Foto: Carolina Escobar, presidente de Fiduciaria CentralPor: Carolina Escobar, presidente de Fiduciaria CentralEl 20 de agosto, Fiduciaria Central cumplió 34 años. Más que una fecha para mirar hacia atrás, es una oportunidad para preguntarnos qué significa construir instituciones financieras desde las regiones y para las regiones.Fiduciaria Central nació en 1992 como una sociedad de economía mixta. Su principal accionista es el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, IDEA, que actualmente tiene una participación cercana al 95 % de la compañía. (FiduCentral)Pero detrás de esta estructura societaria hay una idea que considero mucho más profunda: Antioquia entendió hace décadas que para transformar un territorio no basta con tener recursos; también se necesitan instituciones capaces de administrarlos, multiplicarlos y convertirlos en desarrollo.Durante estos 34 años, Fiduciaria Central ha evolucionado junto con el país y con el mercado financiero. Desde sus primeros negocios, entre ellos la participación fiduciaria en proyectos urbanísticos de gran escala como Ciudad Salitre, hasta su presencia actual en diferentes regiones de Colombia, la compañía ha acompañado proyectos inmobiliarios, infraestructura, recursos públicos, inversiones y múltiples iniciativas que requieren algo esencial: confianza. (Fiduciaria Central)Y esa palabra, confianza, adquiere un significado especial cuando hablamos de recursos destinados al desarrollo.Una fiduciaria que creció con ColombiaLa historia de Fiduciaria Central también es la historia de una compañía que ha tenido que transformarse.El negocio fiduciario dejó hace mucho de ser únicamente un mecanismo para administrar recursos. Hoy implica estructurar soluciones, acompañar proyectos complejos, administrar riesgos, generar transparencia y conectar diferentes actores alrededor de objetivos de largo plazo.Equipo Fiduciaria Central. Foto: cortesía Fiduciaria Central Esa evolución ha permitido que Fiduciaria Central consolide capacidades en fiducia de inversión, administración y pagos, fiducia pública y estructuración de negocios, entre otros servicios. El respaldo del IDEA y la combinación de estándares de gobierno corporativo del sector público con las exigencias del régimen privado han sido parte importante de esa evolución. (Valora Analitik)En 2019, la compañía recibió por primera vez la calificación AAA en eficiencia en la administración de portafolios por parte de Value and Risk Rating, que destacó, entre otros factores, su estructura organizacional, sus mecanismos de control, sus procesos de inversión y el respaldo accionario del IDEA.Hoy el reto es mayor: no solamente administrar bien los recursos que nos confían, sino crear nuevas capacidades financieras para que esos recursos tengan un impacto cada vez más significativo en el desarrollo económico y social de los territorios.El papel de las entidades públicas está cambiandoColombia entró en una etapa en la que las regiones tienen que asumir un papel cada vez más determinante en la generación de crecimiento, infraestructura, empleo y oportunidades.La descentralización no puede consistir únicamente en trasladar responsabilidades desde Bogotá hacia los departamentos y municipios. Necesitamos también fortalecer las capacidades institucionales que permitan a los territorios planear, estructurar, financiar y ejecutar proyectos de largo plazo.Y ahí aparece una conversación que considero fundamental.Las entidades públicas también pueden ser constructoras de capacidades.El IDEA es un ejemplo de ello. Su participación en Fiduciaria Central no debe entenderse únicamente desde la lógica tradicional de una inversión patrimonial. También puede verse como parte de una arquitectura institucional mediante la cual Antioquia ha construido capacidades financieras y empresariales que pueden ponerse al servicio del desarrollo del país.Ese modelo tiene enormes posibilidades.Una entidad territorial fuerte no es aquella que simplemente administra un presupuesto grande. Es aquella que tiene instituciones capaces de convertir recursos públicos en activos, proyectos, inversión, conocimiento y oportunidades.Fortalecer para multiplicarEl desafío de las regiones colombianas es demasiado grande para depender exclusivamente del presupuesto público.Necesitamos atraer capital privado, desarrollar instrumentos financieros, estructurar proyectos bancables, administrar recursos con transparencia, generar confianza en los inversionistas y construir mecanismos que permitan que el capital de largo plazo llegue efectivamente a los territorios.Para lograrlo, las regiones necesitan instituciones especializadas.Por eso creo que el verdadero valor de una entidad como Fiduciaria Central trasciende sus resultados financieros.Una fiduciaria territorial puede convertirse en una plataforma de confianza y movilización de capital.Puede ayudar a que un proyecto de infraestructura tenga una estructura financiera adecuada. Puede administrar recursos públicos con reglas claras. Puede acompañar esquemas de inversión. Puede facilitar la participación del sector privado. Puede contribuir a que los proyectos regionales sean comprensibles y atractivos para los inversionistas.En otras palabras: puede ayudar a transformar una buena idea de desarrollo en un proyecto financieramente viable.Foto: Fiduciaria CentralAntioquia y una visión que puede trascender sus fronterasEsta conversación no es exclusivamente antioqueña.Antioquia tiene una tradición institucional que le ha permitido crear entidades como el IDEA y desarrollar un ecosistema empresarial y financiero con capacidad para acompañar grandes transformaciones.Pero el siguiente paso puede ser aún más ambicioso: poner esas capacidades al servicio de Colombia y de sus regiones.No se trata de centralizar nuevamente las decisiones. Todo lo contrario.Se trata de fortalecer las capacidades locales para que cada territorio pueda construir su propio futuro.Las regiones necesitan vehículos financieros, conocimiento, estructuración, gobierno corporativo y capacidad de ejecución. Necesitan instituciones que entiendan tanto las necesidades públicas como la lógica de los mercados de capitales y de la inversión privada.Y necesitan hacerlo con una perspectiva de largo plazo.Ese es quizás uno de los mayores aprendizajes de estos 34 años: el desarrollo no se construye únicamente con grandes proyectos; se construye también con instituciones que permanecen.Los próximos 34 añosCelebrar 34 años tiene sentido si nos permite pensar en los próximos 34.El país tiene enormes desafíos: infraestructura, vivienda, transición energética, agua, movilidad, productividad, conectividad, educación y reducción de brechas territoriales.Pero también tiene una oportunidad extraordinaria: movilizar grandes cantidades de capital hacia proyectos que generen crecimiento y bienestar en las regiones.Para eso necesitamos confianza.Confianza en las instituciones.Confianza en los proyectos.Confianza en las reglas.Confianza entre el sector público y el privado.Y, sobre todo, confianza en que desde las regiones podemos construir soluciones de alcance nacional.Fiduciaria Central cumple 34 años administrando algo que va mucho más allá de recursos: la confianza que diferentes actores depositan en nosotros para hacer realidad sus proyectos.Nuestro desafío hacia adelante es convertir esa confianza en mayor desarrollo.Porque fortalecer una institución regional no es solamente fortalecer una empresa.Es fortalecer la capacidad de un territorio para construir futuro.Y quizás esa sea la mejor manera de celebrar estos primeros 34 años: no mirando solamente lo que Fiduciaria Central ha construido, sino preguntándonos cuánto más podemos construir desde las regiones para Colombia.