Arnau, 24 años: «Me siento el hombre más rico de la tierra pudiendo vivir en el campo. Te gastas menos, comes de calidad y ahorras bastante»

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No es la situación más habitual en nuestro país, pero hay algunos jóvenes que prefieren la vida tranquila del campo al ritmo frenético de una ciudad. Cuidar un huerto, criar animales, recoger leña y sañir a cazar es la rutina ideal para estos chicos rebeldes que desafían el estilo de vida hiperconectado que se espera de ellos. Arnau es uno de estos nuevos vecinos rurales. Ahora tiene 24 años y lleva seis viviendo de forma autosuficiente en la casa de campo de su familia. En su finca consigue todo lo necesario: verduras, carne de calidad, agua mineralizada, electricidad, calor, pieles, un emprendimiento y lo que más valora, la felicidad. «La mayor diferencia de todas es la vitalidad que te da vivir así. Te da literalmente vida, energía, ganas de hacer cosas , de salir al huerto, de cazar, de irte por la montaña, de montar proyectos, de estar aprendiendo, moviéndote. Eso en la ciudad se me apagó un montón», cuenta en una entrevista concedida al canal Arnau Serrado ( @Arnau-Serrado ). El joven catalán valora otros beneficios de su vida en el campo que en Barcelona sería imposible disfrutarlos, como la comodidad del silencio. «No es lo mismo que estés en un piso con el vecino arriba con la tele alta, otro gritando, que si uno mueve muebles y no puedes hacer nada. Abres la ventana, está lleno de coches y contaminación, miras enfrente, tienes un edificio, cemento, ruido, gente estresada, coches». Cree firmemente que aquella decisión fue la correcta: «Haber apostado por ello haberlo dado todo y que empiecen a verse los resultados te hace irte a dormir satisfecho ». Mientras, mira en las redes sociales que otros chicos de su edad viven frustrados en una gran ciudad. «Ese es tu día a día, es algo que has normalizado, muchas veces estás atrapado allí. Si te gusta es genial. A mí no me gusta nada y no me gusta vivir así». Anima a otras personas a dar el paso que a él le ayudó a recuperar el buen ánimo. «Me levantaba por la mañana con poca energía, pensaba que tenía anemias, estaba super desganado. Los fines de semana veníamos a la casa donde estoy ahora y me gustaba mucho más lo que hacía el fin de semana que lo que hacía durante toda la semana. A los 18 años decidí dar un cambio, venirme aquí a vivir », relata. Desde entonces, ha aprendido a cultivar sus propios alimentos en un invernadero y un huerto al aire libre . « Podríamos ser 100% autosuficientes si no consumiéramos, por ejemplo, aceite o arroz o cosas que hay que comprar en el supermercado», reconoce. Todo lo demás, lo encuentra en casa. Tiene calabazas, tomateras, patatas, berenjenas, judias, ajos, cebolla o espinacas; además de proteína animal. Cría pollos para su propio consumo, así como cabras para aprovechar su leche y patos por los huevos. Caza por la zona y aprovecha todo el producto, por ejemplo, para hacer su propio embutido. Cuando la temporada lo permite, recoge setas, y siempre mantiene los alrededores de su finca cuidados. Sus facturas son mínimas, ya que aprovecha la energía que le regala el campo a cambio de su tiempo. «Hay árboles que están secos y que lo mejor es quitarlos porque si hubiera un incendio sería más fácil que se que prosperara. Entonces aprovechamos eso para leña para la estufa», explica. También tiene placas solares . Gasta algo más en agua, aunque gana en calidad: «El agua para fregar y tal es agua de red normal, pero el agua para consumo desde hace un tiempo voy a una fuente natural donde van todos los abuelos de aquí del pueblo. Es un agua con más minerales y más sana, sin cloro». Nota «totalmente» el ahorro en sus finanzas y, más importante, lo siente en su calidad de vida. « Eres el hombre más rico de la tierra , literalmente, si eres capaz de hacer eso. Yo me siento el hombre más rico de la tierra, pudiendo vivir así. Valoras mucho más la comida, el proceso para producir la comida es increíble, y obviamente se nota lo que te gastas». La cartera sufre poco cada fin de mes: «Te gastas menos y comes por 100 de calidad de lo que compras. O sea, que no es lo que te ahorras, sino la calidad que ganas. Pero 100% ahorras bastante ». Al mismo tiempo que se asegura comida y luz, trabaja para conseguir una nueva fuente de ingresos. Cobra de las visualizaciones de su canal de YouTube ( @todocorraleros ) y tiene un criadero de conejos de compañía. Añade que «es importante tener una fuente de ingresos y si es por tu cuenta, mucho mejor». No le gustaría trabajar para otra persona, tener los horarios marcados y que le digan a qué hora tengo que entrar y salir: «Es muy importante, sobre todo si quieres vivir este estilo de vida en el que necesitas tiempo. Con un trabajo no te da para ir a cazar , obtener carne, procesar la carne, cuidar los animales, hacer el huerto, ir a por leña. Te faltan horas». La vida social tampoco le falta, aunque funciona de forma distinta que en la ciudad: «Lo que sí que he echo de menos es ciertos amigos y amistades que ahora, en el día a día, no puedo ver ni para tomar un café porque viven lejos. Sí que es verdad que luego lo compensas porque vienen varios días y hacéis otro tipo de actividades más nutritivas, más saludables, ir a cazar, a el coche, una ruta por la montaña, a pescar o a dar una vuelta simplemente por la montaña, buscar setas». Su estilo de vida también descansa en este tipo de momento de comunidad: «Son actividades que te crean un vínculo mayor . Pero eso es lo único que he echo de menos o la familia también». En el pueblo mantiene amistades con los que frecuentan la fuente o con los aficionados a la caza.