Los hallazgos de Fitch para 2026 plantean un escenario donde la resiliencia fiscal de Colombia está siendo asfixiada por la inacción administrativa y los choques externos. Foto: Valora Analitik / Rodrigo Torres. La solvencia soberana de Colombia se ve presionada por una «tormenta perfecta» que ha descarrilado las proyecciones de consolidación para 2026 y se mueve hacia un deterioro de la posición del país, de acuerdo con la agencia Fitch Ratings. Mientras que la mayoría de los países de América Latina exhiben una resiliencia fiscal notable, con balances estabilizados o en mejoría gracias a mayores ingresos, Colombia se perfila como un caso de atipicidad negativa. La convergencia de una transición de gobierno y el impacto de un terremoto de fuerte magnitud el 10 de agosto que empujaría el gasto público al alza han forzado una revisión de las expectativas fiscales y alimentando un clima de incertidumbre en los mercados financieros internacionales sobre la capacidad de la nueva administración para gestionar este choque doble.Sin embargo, los hallazgos de Fitch para 2026 plantean un escenario donde la resiliencia fiscal de Colombia está siendo asfixiada por la inacción administrativa y los choques externos. El margen de maniobra, históricamente estrecho debido a las rigideces constitucionales del gasto, se está agotando ante la magnitud de la reconstrucción post-sismo y la falta de un plan fiscal detallado que ancle las expectativas del mercado.Para la agencia, la estabilización de la deuda ya no es una opción deseable, sino una necesidad existencial para mantener la calificación soberana. Incluso advierte que sin un ajuste fiscal significativo que ataque tanto la estructura de ingresos como la ineficiencia del gasto, Colombia corre el riesgo de desvincularse de la tendencia de estabilidad regional. Mercados presionan por ausencia de un plan fiscalDe acuerdo con Fitch, para los inversores, el «silencio administrativo» de la administración entrante representa un factor de riesgo crítico que se traduce en una prima de riesgo país persistente. Para la agencia, la transparencia fiscal no es solo un requisito normativo, sino el ancla de la confianza; sin embargo, advierten que el nuevo gobierno aún no ha detallado sus planes para corregir el rumbo de las finanzas públicas.Por eso, la firma insiste en la urgencia de un ajuste, especialmente ante el riesgo de un deslizamiento fiscal fiscal slippage, es decir, de que los indicadores de déficit y deuda superen la meta, y en un entorno de bajo crecimiento.Las expectativas de los mercados se centran en tres frentes donde sienten que falta de claridad: en la necesidad de compensar el aumento del gasto derivado de la reconstrucción post-sismo, en la definición de límites claros para evitar que las presiones sociales desborden la caja y en una hoja de ruta que detenga la trayectoria ascendente de la relación deuda/PIB, que ya coloca al país en una posición vulnerable frente a sus pares de calificación.Fitch fue enfático en que este vacío informativo posterga decisiones de inversión estratégicas, situando a Colombia en una posición de debilidad frente a vecinos que ya han comunicado estrategias de consolidación creíbles.De hecho, para la agencia, el obstáculo más formidable para la salud financiera del país es la severa rigidez del gasto. Este fenómeno se ve agravado por el sismo, que ha establecido un suelo de gasto ineludible, limitando cualquier intento de flexibilidad presupuestaria. Por ello, Fitch Ratings advierte que, a diferencia de Chile o México que apuestan por la eficiencia administrativa, Colombia requiere cambios de fondo que el actual clima político parece rechazar.Colombia frente al tablero latinoamericanoEn su informe, Fitch Ratings señala que mientras que Perú o Ecuador operan cerca o por encima de sus niveles de estabilización, Colombia se encuentra significativamente por debajo del balance primario necesario para estabilizar su deuda a mediano plazo. De hecho, Colombia integra el reducido grupo de países (junto a Brasil y Bolivia) cuya trayectoria de deuda se clasifica explícitamente como «Rising» (en aumento) en el gráfico de deuda del Gobierno General de la agencia. El análisis subraya que con un apetito político limitado para reformas tributarias que eleven la recaudación de forma permanente, el país enfrenta el riesgo de que la deuda se convierta en una carga insostenible para el crecimiento futuro.Así mismo, el ciclo de materias primas ha generado una divergencia clara en la región, separando a los soberanos que han sabido capitalizar los ingresos extraordinarios de aquellos que han sucumbido a presiones internas de gasto.Aquí, a Fitch le resulta preocupante que Colombia, a pesar de compartir el viento de cola de los precios energéticos con Ecuador, no logre replicar su trayectoria de mejora fiscal. Esta vulnerabilidad subraya que el deterioro colombiano no es un subproducto del mercado global, sino una consecuencia de factores domésticos, ineficiencias en la ejecución y la incertidumbre política que paraliza la gestión económica.Según la agencia, 2026 representa para Colombia la hora de la verdad: o se implementa una consolidación rigurosa o se acepta una trayectoria de endeudamiento creciente que comprometerá la solvencia del país en la próxima década.—