Goyo solo está preocupado por la tranquilidad, y ni por esos e preocupa, simplemente se deja hacer. A sus 98 años , ha conseguido eliminar de su vida la ansiedad, las tensiones o las inquieudes y se dedida a disfrutar de la paz de una vida bien llevada. Así lo ven quienes forman su círculo cercano, como sus hijos, y las miles de personas que le han conocido gracias a las redes sociales. La hija de Goyo Velasco tiene una cuenta de Instagram ( @goyetevelasco) en la que el mayor comparte sus impresiones sobre la ancianidad . Está inspirando a muchos jóvenes y otros adultos a mirar la vida con las gafas de la serenidad. « Con 100 años ya hay que estar sentado contemplando , hablando tranquilamente. No hay que estar allí haciendo cosas», defiende. En un mundo que insiste en acelerar el ritmo de vida, Goyo se enorgullece de disfrutar de la pausa. «A lo mejor un tío de 100 años lo puede hacer un montón. Pues mira qué bien para él. Yo no. Yo quiero estar sentado». Su decisión parte de una genuina pasión por el disfrute de lo cotidiano. «Porque es que yo me alegro yo mismo que estoy sentado, y estoy pensando cosas, y estoy tranquilo. Sencillamente me encuentro tranquilo», explica. Su cuerpo y su mente están de acuerdo en que una vida pausada es una vida más feliz . A Goyo le parece importante ir despacio por la vida, hacer las cosas de forma pausada. También es que es el único ritmo que su cuerpo de 98 años le permite mantener a lo largo del día de forma estable. «Yo soy ya muy mayor. Y ya no tengo esa velocidad de la juventud. Entonces pues me acomodo a mi situación», reconoce con humildad. Hace años, en cambio, su vida era más activa pero ya la disfrutaba desde el mismo sentido de quietud. «Cuando era joven, no era tan tranquilo como ahora, es que ahora es forzoso ya. Antes corría como todo el mundo, cuando era joven saltaba y, bueno, de todas las cosas. Pero con los años se van notando». La tranquilidad va en su carácter más allá de sus capacidades físicas: « Mi carácter es tranquilo . Siempre soy tranquilo. Siempre estoy alegre , riéndome por cualquier tontería que me invento, o lo que sea, me entra la risa y estoy siempre entretenido». De forma natural tiende a la contemplación y a disfrutar cada instante de su día, aunque insiste que todo el mundo puede adoptar esta mentalidad si lo practica. «Yo me he tranquilizado mentalmente a mí mismo», cuenta, «me mentalicé para estar tranquilo, para no alterarme , a no ser que fuera una cosa espantosa, pero para mí es la tranquilidad». Como él, las personas más alteradas pueden aprender a vivir con una mayor quietud. Algunos seguidores de Goyo le preguntan si no le cuesta estar tantas horas quieto en una terraza, hablando con un vecino o quiero en su sofá. Su respuesta es sencilla: no le cuesta porque lo disfruta. «Eso es una cosa interna. Yo estoy aquí ahora mismo tranquilísimo. Pues me quedo aquí así, simplemente, o abanicándome o a lo mejor leyendo. Es que quiero estar así y no me hace falta nada ».