Un verano con Raymond Carver

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Raymond Carver es como el verano: de él toca reponerse. Muy pocos aspirantes a escritores han conseguido permanecer ajenos a su influjo, esa perturbadora y afeitada belleza de sus ambientes y personajes: sujetos con garfios a quienes alguien les pide sostener una cámara y hacer una fotografía; moteles anodinos; cocinas sucias y trabajos precarios con los que empedró, relato a relato, el Realismo sucio del siglo XX. A Raymond Carver , como al estío, se le vive como insolación: una vez expuestos a su brillo, acaba el lector achicharrado o atravesado. En él todo es extraño, frío, distante, áspero. Su obra —dedicada al cuento— tiene libros esenciales: '¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?' (1976), donde aparece la incomodidad... Ver Más