A diferencia de la gran mayoría de los comensales, Elisa (49) llegaba a 'First Dates' sabiendo de antemano con quién cenaría. Y es que la pedagoga y educadora social sevillana protagonizó un tipo de cita que el programa denomina «te vi y me enamoré»: ella vio a su pretendiente por la tele en otra visita al restaurante y sintió un flechazo. El equipo cumplió su deseo e hizo su magia para que pudieran conocerse. Como plasmó en una nota que le entregó al soltero a través de Carlos Sobera, de Joaquín (55) le gustó su ternura, su atractivo y, sobre todo, que fuese amante de los animales. «Yo he decidido venir porque me apetecía conocer a alguien humano y de verdad», explicó en su presentación. Elisa se propuso conquistar a Joaquín… y a sus 16 gatos. Para empezar, que a su cita le gustasen los peludos ya consiguió que tuviera «medio Joaquín ganado», afirmó el empresario cordobés justo antes de encontrarse con la sevillana en la mesa. El físico sumó todavía más puntos a ojos del andaluz. «Está para empezar y no parar», manifestó el soltero, que previamente había recordado que en una mujer necesita «curvas y cambios de rasante». Pero si el físico le había convencido, la conversación terminó de hacer el resto. «¡Qué barbaridad, qué mujer, por Dios! Es como yo, pero en mujer… Me gusta ayudar sin pedir nada a cambio, me he visto muy reflejado en ella», se sinceró el empresario en los totales. En el amor también le transmitió «buena energía» y se sintió identificado con la manera de Elisa de entender las relaciones. Joaquín, que acudía esta vez a 'First Dates' sin expectativas y solo a conocer a otra persona, se sintió muy satisfecho. «Me has encantado. Se te ve bellísima persona, un bombón», le confesó a su cita. Ambos se mostraron más que dispuestos a que la cosa fluyera, aunque al cordobés le empezó a poder «el ansia viva» por su acompañante. «¡Si es que se me ha quitado hasta el hambre! Ya lo que quiero es comerme otra cosa…», comentaba en privado. Precisamente por eso, quiso conocer también las preferencias sexuales de su cita. «Yo ese tema prefiero dejarlo para la intimidad, porque ¡qué vergüenza!», lo frenaba Elisa. Sin embargo, Joaquín no veía el problema de tratarlo con naturalidad y de repente soltaba que «a mí me gusta empotrar». «¡Ay, madre mía! ¿Esto va a salir en la tele? Vamos a hablar de otro tema», insistía la sevillana, muy apurada. «No soy tan abierta en ese aspecto, ni tan explícita. Ahí lo he pasado muy mal», admitía frente al equipo. El cordobés se dio cuenta del mal rato que estaba haciendo pasar a su cita, así que él mismo dejó estar el asunto. El momento no empañó para ninguno el encuentro casi perfecto que vivieron. En la decisión final, Joaquín declaró su deseo de tener no solo una cita más con ella, sino muchas más. Elisa también concordó en que merecía la pena seguir conociéndose y ver dónde la vida y el amor los podían llevar.