Muere Klaus-Michael Kühne: ¿Quién se queda con la fortuna de 38.000 millones de euros?

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La muerte de Klaus-Michael Kühne, uno de los hombres más ricos de Alemania , abre ahora una de las grandes incógnitas en el mundo empresarial europeo: quién tomará las riendas de un patrimonio estimado en casi 38.000 millones de euros. El empresario, principal accionista de Lufthansa y artífice de un poderoso entramado empresarial, fallecía a los 89 años en Schindellegi, Suiza, donde residía, después de una larga enfermedad. Kühne llevaba casado con Christine Kühne desde 1989 y el matrimonio no tuvo hijos. Una circunstancia que, tras su fallecimiento, convierte la sucesión de su imperio en una cuestión especialmente interesante. Sin embargo, el empresario dejó todo bien atado antes de fallecer. Durante años trabajó en una estructura destinada precisamente a garantizar la continuidad de sus negocios y a evitar que su fortuna acabara fragmentándose. Su incursión en el mundo empresarial empezó muy pronto. Nacido en Hamburgo en 1937, Klaus-Michael Kühne entró con apenas 21 años en Kühne+Nagel, la compañía que había fundado su abuelo, August Kühne, junto a Friedrich Nagel en Bremen en 1890. El joven empresario fue escalando posiciones hasta asumir la dirección en 1966 y convertirse en consejero delegado en 1975. Kühne apostó por salir de las fronteras alemanas y convirtió el negocio en uno de los grandes grupos internacionales especializados en transporte y logística. Durante décadas, su apellido estuvo ligado a barcos, aviones, contenedores y mercancías que recorrían medio mundo. Desde Kühne Holding fue ampliando su cartera empresarial con participaciones de enorme valor. Solo su participación en Lufthansa, la aerolínea alemana, estaba valorada en unos 2.000 millones de euros. El empresario alemán también tuvo una relación especial con España. Concretamente, con Mallorca, una isla que descubrió junto a su esposa durante los años noventa y que terminó convirtiéndose en uno de sus lugares habituales de descanso. Allí se encuentra Castell Son Claret, una antigua finca de alrededor de 130 hectáreas situada a los pies de la Sierra de Tramuntana. Kühne transformó la propiedad en un exclusivo hotel de cinco estrellas que abrió sus puertas en 2013. La ausencia de hijos hace especialmente interesante la forma en la que Kühne dejó organizado su patrimonio. En 1976, junto a sus padres, puso en marcha la Kühne Foundation, una organización suiza sin ánimo de lucro donde, tras su muerte, se destinarían buena parte de sus activos. Su deseo siempre fue que el núcleo empresarial permaneciera unido y dedicado a labores sociales. La institución trabaja actualmente en ámbitos como la logística, la medicina, el clima y la cultura, y cuenta con unas 800 personas. También destinó 340 millones de euros para impulsar una nueva ópera en su ciudad natal. Ahora, todas las miradas se dirigen hacia Thomas Staehelin. El abogado de Basilea, vicepresidente de la fundación y persona de máxima confianza de Kühne durante años. Kühne le dejó unas pautas muy claras: mantener unido el negocio principal, evitar operaciones excesivamente arriesgadas y continuar con una estrategia de inversión prudente, acorde con la filosofía que había mantenido durante toda su vida.