David López, ingeniero constructor sobre el peor material para tu cocina: "No uses mármol, es bonito pero está siendo reemplazado por estos dos productos" y pone en valor el granito por este motivo con fondo científico

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Elegir una encimera obliga a mirar más allá de las vetas y el color. Es una de las zonas que más castigo recibe en casa: agua, grasa, zumo, utensilios, recipientes calientes y productos de limpieza pasan por ella cada día. Por eso, el comportamiento real del material pesa tanto como su acabado cuando llega el momento de reformar.El mármol sigue teniendo una presencia difícil de imitar. Cada losa es distinta y puede repararse o pulirse si pierde brillo, pero su composición exige asumir ciertos cuidados. Una encimera bonita también envejece, y en esta piedra las señales del uso pueden aparecer antes de lo que espera quien busca una superficie siempre uniforme.David López, ingeniero constructor y fundador de Estudio López, aconseja pensarlo dos veces antes de instalarlo en una zona de trabajo intensa. Su advertencia se centra en los líquidos que se derraman durante la preparación de alimentos y en el mantenimiento posterior. La pregunta práctica es sencilla: cuánto cuidado admite cada casa sin que la encimera termine convirtiéndose en una preocupación.Los ácidos dejan huellaLa composición explica buena parte del problema. El Natural Stone Institute recuerda que las piedras calcáreas contienen principalmente carbonato cálcico, sensible a las soluciones ácidas. El limón o el vinagre pueden apagar el pulido y dejar una marca mate, mientras que el aceite, el vino o el café pueden penetrar y manchar si no se retiran a tiempo. El sellado mejora la resistencia frente a esos derrames, aunque no vuelve la piedra impermeable. Es un aspecto que conviene decidir junto a otros elementos de la reforma, como integrar la placa en la propia superficie.López define el mármol como «una piedra muy hermosa», pero avisa de que su porosidad favorece la absorción de líquidos y puede dejar manchas permanentes, según recoge TN. Para una estancia de uso continuo, el especialista prefiere materiales que pidan menos atención. También reserva el mármol sellado para baños, chimeneas o detalles decorativos en paredes, lugares donde la exposición a comida y ácidos es menor. La encimera, además, forma parte de un conjunto de decisiones domésticas que puede incluir desde el material hasta el cambio de una cocina de gas por una eléctrica.Qué aporta cada alternativaEl cuarzo al que se refiere el sector de las encimeras suele ser una superficie fabricada con minerales y resinas. Su absorción es muy baja, no necesita el sellado periódico propio de muchas piedras naturales y soporta bien las manchas habituales. Eso facilita la limpieza. A cambio, el calor directo requiere precaución: el manual de mantenimiento de Silestone aconseja usar un salvamanteles bajo sartenes y ollas para evitar daños por cambios bruscos de temperatura. La protección resulta especialmente lógica en una zona donde también puede haber una freidora de aire y otros aparatos que desprenden calor.El granito es una piedra silícea y, en general, tolera mejor los ácidos habituales de la cocina que el mármol. López añade otra ventaja cotidiana: su dibujo moteado disimula pequeños roces e imperfecciones. Sigue siendo un material natural, por lo que la absorción y la necesidad de sellado pueden variar de una losa a otra. Antes de comprar conviene pedir la ficha del producto, comprobar el acabado y confirmar con el instalador qué mantenimiento necesita. El resultado visual también cuenta en proyectos donde los acabados de cocina se coordinan con muebles y electrodomésticos.La cuarcita y la piedra sinterizada aparecen entre las demás opciones citadas por López para quien busca resistencia al desgaste y a las manchas. Tampoco existe una elección universal. El tipo de cocina, la frecuencia de uso, la tolerancia a la pátina y el presupuesto cambian la respuesta. Una muestra vista en una tienda dice poco sobre su vida dentro de una casa; la ficha técnica y los cuidados revelan mucho más.