Hay quien dice que con las plantas o se tiene mano o no se tiene. No son pocas las personas que reconocen que toda maceta que entra en sus dominios acaba por sucumbir con el paso de los días o las semanas. En ocasiones, la falta de pericia a la hora de cuidar y tratar una planta es solo falta de costumbre, conocimiento y carencia de trucos con los que conocer mejor a esa nueva compañera de salón o balcón.Uno de los aspectos más básicos tiene que ver con la frecuencia de riego. No todas las familias vegetales tienen las mismas necesidades hídricas ni la climatología es igual todo el año y, por tanto, el aporte periódico de agua tampoco debe ser uniforme. En este aspecto, hay un objeto cotidiano que permite conocer mejor el estado de las plantas y su necesidad, o no, de riego. Hablamos de la cuchara de madera, un objeto que prácticamente todo el mundo tiene en la cocina.El riesgo de fiarse de la superficie de la tierra El aspecto de la tierra superior no define cómo se encuentra la del interior de la macetaY es que uno de los errores más habituales al mantener plantas en casa es precisamente proceder al riego sin comprobar antes qué cantidad de humedad conserva el sustrato. El primer gesto tiende a fiarse del ojo. Un punto que puede llevar a engaño, pues la superficie puede parecer seca mientras que es posible que las raíces todavía tengan acceso a suficiente agua.Para comprobar qué ocurre en el interior de la maceta no siempre es necesario recurrir a un medidor de humedad. Existe un truco casero con el que salir de dudas sin comprar sistemas específicos para conocer el estado de las plantas. El método consiste en introducir una cuchara de madera en la tierra durante unos minutos y observar después su aspecto y el grado de humedad que presenta.La porosidad de la madera facilita conocer el estado de la plantaAl tratarse de un material poroso, la madera puede absorber parte de la humedad presente en el sustrato y mostrarla posteriormente al retirar el utensilio. El procedimiento es sencillo y apto para todos los cuidadores. La cuchara debe introducirse cerca del borde de la maceta y dejarse durante unos minutos para que pueda reflejar en su madera lo que ocurre en el corazón de la maceta. Una vez fuera, basta con observar su color y comprobar si está húmeda. Si sale oscura o mojada, es una señal de que todavía queda humedad en esa zona y, por tanto, puede no ser necesario volver a regar.Así, la cuchara de madera funciona como testigo y permite evitar episodios de riego excesivo con consecuencias no deseadas para las plantas. Entre ellas, se encuentra la posibilidad de que las raíces vegetales se encharquen y que puedan producirse hongos en la tierra, situaciones que en manos poco expertas en el cuidado de plantas derivan en un inevitable letargo y posterior fallecimiento.Por supuesto, hay que tener en cuenta más aspectos que confieren a las plantas una rutina saludable y que les permiten un desarrollo adecuado, como las horas de luz, evitar que esta incida de manera directa sobre ellas y adaptar un buen sistema de drenaje. La cuchara de madera no es un sustituto de un cuidado adecuado ni sirve, únicamente con su empleo, para garantizar la viabilidad de las macetas.Por tanto, antes de volver a coger la regadera, es aconsejable introducir durante unos minutos este utensilio tan convencional en todos los hogares y que puede ayudar a comprobar si realmente hace falta proceder con el riego. Es un gesto sencillo y económico que puede evitar uno de los errores más frecuentes al cuidar las plantas: regarlas de nuevo cuando todavía conservan suficiente humedad.