Anne Igartiburu, sobre sus dos hijas adoptivas: «Quería crear mi propio vínculo familiar, de dos niñas. Cuando ya tuve pareja, con 47 años, fui madre biológica»

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Anne Igartiburu es una de las presentadoras de televisión más conocidas de nuestro país y, también, una madre. Tiene tres hijos muy distintos entre ellos de los que se siente orgullosa por igual. Hacemos hincapié en que cada uno de los pequeños es único porque hoy contamos la curiosa historia de cómo la vizcaína formó su familia. El sueño de su vida era crear un hogar y así lo hizo saber desde su infancia : «Cuando éramos pequeños me preguntaban en casa: '¿Qué quieres ser de mayor?', y a mí me da mucha vergüenza porque yo decía que quería ser madre », declaró en el podcast ' Querida Valeria '. Al entrar en la treintena, se aventuró en la maternidad gracias a la adopción. En 2003, cuando ella ya era un rostro popular de La 1, comenzó los trámites para adoptar a la pequeña Noa, una niña de la India que por entonces tenía alrededor de 2 años. En 2013 amplió la familia con Carmen, su segunda hija adoptada. También tenía dos años en el momento en que vino a España desde Vietnam. «Era el momento vital que yo sabía que quería crear mi propio vínculo familiar, de dos niñas», explicó en aquella entrevista. El tiempo le daría un tercer regalo con la llegada de Nicolás . Su tercer hijo y el primer y único biológico nació en 2016, fruto de su matrimonio con Pablo Heras-Casado, del que se separó en 2021. «Cuando ya tuve a una pareja a la que amo con todo mi cariño, aunque ya no estemos juntos como pareja, y al que respeto muchísimo, pues nos animamos y fui mamá con 47 años ». «Luego fui mamá biológica y he creado un vínculo relacional y familiar curioso en el que esa familia está creada por niñas, niño, amistades, familia, hermanos, pero es una tribu , como digo yo», ha dejado claro. Su comprensión de la familia pasa por la acogida, el cariño y la superación de los baches personales: «Fueron adopciones muy distintas en diferentes países, pero con un propósito claro de que era un vínculo emocional y un proyecto». La madre de Igartiburu le enseñó a ser «independiente» y esa lección la aplicó con fuerza al convertirse en madre: «Siempre he pensado que si no se puede ser madre biológica en pareja o no surge que tú estés como convencida de ser biológicamente madre y puedes elegir, que no todas las mujeres pueden , pues era una buena opción», añadió. Tomó la iniciativa estando soltera, joven y con una carrera en auge, sabiendo que las adopciones son procesos complicados hasta para parejas en una situación más estable. «Cada país es distinto con la adopción, cada situación vital de cada persona adoptante es muy personal y ahí no puedo más que compartir que lo mío fue satisfactorio, feliz y amoroso », reconoce. La madurez le ayudó a comprender que ese esfuerzo merecería la pena. «Tenía 42 años cuando adopté a la segunda niña. Son experiencias muy chulas. Te da tiempo a reflexionar , a pensar, a decir: 'De verdad esto es lo que quiero'. Yo recomiendo a todo el mundo que quiera adoptar que empiece ya, porque entre los trámites, los papeles, los viajes, las denegaciones, se pasa mucho tiempo», contó en un programa de 'El Hormiguero'. Anne sintió la emoción de la maternidad durante el proceso de la adopción, ya que meses antes de conocer al pequeño «te llega la foto, los ves, los abrazas». La presentadora quiso, además, recibir a un niño que por una enfermedad otuviera todavía más complicada la vida en su país natal. «Existe la posibilidad de adoptar vía 'pasaje verde' , que es mi caso, con patologías . Para esos niños que quizás en sus países no terminarían tan bien puedan estar más acogidos», explicó aquella vez a Pablo Motos.