El distrito de Rasuwa, una de las zonas más golpeadas por la riada que este miércoles ha arrasado parte de la frontera entre Nepal y el Tíbet, atravesaba uno de los periodos de mayor afluencia religiosa del año. El turismo de alta montaña se concentra principalmente en otoño, ya que el verano coincide con la estación de lluvias monzónicas, pero las peregrinaciones mantienen un importante flujo de visitantes durante agosto. Entre los muertos y desaparecidos había viajeros que se dirigían hacia enclaves venerados por hindúes, budistas y jainistas en el Tíbet.Seguir leyendo....