“Nos han colado una dictadura por la puerta de atrás”. Así describía Isabel Díaz Ayuso en 2023 la investidura de Pedro Sánchez. Desde que fue elegida presidenta de la Comunidad de Madrid, ha proferido insultos y ataques contra una supuesta “dictadura comunista” y “golpista” del PSOE, llegando a asegurar que en España se ha “normalizado el crimen y la vida normal (...) como en todas las dictaduras, la víctima cada vez tiene más dificultades para salir”, tal y como recoge El País.Sin embargo, cuando habla de una dictadura oficialmente reconocida, como fue la de Franco, Ayuso mantiene un discurso mucho más ambiguo. Desde su cruzada para impedir la declaración de la Real Casa de Correos como Lugar de Memoria Democrática hasta la reciente promoción institucional de un restaurante que fue un mausoleo franquista, la dirigente del PP acumula episodios que preocupan a los defensores de la memoria democrática.“No hay que quitar de la ecuación que el Partido Popular es un partido fundado por un ministro de Franco”, recuerda Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Para Silva, el discurso de libertad de la presidenta es incoherente: “Para ser demócrata en España hay que condenar la dictadura”. La ARMH, pionera en la localización y exhumación de víctimas del franquismo, es una de las voces más críticas con la presidenta en sus diferentes polémicas. La última que ha protagonizado, relacionada con la hostelería, es la del restaurante El Mirador de Pelayos. Este mes de agosto, en plena ola de incendios en la Sierra Oeste madrileña, Ayuso ha promocionado desde las redes de la Comunidad un vídeo de apoyo al comercio local centrado solamente en este negocio de Pelayos de la Presa: un establecimiento vinculado históricamente al PP por pertenecer al hermano de un antiguo alcalde popular de la localidad. Durante años, el establecimiento exhibió banderas preconstitucionales, un maniquí vestido de la Guardia Civil y hasta retratos de Francisco Franco, una decoración que su actual propietaria llegó a describir como una especie de "museo" heredado del anterior dueño. El tono abiertamente publicitario del vídeo, sumado al pasado franquista del local, ha desatado una oleada de críticas en redes sociales.Sin embargo, el episodio de mayor recorrido es el pulso con el Ejecutivo central por la sede de la Comunidad de Madrid, la Real Casa de Correos, que durante el franquismo albergó la Dirección General de Seguridad y fue escenario de torturas. En octubre de 2024, el Ministerio de Memoria Democrática inició los trámites para declarar el edificio Lugar de Memoria Democrática. Desde entonces, Ayuso mantiene una batalla política contra este reconocimiento, que ha llevado incluso ante la Audiencia Nacional, donde el procedimiento ha quedado paralizado a la espera de nuevas resoluciones. “Todos esos miles de turistas que se hacen una foto en el kilómetro cero de la Puerta del Sol, pegados a ese edificio, deberían saber qué es lo que ocurrió en sus sótanos”, asegura Silva.La presidenta de la Comunidad tampoco ha asistido a ninguno de los homenajes oficiales que el Gobierno celebra cada 31 de octubre con motivo del Día de las Víctimas del Golpe y la Dictadura. En 2024 aseguraba que estos actos oficiales promovían la violencia: "Madrid, con la democracia y contra el guerracivilismo". “Es paradójico que utilicen ese argumento de la no fragmentación quienes están en primera línea de fragmentar y de destrozar todos los posibles puentes”, reflexiona Arantxa Elizondo, profesora de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco. En 2025, Ayuso volvió a recurrir a la expresión “guerracivilista” en el 50º aniversario del fallecimiento de Franco, equiparando a ambos bandos y evitando condenar la dictadura.Junto a Vox, el Gobierno de Ayuso paralizó ese mismo año una ley propuesta por Más Madrid para la localización y recuperación de desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo. Una iniciativa que habría añadido legislación a la página en blanco que supone la defensa de la memoria democrática en la Comunidad: Madrid es una de las pocas regiones del país, junto a Murcia y Galicia, que no cuenta con una ley específica de memoria.Para Elizondo, estas líneas de actuación representan un riesgo claro de derogación de la Ley de Memoria Democrática si el PP llega al Gobierno: “Echaría por tierra un montón de cuestiones. Hoy en día todos nos encontramos con símbolos franquistas en las calles… Hay muchísimas resistencias a llevar adelante”.Desde 2023, Isabel Díaz Ayuso vivía con su pareja, Alberto González Amador, en un lujoso piso en Chamberí comprado tras el supuesto fraude fiscal del empresario. Ahora, la vivienda se ha puesto a la venta y las imágenes del anuncio, repletas de artículos personales de la pareja, han sido objeto de escrutinio público.Uno de los elementos que más ha llamado la atención es un libro titulado El Valle de los Caídos. Pese a lo pixelado de la foto, el color y la disposición de los elementos gráficos parecen indicar que se trata de una edición publicada por la Fundación Nacional Francisco Franco y escrita por Diego Méndez, arquitecto que dirigió las obras del monumento durante sus últimos años de construcción. El piso, utilizado desde la izquierda para denunciar los supuestos abusos de poder de la presidenta, se anuncia por 1.790.000 euros. De cerrarse la operación por esa cantidad, la revalorización sería considerable: cuando González Amador lo adquirió en 2022, pagó 837.000 euros.