Un verano excepcionalmente seco, impulsado por una versión severa del fenómeno meteorológico El Niño, ha transformado los bosques y turberas de Indonesia en una pira gigantesca. En lo que ya se califica como una de las emergencias ambientales más graves de la región en los últimos años, el fuego ha consumido más de 200.000 hectáreas en Borneo y Sumatra entre el mes de enero y julio, sepultando a comunidades enteras bajo un espeso humo nocivo. El epicentro de la tragedia se localiza en la provincia de Kalimantan Central, en la isla de Borneo. Allí, semanas consecutivas sin precipitaciones han convertido los densos ecosistemas tropicales tradicionalmente caracterizados por su elevada humedad en un auténtico polvorín. Las autoridades provinciales se han visto obligadas a declarar el estado de alerta máxima frente a la imposibilidad de contener los focos iniciales.Seguir leyendo....