Durante diez años, un equipo de investigadores cruzó datos de política energética, clima, uso del suelo y observaciones de aves en más de 2300 condados chinos. La conclusión no fue la que muchos hubieran esperado del país que lidera la carrera solar mundial: cuanto más agresiva fue la política de expansión fotovoltaica en una región, más cayó ahí la diversidad de aves