Adiós al verano de siempre: el calor extremo cambia las vacaciones de los españoles

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Maite, 48 años, va cada agosto a su casa de verano cerca de Santander y el pasado fin de semana fue a Comillas con la familia a dar una vuelta. Había tanto turista que se volvió: No había un sitio libre para comer; hace cinco años no había problema. Montserrat, jubilada de Barcelona, lleva varios veranos reservando un hotel con piscina en su propia ciudad, para pasar dos o tres noches con su hija. Hay aire acondicionado y estamos todo el día en una piscina en la azotea que, con la ola de calor, ni tan mal, asegura. Sergio, 34 años, pasea a su perro beagle por el parque Madrid Río a las 20.45 horas, como decenas de personas más que parecen irrumpir de la nada: Es que con el calor es a la única hora a la que se puede salir.Seguir leyendo....