Si preguntaras dónde está la mayor tumba colectiva del Calcolítico europeo, la respuesta intuitiva señalaría a Stonehenge, a los megalitos de Bretaña o a algún yacimiento del Mediterráneo oriental. La respuesta real está en Caravaca de la Cruz, Murcia: el Camino del Molino, una cueva artificial de enterramiento colectivo que alberga los restos de al menos 1.348 individuos que vivieron en el sudeste ibérico durante el tercer milenio antes de Cristo.El yacimiento lleva excavándose desde la primera gran intervención en los años 2000 y ha producido resultados excepcionales por varias razones: la densidad de enterramientos, la conservación extraordinaria de algunos esqueletos en posición anatómica completa, y —lo que ha provocado el nuevo estudio publicado en el International Journal of Paleopathology el 3 de junio de 2026— la presencia de 48 esqueletos completos de niños y adolescentes que permiten analizar con detalle la salud de la infancia hace 5.000 años.¿Qué encontraron en los huesos de los niños?La investigadora Sofía Díaz-Navarro y sus coautores analizaron los 48 esqueletos de no-adultos buscando marcadores óseos de enfermedad. No tenían tejidos blandos ni ADN suficientemente conservado para diagnósticos directos, pero el hueso guarda memoria de las infecciones que lo atacaron en vida: los periostios inflamados, las lesiones en costillas y vértebras, los patrones de crecimiento interrumpido hablan de lo que sufrió ese cuerpo mientras estuvo vivo.El resultado que ha generado titulares es el más sencillo de resumir: las infecciones respiratorias dejaron marcas en los huesos del 90% de los esqueletos infantiles analizados. En algunos casos, los investigadores identifican patrones compatibles con tuberculosis; en otros, con infecciones bacterianas más generales de las vías respiratorias. Lo que queda claro es que en la comunidad calcolítica de Caravaca de la Cruz, enfermar de los pulmones era una experiencia casi universal para los más jóvenes, no una excepción.¿Por qué Murcia y por qué la Edad del Cobre?El Calcolítico o Edad del Cobre en la península ibérica es un período de transición: las comunidades neolíticas basadas en la caza y la agricultura de pequeña escala están dando paso a sociedades más jerarquizadas con metalurgia incipiente, comercio de larga distancia y asentamientos más permanentes. Esa sedentarización tiene un precio sanitario: cuando las personas viven juntas durante más tiempo en el mismo espacio, los patógenos tienen más oportunidades de transmitirse.El sudeste peninsular fue uno de los focos más densos de la cultura calcolítica ibérica. Yacimientos como Los Millares (Almería) o la propia Caravaca son los más estudiados de ese período. El Camino del Molino tiene la particularidad de que, según sus excavadores, el 100% de la población de la comunidad era enterrada allí, independientemente de edad o estatus social. Eso convierte el yacimiento en una muestra estadística excepcional: no solo los individuos con ajuar funerario, no solo los adultos, sino toda la comunidad incluyendo los niños que murieron antes de la adolescencia.¿Qué dice esto sobre la infancia hace 5.000 años?Que era mucho más frágil de lo que los datos arqueológicos anteriores sugerían. Los modelos de mortalidad infantil en la prehistoria normalmente se construyen con datos parciales, porque los esqueletos de niños se conservan peor que los de adultos y porque los registros de enterramiento frecuentemente excluyen a los más pequeños. El Camino del Molino, con sus 48 esqueletos completos de no-adultos, ofrece una ventana excepcional.Un 90% de tasa de marcadores de infección respiratoria no significa que el 90% de los niños muriera de neumonía o tuberculosis. Significa que el 90% tuvo al menos un episodio de infección respiratoria suficientemente grave como para dejar huella en el hueso. Muchos sobrevivieron, curaron y siguieron viviendo. Pero el estrés crónico de esas infecciones —combinado con malnutrición estacional, parasitosis y otras condiciones típicas del período— contribuía a la alta mortalidad infantil de las sociedades prehistóricas, estimada en el 30-50% antes de los cinco años en muchas culturas de este período.El yacimiento de Camino del Molino es también extraordinario en otro sentido que los investigadores ya habían destacado antes de este nuevo estudio: a diferencia de otros enterramientos de élite calcolíticos, aquí está enterrada gente de todas las condiciones sociales. La diversidad de ajuares funerarios y la falta de diferenciación espacial sistemática sugieren una sociedad menos jerarquizada en la muerte que lo que sugieren otros yacimientos contemporáneos. Mientras el Cybercab de Tesla inaugura el transporte autónomo en Austin como avance de agosto de 2026, el hallazgo del Camino del Molino recuerda que las preguntas más profundas sobre la condición humana llevan cinco mil años esperando respuesta: cómo vivían, cómo enfermaban y cómo morían las personas que no dejaron rastro en ningún registro escrito. Y el uso de análisis bioarqueológicos modernos —los mismos que permiten a los modelos de IA analizar imágenes médicas en hospitales hoy— está transformando lo que podemos saber de esqueletos que llevan milenios en la tierra. La accesibilidad de herramientas de investigación para estudiantes y académicos también facilita que este tipo de investigaciones lleguen a audiencias más amplias.¿Qué técnicas modernas se usan en el análisis de estos restos?El análisis de los 48 esqueletos infantiles del Camino del Molino combina técnicas de paleopatología —el estudio de la enfermedad en restos esqueléticos antiguos— con métodos de imagen avanzados. La microscopía de alta resolución permite identificar lesiones en el periostio (la membrana que recubre los huesos) que son característicos de infecciones bacterianas activas. La tomografía computarizada micro-CT puede revelar daños internos en la estructura ósea sin destruir el espécimen. El análisis de paleopatología está experimentando una transformación metodológica en la última década: donde antes el diagnóstico dependía de la experiencia visual del investigador, ahora los algoritmos de clasificación entrenados en bibliotecas de referencia de radiografías y tomografías de restos modernos pueden apoyar y complementar ese diagnóstico. El ADN antiguo (aDNA), cuando está presente en concentración suficiente, permite identificar patógenos específicos con una precisión que el análisis morfológico no puede alcanzar. En el caso del Camino del Molino, la conservación del ADN es parcial, lo que limita los diagnósticos moleculares precisos. Los investigadores trabajan con lo que el hueso les da: una historia incompleta pero real de lo que fue enfermar hace cinco mil años en lo que hoy es Murcia.La noticia La mayor tumba colectiva de la Edad del Cobre en Europa está en Murcia y revela que 9 de cada 10 niños enfermaban de las vías respiratorias hace 5.000 años fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.