Los juguetes ya no son solo para niños: ¿Quiénes son los 'kidults'?

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Coleccionar figuras de superhéroes, llevar camisetas de personajes favoritos, jugar con videojuegos o disfrutar de películas de animación ya no son aficiones exclusivamente infantiles. Cada vez más adultos reivindican estos gustos y convierten el ocio asociado a la infancia en una forma de entretenimiento. Es el fenómeno 'kidult', un término que nace de la unión de las palabras inglesas 'kid' (niño) y 'adult' (adulto).Los llamados 'kidults' son adultos que mantienen hobbies, hábitos y formas de consumo tradicionalmente vinculados a los más pequeños. Lejos de esconder estas preferencias, las incorporan a su vida cotidiana y las convierten en una parte más de su identidad. Para muchos, se trata de una manera de recuperar recuerdos, desconectar de las obligaciones y disfrutar de actividades relacionadas con etapas anteriores de su vida.El fenómeno va mucho más allá de los juguetes. La moda, el diseño, la alimentación, los videojuegos, la decoración y las propuestas de ocio también están captando la atención de este público. Camisetas, accesorios, objetos decorativos, colecciones especiales o productos inspirados en personajes populares encuentran así nuevos consumidores entre quienes ya han dejado atrás la infancia.Las empresas no han tardado en detectar esta tendencia y están adaptando sus productos y estrategias para atraer a los 'kidults'. Las ediciones limitadas, las colaboraciones con grandes franquicias y personajes, y las campañas de marketing digital son algunas de las fórmulas utilizadas para conectar con este público adulto.Además, las redes sociales han contribuido a normalizar y visibilizar estos gustos. Compartir colecciones, descubrir nuevos productos o mostrar una decoración inspirada en películas, series y videojuegos permite crear comunidades en torno a aficiones que antes podían considerarse exclusivamente infantiles.Detrás de este fenómeno también existe un cambio en la manera de entender la edad y el consumo. Ser adulto ya no implica necesariamente abandonar todas las aficiones de la infancia. La responsabilidad y las obligaciones pueden convivir con el juego, la imaginación y la nostalgia.Así, el fenómeno 'kidult' refleja cómo las fronteras entre infancia y adultez se difuminan cada vez más en el ámbito de los gustos y el consumo. Una tendencia que, además de abrir nuevas oportunidades para las empresas, demuestra que crecer no significa necesariamente dejar atrás todo aquello que nos hacía disfrutar cuando éramos niños.