Una corriente de gas de 1,6 billones de kilómetros está deformando un sistema con tres soles. Los planetas que nazcan allí podrían terminar en órbitas completamente inclinadas
Una estructura de gas de 0,2 años luz continúa alimentando a GW Orionis desde su nube natal. Su impacto podría explicar por qué los tres enormes anillos donde se forman sus futuros planetas apuntan en direcciones diferentes.