Conserva de su primitiva advocación el corazón de los Siete Dolores y cuando han pasado casi 120 años de su incorporación a la Semana Santa de Córdoba también su lugar, ya eterno, a los pies del Cristo de la Expiración. La imagen que ahora se conoce como María Santísima del Silencio tiene una larga historia que contrasta con su perfil de acompañamiento al Crucificado. Llegó en 1919, fruto de una donación, a la entonces joven hermandad de la Expiración , que se había fundado en torno al Crucificado que el claretiano Antonio María Pueyo del Val había llevado a San Pablo desde San Francisco. Era una pequeña imagen, de 1,65 de altura, que se pensaba obra del siglo XVIII, con... Ver Más