David Relman, microbiólogo, sobre la vida espejo: «Por primera vez, había algo que podía llegar a amenazar gran parte de la vida del planeta»

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Durante miles de millones de años, la vida en la Tierra ha seguido una regla química fundamental: sus moléculas esenciales tienen una orientación determinada. Las proteínas están formadas por aminoácidos de una "mano" concreta, mientras que el ADN y el ARN utilizan azúcares con la orientación opuesta. Esta propiedad, conocida como quiralidad, hace que muchas biomoléculas solo puedan interactuar correctamente con otras que tengan la misma configuración, como una mano que solo encaja en un guante diseñado para ella.Esta característica ha llevado a algunos científicos a plantearse una posibilidad extraordinaria: ¿qué ocurriría si pudiéramos construir organismos utilizando moléculas con la orientación contraria a la de toda la vida conocida? La idea se conoce como "vida espejo" y consiste, en términos generales, en crear organismos cuyos componentes moleculares sean imágenes especulares de los que encontramos en la naturaleza. El objetivo podría aportar información sobre el origen y los límites de la vida, pero también plantea uno de los escenarios de riesgo biológico más difíciles de anticipar.Una idea revolucionaria con riesgos desconocidos La preocupación se centra sobre todo en la posibilidad de crear baterías espejo capaces de reproducirse por sí mismas. Según David Relman, profesor de medicina y de microbiología e inmunología de Stanford, los científicos que han estudiado esta posibilidad no han conseguido demostrar que exista un obstáculo que haga imposible su creación. Esta incertidumbre es precisamente lo que ha llevado a varios investigadores a pedir que el desarrollo de este tipo de organismos se detenga antes de que la tecnología alcance ese punto.El problema potencial radica en que un organismo espejo podría comportarse de una manera muy diferente frente a los mecanismos naturales de defensa. Los sistemas inmunitarios de humanos y animales han evolucionado durante millones de años para reconocer moléculas y estructuras biológicas presentes en los organismos actuales. Una forma de vida con una química invertida podría escapar de algunos de esos mecanismos de reconocimiento. Algo similar podría ocurrir con las defensas de las plantas y con las interacciones que normalmente mantienen bajo control a las poblaciones microbianas.Esto no significa que una bacteria espejo vaya necesariamente a convertirse en una amenaza global. La biología es extraordinariamente compleja y todavía existen numerosas incógnitas sobre si un organismo de este tipo podría sobrevivir, reproducirse y competir eficazmente fuera de un laboratorio. Precisamente por eso, científicos como David Relman y el jurista Henry Greely consideran que no hay razones para entrar en pánico, pero sí para actuar con anticipación. David Relman (centro) y Hank Greely (izquierda) durante su intervención en el foro Stanford Health PolicyLa cuestión ya ha comenzado a trasladarse del ámbito científico al político y ético. Más de un centenar de investigadores se reunieron en noviembre de 2025 en el Institut Pasteur de París para analizar la viabilidad y los posibles riesgos de las bacterias espejo. Además, un grupo de científicos publicó en la revista Science una declaración en la que advertía de que estos organismos podrían evadir numerosas defensas inmunitarias de humanos, animales y plantas y reclamaba una prohibición de las investigaciones dirigidas a crearlos.En cuanto a la regulación, plantea sus propios desafíos. Un organismo internacional podría establecer normas comunes para limitar este tipo de investigaciones, siguiendo precedentes como las recomendaciones desarrolladas en torno a la edición del genoma humano. Pero alcanzar acuerdos internacionales vinculantes requiere tiempo, cooperación y mecanismos eficaces de supervisión. En un contexto de desconfianza hacia las instituciones científicas, conseguir un consenso global puede resultar incluso más complicado. Qué son las bacterias espejo y por qué son una amenaza para la humanidadPor ahora, crear una forma de vida espejo completamente funcional sigue estando fuera del alcance de un investigador trabajando por su cuenta. Los obstáculos técnicos, económicos y científicos son enormes, y probablemente pasarán varios años antes de que esta posibilidad pueda materializarse. Ese margen de tiempo constituye, precisamente, una oportunidad.La historia de la ciencia demuestra que muchas tecnologías pueden avanzar más rápido de lo que anticipamos. En el caso de la vida espejo, la pregunta no es únicamente si algún día será posible construirla, sino si deberíamos hacerlo. Anticipar los riesgos antes de que la tecnología esté madura permitiría establecer límites con fundamento científico. Como advierten los investigadores, el objetivo no es provocar miedo, sino aprovechar el tiempo disponible para decidir qué formas de vida queremos ser capaces de crear y cuáles quizá sea más prudente dejar fuera de nuestro alcance.