Edición original: Hugo Décrypte en Russie (Allary Éditions, 2026)Edición nacional/España: Rusia. Mil años de historia (Reservoir Books, 2026)Guion: KrisDibujo: KokopelloColor: Christian LerolleTraducción: Fabian Rodriguez PiastriFormato y precio: Cartoné. 208 páginas. 25,90€Conocer el pasado para entender el presente.«¡Sí! ¡YouTube, Insta y TikTok van muy bien para estar al día! Pero para conocer la historia de Rusia, entender su presente, imaginar su futuro… Lo mejor es ir en cómic.»Aunque todavía hay que lidiar contra muchos prejuicios por parte de quienes consideran al medio algo menor y por los que solo lo entienden de una forma caduca, hace mucho tiempo que el cómic se ha convertido en un medio tan valido como cualquier otro para ser el lenguaje elegido para representar cualquier tipo de obra. Es cierto que lo que más priman en nuestras librerías siguen siendo las obras de ficción con querencia por la acción. Pero un lenguaje que sabe amalgamar como muy pocos lo visual con lo escrito dando el control del tiempo de lectura al lector es ideal para ensayos y obras divulgativas de todo tipo, sobre todo cuando se busca hacerlas accesibles para todo tipo de públicos. A lo largo de los años hemos tenido ejemplos de todo tipo y procedencia. Así que ya no sorprende que se publiquen obras tan interesantes, amenas y bien documentadas como Rusia. Mil años de historia, editada hace unas pocas semanas por Reservoir Books. Se trata de un cómic ideado por Hugo Décrypte, en concreto, por Hugo Travers (Versailles, 1997) y Benjamin Alerberteau, fundador y redactor jefe de este medio digital centrado en analizar y explicar la actualidad y los problemas que enfrenta el mundo contemporáneo que tiene más de 20 millones de suscriptores en diferentes redes sociales y un podcast, Actus du jou, que es el más escuchado en Francia desde el 2024. En colaboración junto reconocidos profesionales del cómic como el guionista Kris (Brest, 1972), el dibujante Kokopello (Drancy, 1991) y el colorista Christian Lerolle (Reims, 1969). Juntos firman este cómic que aborda los últimos y convulsos mil años de la historia de Rusia y que se va a convertir en una serie centrada en explicar acontecimientos actuales.A través de los siete capítulos que componen la obra conocemos la vasta y bastante desconocida historia del país y sus principales protagonistas. Un viaje en el tiempo que comienzo en el siglo IX el jefe vikingo Rúrik y termina con el infame régimen de Vladimir Putin pasado por los diferentes zares, emperatrices, revolucionarios, espías y todo tipo de dirigentes que han dado forma a la identidad rusa. Una historia llena de ambición, manipulación, conquistas, revueltas y conflictos que explican la actual situación del país y sucesos tan actuales como la guerra de Ucrania y de dónde viene la obsesión de Putin por los zares. Una obra que complementa y contextualiza a la perfección la visión más a pie calle de lo que nos contaba Igort en las esplendidas Cuadernos ucranianos y rusos (Salamandra Graphic) y Cuadernos Ucranianos. Diario de una invasión (Salamandra Graphic). Pero se trata de una lectura menos densa y dramática, ya que está siempre presente un sentido del humor muy juguetón y una narrativa y estructura de historia similar a la que nos podríamos encontrar en una historia de aventuras de corte clásico.Estamos ante un perfecto ejemplo de potencial del cómic como medio para divulgar de una forma directa y dejando ver un enorme trabajo de documentación y síntesis, pero siempre teniendo en cuenta que se trata de un cómic de doscientas páginas que busca llegar a la mayor cantidad de público posible. Un objetivo que cumple a la perfección, así que no estamos una compilación de datos farragosos, pero si ante una lectura muy ágil que nos permite conocer las claves de cada uno de los momentos de la historia que relata aderezado con diferentes anécdotas que nos permite ver el tapiz completo. Para una visión mucho más a fondo sería mucho mejor leer la abundante bibliografía que han consultado los autores y que aparece en la parte final del volumen, pero el objetivo de ser didáctico y entretenimiento está perfectamente logrado. Algo que consigue sin caer en la simplificación, ni tratando a los lectores como tontos y siempre procurando de ser lo más objetivo posible, ya que está revisado por algunos de los historiadores e historiadoras más reconocidos en sus estudios sobre Rusia.Pese que se trata de una obra auspiciado por personas ajenas al medio contar para su realización con autores de una larga trayectoria hace que se aprovechen muy bien las herramientas particulares del medio, además de ver varios guiños a los fans del medio. A lo largo de las páginas de Rusia. Mil años de historia nos encontramos con recursos visuales muy potentes prescindiendo de las viñetas cuanto es necesario, integrado mapas, haciendo que lo personajes caminen por las viñetas, etc… Una narrativa muy solvente que en ningún momento resulta pesada ni repetitiva, pero que siempre es accesible para todos. El trabajo de documentación realizado también es extensible al dibujo donde nos encontramos con una enorme precisión en el vestuario, los edificios, etc… Kokopello, que tiene un estilo donde prima la sencillez y la limpieza de líneas, también hace un gran trabajo con caricaturista de los personajes históricos haciendo que sean muy reconocibles. Algo muy meritorio, ya que a lo largo del cómic se pasan una enorme cantidad de ellos, pero sin que el lector se pierda entre los datos. La principal pega que se puede poder al dibujo es que, en ocasiones, los personajes están algo acartonados y resultan algo estáticos, pero no empañe el resto de las virtudes que vemos.La historia está contada a través del personaje de Hugo Décrypte, un reportero omnisciente capaz de viajar a todas las épocas de la historia de Rusia y ser testigo de los diferentes acontecimientos, pero también es alguien que consciente de estar dentro de un cómic. Algo que dota a toda a Rusia. Mil años de historia de un estilo muy desenfadado y cercano que hace muy sencillo engancharse a la lectura. Un enorme trabajo de documentación que nos permite conocer la historia de un país que sale prácticamente todos los días en los noticiarios y del que no conocemos tanto como deberíamos. Una perfecta mezcla entre resultar didáctico y divertido, no se puede pedir más.Lo mejor• Lo bien documentado que está, lo fácil que transmite esos conocimientos y lo objetivo que resulta.• El sentido del humor.• El buen uso de las herramientas narrativas del medio.Lo peor• Es una obra de iniciación en la historia de Rusia, para algo que aborde la historia del país en profundidad es más recomendable buscar otra lectura.