Julián Álvarez, el delantero argentino que se desvive por jugar en el Barça, más allá de que tenga contrato con el Atlético hasta 2030, no acudió este miércoles al entrenamiento de su equipo. Alegó el atacante una indisposición a seis días (1 de septiembre) de que se cierre el mercado de fichajes. El caso, pues, continúa enredándose mientras la cúpula directiva del Barcelona, pese a ser consciente de las dificultades que entraña su fichaje, no pierde la esperanza ante la creciente presión del futbolista y su entorno.Seguir leyendo....