'Sunrise: El último amanecer' en Prime Video: Anna Todd pasa página de la toxicidad de 'After' con su nuevo romance juvenil

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El primer encuentro entre Maia Reficco y Fernando Lindez en la prueba de química de Sunrise: El último amanecer (se estrena el 26 de agosto en Prime Video) no fue amor a primera vista. "Fue como a cuarta o quinta vista, trágico", rememora entre risas la argentina en su entrevista con CINEMANÍA. "Exagera, no fue trágico, fue normal", se apresura en aclarar Lindez, a su lado: "Al segundo día, después de una cena, nos pusimos a hablar sin parar y a partir de ahí fue maravilloso". Prime Video, hogar de los fenómenos Culpables, Off Campus o El verano en que me enamoré, vuelve a demostrar que nadie adapta romances juveniles como ella con esta película basada en la novela homónima de Anna Todd, la escritora detrás de la saga After. Nos cuenta que este es el libro "más emocionalmente agotador" que ha escrito, inspirado en la esclerosis tuberosa que padece su hijo. Como millennial, estaba harta de historias de amor en las que el enfermo siempre moría: "¿Y la gente que tiene un final feliz?". Así nació Ry (Reficco), una estudiante norteamericana de 23 años con una enfermedad crónica que viaja a Mallorca para pasar el verano junto a su sobreprotectora madre (Eva Longoria). Allí conoce a Julián (Lindez), un pescador de la isla que lucha contra la turistificación. Lindez reconoce que, antes de empezar a rodar, "estaba cagado" por la dimensión del proyecto, una producción estadounidense con estrellas como Longoria, pero pronto se impuso el entusiasmo, aclara Reficco. 'Sunrise: El último amanecer': para románticos empedernidosSunrise: El último amanecer es todo lo que los fanáticos de los romances pasados por salitre y crema solar esperan, una historia sobre la intensidad de los amores de verano, los sentimientos a flor de piel en el ocaso de la juventud y los polos opuestos que se atraen con pasión irrefrenable. La enfermedad de Ry le añade una capa extra, esa urgencia por vivir el presente, ese reloj que corre demasiado deprisa y esa nostalgia anticipada por las últimas veces que estás a punto de experimentar. Todd sitúa la trama, concebida antes como filme que como novela, en la paradisíaca isla de Mallorca no solo porque es un telón de fondo idílico, casi irreal, para un amor de película, sino también porque le permite rascar la superficie del impacto económico y social que tiene el turismo descontrolado en la población local y la animadversión que despierta hacia los visitantes. "La primera escena que imaginé mostraba a un pescador en una barca", nos cuenta Ron sobre el origen de Sunrise y su decisión de ambientarla en España. Al investigar sobre Mallorca, un lugar que no conocía, le interesó "el turismo y la hostilidad que generaba. Me encanta escribir sobre romance, pero también me encanta escribir sobre problemas reales". Sin embargo, este aspecto se aborda de forma ligera en la producción y funciona como un recurso para generar conflicto entre los protagonistas. Sunrise: El último amanecer es, ante todo, un drama romántico efectivo y efectista, y lo es de forma deliberada. No busca revolucionar el género al que pertenece ni elude los clichés; al contrario, se entrega a la química y el talento de sus actores principales, abraza estereotipos y a veces descuida la coherencia narrativa, sobre todo en lo que respecta a los idiomas. Por ejemplo, hay un encontronazo físico y verbal entre Julián y otro hombre mallorquín que, por alguna razón, tiene lugar en inglés. Pese a los descuidos y la predictibilidad de esta apuesta, los fans del romance juvenil, el público al que, al fin y al cabo, va dirigida, la disfrutarán. Tal vez se lleven un chasco los fans de After que vengan buscando dinámicas tóxicas y viciadas. 12 años separan Sunrise del exitoso debut de Todd y, como ella misma defiende, ya no entiende ni escribe sobre amor de la misma forma: "Siempre me gustará un chico malo, pero ahora espero haber desarrollado una pareja más madura en lo emocional, sobre todo con Julián".