Hay fuegos artificiales en Manosque, Provenza francesa adentro, allá donde se cultivan algunos de los mejores vinos del mundo. Como si fuese una reedición de la subida a Montmatre en el Tour de Francia 2025, hay duelo de titanes. Van Aert contra Pogacar, mejor contra mejor en este tipo de cimas cortas, suprema exigencia con la victoria a la vista. Un fogonazo de máxima calidad que el fenómeno esloveno decide cercenar. Frena a Van Aert, echa el lazo e impide una pugna a dúo entre el número uno mundial y el vencedor de la última París-Roubaix. Así lo decide Pogacar, líder de la Vuelta al que la etapa ni le iba ni le venía. «La seguridad es lo primero», dice cuando le preguntan en meta, dando a entender que lo principal es no caerse en una jornada destinada a la fuga. Pero ha atacado Van Aert con el talento de un contemporáneo alucinante y Pogacar se siente en la necesidad de responder, de mantener la exigencia y honrar la carrera, cualquier carrera, con su actitud siempre ética y de compromiso total. La táctica del Visma sacude la Vuelta. Pogacar ha cancelado a Van Aert pero en Manosque el esprint que muerde hacia arriba se lo lleva otro prodigio de futuro del equipo holandés, el velocista británico Matthew Brenan, 21 años y ya 19 victorias en la hoja de servicios.