Claudio Lazzari, biólogo: «Hay repelentes que no sirven para nada, los receptores de ultrasonido son una estafa»

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Especialmente en verano , los mosquitos son uno de los enemigos más habituales. Por eso, ante sus picaduras, el repelente se ha erigido como una de las principales herramientas para mantenerlos alejados y evitar las molestias que provocan . Sin embargo, detrás de ese gesto tan cotidiano hay una cuestión más compleja, como es el verdadero motivo por el que este producto mantiene a los mosquitos lejos de nuestra piel. Ese fue precisamente uno de los objetivos de investigadores como Claudio Ricardo Lazzari , biólogo argentino que desarrolla su labor en la Universidad de Tours (Francia) y que lleva años estudiando el comportamiento de estos insectos. En una reciente publicación científica en The Company of Biologists , Lazzari y su equipo han arrojado luz sobre uno de los mecanismos más curiosos relacionados con la forma en la que los mosquitos detectan y evitan determinados estímulos. «Existían tres hipótesis de por qué repele el repelente ; una es que hace a las personas indetectables porque bloquea la capacidad sensorial de los mosquitos; otra es que era un insecticida que los intoxica; y la tercera era que olían, pero interpretaban el olor de una manera que les decía 'aléjate'», cuenta a National Geographic España . Durante la mencionada entrevista, Lazzari afirma que «los biólogos sabemos que todos los animales pueden aprender, pero no sabemos hasta dónde. El mosquito está sometido a una presión biológica enorme , porque si un mosquito te viene a picar y tú lo aplastas, no genera descendencia. Sabemos que tienen un sentido del gusto que está en todo el cuerpo. Lo que hemos visto en laboratorio es que cuando quedan residuos de repelente, la cantidad no es suficiente para ahuyentarlos, pero sí para que el mosquito perciba que ese olor venía del ambiente donde se estaba alimentando ». Al hilo de lo anterior, rememora cómo nació este estudio: «Hay dos cuestiones que me obsesionaban; una es que usamos el repelente desde hace más de 80 años y todavía no sabemos por qué repelen. Por el otro lado, no sabemos sobre su cognición. El estudio permite abordar los dos temas juntos; entrar en la mente de un mosquito y saber hasta qué punto pueden adaptar su comportamiento . Elegimos la subespecie (Aedes aegypti) más representativa, el más cosmopolita, más estudiado y el que está en más regiones del mundo con un vector muy importante de enfermedades». Con respecto a la elaboración de repelentes, ese biólogo argentino desvela que «el método más común es prueba y error a partir de datos o cuestiones culturales . A veces se agarran plantas, hojas de unas flores y con cientos de sustancias se hacen los famosos aceites esenciales». Por todo ello, incide en que « es necesario entender cómo funciona la mente de un mosquito ». Sin embargo, recalca igualmente que «lo importante del repelente no es la química, sino la información que le transmite al bicho. No es un veneno, sino una advertencia de que algo puede ser tóxico. Es como el amargo para nosotros que, a priori lo evitamos, pero después no es necesariamente malo y aprendemos a beber café y agua tónica. Por ejemplo, a los chips de Nintendo se les impregna una sustancia amarga y eso hace que los niños no lo lleven a la boca». De cara al futuro de esta investigación, Lazzari adelanta para National Geographic España que «tenemos un proyecto que avanza en el estudio de sustancias candidatas a repelentes, que no sean tóxicas . Las síntesis químicas tienen mala prensa porque no son naturales y hay reportes de alergia cuando se usan en muy alta concentración. El problema de las sustancias naturales es que muchas veces no contaminan, no provocan alergias, no son tóxicos, pero tampoco son efectivos» Asimismo, pone de ejemplos « la citronela o los espirales con base de piretro » como los repelentes o soluciones caseras que mejor funciona. «Si estás en el jardín de tu casa o en una reunión y hay dos o tres mosquitas, no hay problema. Pero en un contexto donde hay transmisión de enfermedades, sigues siendo vulnerable. En ese caso no hay elección y hay que usar los productos que realmente protegen», advierte, a la vez que recalca que « hay repelentes que no sirven para nada ; los receptores de ultrasonido son una estafa y se siguen vendiendo. Si funcionase sería fantástico. Hay unos aparatos que tienen la forma de una vaquita de San Antonio para ponerlo en el carrito del bebé. Eso no va a proteger al bebé. Es un placebo para el cerebro de uno. También están los brazaletes con pastillitas que emiten repelente y a un adulto no lo pueden proteger de ninguna manera, aunque a un niño pequeño tal vez sí». Ahora bien, más allá de lo que muestra el estudio y de que muchos tachen de «fracaso» el repelente, Lazzari sostiene que no deja de ser la mejor alternativa frente a las picaduras de los mosquitos.