de los módulos al 17,2 %. Normalmente, para solucionar este problema, se recubre la superficie de la perovskita con sales de haluro de amonio. Aunque este método puede funcionar muy bien en condiciones de laboratorio, plantea dificultades cuando se lleva a fabricar en masa a nivel industrial.Estas sales se degradan rápidamente cuando hay humedad, lo que puede obligar a utilizar instalaciones con atmósferas de gas inerte. Además, las soluciones empleadas para realizar el recubrimiento pueden distribuirse de forma irregular sobre superficies grandes, dejando zonas expuestas que terminan degradándose cuando reciben una intensa radiación solar.La nueva investigación propone una solución basada en química de fabricación en lugar de depender de esas condiciones ambientales controladas. Los científicos modificaron la mezcla de disolventes utilizada durante el crecimiento de los cristales, combinando 2-metoxietanol, 1,2-dioxolano y dimetilsulfóxido. Esta combinación permite controlar la forma en la que la película se seca dentro de la cámara de vacío y favorece la formación natural de una capa protectora de yoduro de formamidinio sobre la superficie de cristal.Después, los investigadores aplicaron sales orgánicas de carboxilato de plomo sobre esa superficie. El compuesto consiguió distribuirse de manera uniforme por todo el módulo de 0,72 m², sellando defectos a escala atómica y formando una barrera frente a la humedad ambiental sin necesidad de mantener una atmósfera de gas inerte durante el proceso. La perovskita fue descubierta en Rusia en 1839La durabilidad fue sometida a pruebas especialmente exigentes. Los módulos permanecieron durante 1.300 horas en una cámara a 85 grados Celsius y con una humedad relativa del 85 %. Mientras que los paneles tratados con el recubrimiento convencional de amonio perdieron un 39 % de su potencia, los módulos tratados con el compuesto basado en plomo solo perdieron un 2 %.La tecnología también superó pruebas de ciclos térmicos extremos. Los paneles fueron sometidos a 300 cambios rápidos de temperatura, pasando repetidamente de -40 a 85 grados Celsius. Al finalizar el ensayo, no se detectó una pérdida de potencia medible, un resultado muy relevante para una tecnología que pretende abandonar el entorno controlado del laboratorio y operar durante años a la intemperie. Casi 16.000 espejos apuntando al mismo punto: China remata la termosolar más alta del planeta, con 100 MW y sales fundidas para dar luz de nocheEl estudio no significa que el silicio vaya a desaparecer de las plantas solares a corto plazo. La tecnología de silicio cuenta con décadas de desarrollo industrial, cadenas de suministro asentadas y una enorme capacidad de producción. Sin embargo, demostrar que la perovskita puede fabricarse en módulos de gran tamaño, mantener una alta eficiencia y soportar condiciones ambientales extremas elimina algunas de las principales barreras que hasta ahora separaban los prometedores resultados de laboratorio de un posible uso comercial.Ahora, el gran desafío será demostrar que estas mejoras pueden mantenerse durante la vida útil completa de una instalación de paneles solares y producirse de forma económica a escala industrial. Si los resultados se confirman en periodos de operación mucho más largos, la perovskita podría convertirse en una de las tecnologías capaces de transformar la próxima generación de energía fotovoltaica, combinando procesos de fabricación potencialmente más sencillos con una elevada capacidad de conversión de la luz solar en electricidad.