Mucho antes de que los muros de las ciudades se llenaran de tags y de que el grafiti se convirtiera en una manifestación artística vinculada a nombres como Banksy, Basquiat o Keith Haring, ya había personas que dejaban su huella sobre las paredes. También en la Edad Media. Lejos de ser una práctica marginal o asociada al vandalismo, los grafitis formaban parte de la vida cotidiana de las sociedades medievales . Así lo explica Vanessa Jimeno, profesora del área de Historia del Arte de la Universidad de León, que estudia la presencia del grafiti a lo largo de la historia. Para ello, presta especial atención a los testimonios conservados en construcciones y espacios medievales. Castillos, monasterios, iglesias, cuevas y necrópolis... Ver Más