A María (25) toda ilusión de salir de 'First Dates' con un nuevo amor se le rompió de golpe en cuanto vio a Juanan (21) esperándola en la barra del restaurante. La joven fue incapaz de disimular lo poco atraída que se sintió por su cita. Tanto la expresión de su cara como la actitud que adoptó desde el primer momento ya gritaban lo que sus palabras confirmaron en cada intervención privada ante el equipo del programa. «No he tenido chispa. No me ha llamado la atención», reiteró la madrileña repetidas veces durante la noche. El único que no captó las señales fue el propio Juanan. El tarraconense llegó primero a la cita. Se presentó como «una persona que se preocupa por los demás y que quiere sin miedo». Aunque en el plano romántico carece de práctica. Nunca ha tenido pareja, pero estaba dispuesto a cambiar eso al acudir a 'First Dates' dispuesto a experimentar, aprender y ponerse a prueba en ese sector de la vida. María, por su parte, una estudiante de administración que sueña con ser escritora, quería un chico cariñoso, trabajador, limpio y guapo. Pero mientras que a Juanan se le iluminó la cara al verla entrar por la puerta del establecimiento, a ella se le congeló la sonrisa. «Mi primera impresión ha sido: '¡Uff, qué horror!'», confesó en los totales sin nada de filtro y enfatizando que no era su tipo. El modo de actuar de uno y de otro durante la velada siguió la estela de esa primera toma de contacto. Y es que Juanan se mostró mucho más predispuesto a entablar charla y conocerla a pesar de que las ganas no eran recíprocas. Él mismo acabó dándose cuenta. «Es amable, buena persona y maja, pero cuesta hablar con ella», manifestó frente a las cámaras. De hecho, si no se quedaron sin conversación fue porque al soltero le sobraban ganas de encontrar puntos en común. En un último asalto antes de tomar una decisión, Juanan le dedicó a su cita una canción… de reguetón. Un género que María ya había comentado previamente que le parece «una basura». El gesto de su acompañante no le movió ni un pelo, mucho menos porque, según ella, «no se le ha entendido nada». Tuvo que reconocer que era un buen detalle, pero adornó la alabanza con varios comentarios de desaprobación. «No me ha gustado la actuación. Me ha dado vergüenza… Me parece muy ridículo lo que ha hecho», sentenció. En una cosa sí se pusieron de acuerdo, aunque no de forma intencionada: entre ellos no había conexión suficiente como para darse una segunda cita.