Cambiar una luz blanca puede hacer que una habitación parezca más fría o caliente: el efecto alcanza 0,7 grados sin tocar el termostato

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La temperatura de una habitación no cambia porque encendamos una lámpara, pero nuestra sensación sí puede hacerlo. Un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania ha comprobado que dos luces blancas que parecen iguales pueden hacer que una persona tolere mejor el calor o sienta más frío por pequeñas diferencias en la luz que emiten.El efecto llegó a unos 0,7 ºC. Con una luz blanca enriquecida en tonos azules que el ojo no distingue como “azul”, los participantes soportaron temperaturas 0,7 ºC más altas que antes de pedir que se bajara el termostato. Con una luz enriquecida en tonos rojos ocurrió lo contrario: tendían a sentirse más calientes.La luz no enfría la habitación, pero puede engañar a nuestra sensación térmicaPara comprobarlo, los investigadores reunieron a diez personas de entre 18 y 35 años en una sala con temperatura controlada que simulaba una oficina. Todos pasaron por sesiones con dos tipos de luz blanca visualmente idénticos, aunque una contenía más longitudes de onda azules y la otra más rojas.Durante las pruebas, la temperatura del aire iba subiendo o bajando desde unos 24 ºC. Los participantes indicaban cómo se sentían y cuándo querían ajustar la temperatura. La diferencia apareció sobre todo cuando hacía cada vez más calor: con la luz enriquecida en azul tardaban más en pedir que la sala se enfriara.Lo curioso es que no veían una habitación azul o roja. Las dos iluminaciones parecían blancas a simple vista. Ahí está el interés del trabajo, porque permitiría aplicar el efecto en casas, oficinas o aulas sin convertir el espacio en una estancia teñida de rojo.Eso sí, hablamos de percepción, no de refrigeración real. La luz no sustituye al aire acondicionado ni a medidas como ventilar en el momento adecuado. De hecho, durante una ola de calor, abrir las ventanas por la noche tampoco enfría siempre la vivienda si fuera sigue haciendo más calor que dentro.Asimismo, el posible ahorro aparece en otro punto. Si una persona se siente cómoda con el termostato medio grado más alto en verano, la climatización tendría que trabajar menos. Las simulaciones calculan que ampliar ese margen en 0,5 ºC podría reducir entre un 5,2% y un 11,4% la energía destinada a refrigeración, dependiendo del clima.Por ahora conviene tomar los resultados con cautela: la prueba solo incluyó a diez adultos jóvenes. El equipo quiere repartirla con más personas, edades diferentes y situaciones más extremas antes de saber si esta pequeña “trampa” de la luz blanca puede funcionar de forma generalizada.