Una batería más ligera puede marcar una diferencia enorme cuando cada gramo cuenta. Li-S Energy acaba de entregar por primera vez sus celdas de litio-azufre al Ejército de Estados Unidos, que las someterá a pruebas independientes para comprobar si pueden acabar alimentando drones, robots terrestres y otros sistemas militares.Las celdas ya están en el Aberdeen Proving Ground, en Maryland, donde serán evaluadas por el centro DEVCOM C5ISR. El atractivo está principalmente en su peso: la compañía australiana asegura que su tecnología se acerca al doble de densidad energética por kilogramo que las baterías de ion-litio convencionales. Eso permitiría almacenar más energía sin hacer crecer en la misma proporción el peso del equipo.Más tiempo en el aire o más carga sin aumentar la batería En un móvil, una batería con mayor densidad puede significar más autonomía. En un dron militar, las posibilidades son mayores: volar durante más tiempo, llegar más lejos o utilizar el peso ahorrado para transportar sensores y otras cargas.Eso sí, no es una promesa exclusiva de esta compañía. Las baterías de litio-azufre están despertando mucho interés precisamente por esa ventaja, y ya hemos visto una batería china que promete duplicar la autonomía de los drones y soportar 800 ciclos de carga.Li-S Energy intenta solucionar uno de los problemas históricos de esta química: su menor duración con el paso de los ciclos. Para ello utiliza unos materiales propios que buscan mejorar la resistencia y estabilidad de las celdas. Sus modelos actuales rondan los 456 Wh/kg después de las primeras cargas y descargas.La empresa ya tiene pruebas abiertas en otros frentes. Praetorian Aeronautics estudia estas baterías para su dron interceptor Dagger, MSubs las prueba en vehículos submarinos no tripulados y Kea Aerospace quiere utilizarlas en aeronaves solares capaces de permanecer durante largos periodos a gran altura.El Ejército decidirá ahora si la tecnología puede dar el siguiente pasoLa entrega a DEVCOM no supone todavía una compra ni existe un precio o fecha para su incorporación a equipos militares. Es meramente una evaluación independiente que podría abrir la puerta a futuros contratos si las celdas cumplen los requisitos de rendimiento, seguridad y potencia del Ejército.También ha sido necesario superar varias barreras antes de enviarlas. La compañía consiguió permisos especiales de transporte aéreo en Australia y Estados Unidos y trabaja ahora en una certificación que facilitaría transportar cantidades mayores.El interés militar por evitar que un dron regrese únicamente para recargar tampoco termina en mejores baterías. Estados Unidos incluso está experimentando con sistemas que envían energía mediante láser a drones mientras permanecen en vuelo.Ahora Li-S Energy tendrá que demostrar que su ventaja sobre el papel se mantiene fuera del laboratorio. Si supera las pruebas, disponer de casi el doble de energía por el mismo peso podría resultar especialmente valioso en máquinas autónomas donde unos minutos adicionales de funcionamiento pueden cambiar por completo una misión.