La orina puede acabar refrigerando la IA: el agua residual tratada ya enfría centros de datos y evita gastar millones de litros potables

Wait 5 sec.

Tal vez en los últimos días navegando por redes sociales alguien haya visto cómo Jason Kelce, el hermano del marido de Taylor Swift, Travis Kelce, invitaba a enviar frascos de orina a los centros de datos para ayudar en el proceso de refrigeración que requieren este tipo de instalaciones. Por supuesto, la iniciativa era completamente irónica y formaba parte de una campaña de marketing para promocionar bebidas producidas a partir de agua de manantial natural.La cuestión de fondo buscaba concienciar sobre el impacto ambiental que producen las infraestructuras de computación, un tema que genera la oposición de asociaciones vecinales ante la instalación de estos complejos cerca de sus viviendas. Sin embargo, la campaña ha servido a la industria tecnológica para rebajar tensiones con la sociedad, pues ha dado visibilidad a una práctica establecida desde tiempo atrás: el uso de aguas residuales recicladas para refrigerar servidores, materia que ha detallado TechCrunch.Uso de aguas tratadas para minimizar el empleo de agua potable Al hablar de aguas residuales, estas abarcan también líquidos con restos de orina, por lo que no existe tanta distancia entre la realidad y la propuesta satírica de Kelce. La industria es consciente de la presión hídrica que ejercen estas instalaciones, por lo que recurrir a alternativas para preservar el agua potable pasa a ser una exigencia a la que las empresas buscan adaptarse poco a poco.Por supuesto, emplear orina de forma directa para reducir la temperatura de los centros de datos no es una posibilidad real ni realista. Los expertos aclaran que la orina humana cruda no se puede verter en las torres de refrigeración porque contiene altas concentraciones de sal, urea y materia orgánica que dañarían el equipamiento y obstruirían los sistemas de intercambio de calor.Así pues, la propuesta más viable pasa por el agua reciclada. Para ello, las plantas de tratamiento cuentan con diversos procesos a través de los que permiten un nuevo ciclo de uso para las aguas residuales. Este tipo de instalaciones se sirven de procesos como la ósmosis inversa, procedimientos con luz ultravioleta o el empleo de biorreactores de membrana para filtrar los fluidos que llegan a sus terminales hasta obtener un líquido apto para su uso a nivel industrial, punto del que ya se benefician determinados centros de datos.Así lo reconocía Greta Zornes, encargada del sistema de reutilización de aguas en la compañía CDM Smith: «Utilizamos agua reciclada para la refrigeración en todo tipo de industrias, y lo hemos hecho durante décadas. Sin duda, ha habido un auge en el uso de agua reciclada para la refrigeración de centros de datos».Infraestructura y distancia: el verdadero cuello de botellaSin embargo, no todo es tan sencillo como contar con sistemas de reciclaje de agua para reaprovecharla. En juego entran aspectos adicionales, como la distancia existente entre los centros de datos y las plantas de tratamiento de agua. Expandir las redes de agua reciclada requiere años de obras y grandes inversiones de capital en las zonas rurales donde se construyen los nuevos complejos que sirven como motor para la IA, un aspecto que también destacó la propia Zornes: «Hay que estar relativamente cerca de una planta de tratamiento de aguas residuales lo suficientemente grande como para disponer de agua suficiente».Ahora, la esperanza de quienes gestionan instalaciones de reciclaje de agua pasa porque las grandes tecnológicas apuesten por destinar parte de su financiación a construir infraestructura con la que ampliar el tratamiento de aguas residuales. Está por ver si las OpenAI, Anthropic o Meta están dispuestas a afrontar un nuevo gasto cuando la construcción de sus centros de datos ya implica inversiones millonarias sobre las que todavía planea la duda de la rentabilidad.