Las nuevas sanciones que Estados Unidos ha anunciado contra Irán y quienes ayuden a este país a sobrevivir económicamente son, según alardea el Departamento del Tesoro, las más duras en 50 años. Con ellas, la Administración de Donald Trump cree que Teherán quedará completamente aislado —ha bautizado su nueva campaña como Operación Paria Económico— y se verá obligado a rendirse en la guerra que cumplirá seis meses este viernes. Afectan a individuos, a barcos de la flota fantasma iraní que distribuye su petróleo y a empresas que amparan esas exportaciones. Pero han dejado fuera elementos clave que han permitido a Irán mantener hasta ahora su resistencia, como las grandes entidades bancarias de China.Seguir leyendo