Para miles de personas, ponerse las lentillas por la mañana es un gesto tan automático como lavarse los dientes o hacerse el café. Nos hemos acostumbrado tanto a usarlas que a menudo olvidamos que nos estamos poniendo un elemento externo directamente sobre la superficie del ojo. Y es justamente en esa rutina donde nos confiamos y cometemos descuidos que pueden salir muy caros. Para hablar sobre este tema, el oftalmólogo Fausto Ardila ha subido recientemente un vídeo a su cuenta de TikTok ( @drfaustoardila ) en el que advierte sobre este hábito tan peligroso y extendido entre los usuarios de lentes de contacto. Y es que, según el experto, el estuche donde guardas las lentillas es uno de los principales focos de infección del baño : «El estuche porta lentes suele estar más contaminado que la taza del váter». A la hora de hablar de los riesgos de usar lentillas, casi todo el mundo piensa que el peor hábito es quedarse dormido con ellas puestas o llevarlas más horas de la cuenta. Sin embargo, el doctor Ardila aclara que la mayor amenaza suele guardarse, día tras día, en el propio recipiente donde las guardamos. «El 80% de las personas que usan lentillas cometen este error día a día sin saberlo. El peor error no es dormir con ellas puestas. ¿Cuándo limpiaste o cambiaste tu estuche por última vez? Te lo digo yo, que veo las consecuencias en la consulta cada semana», señala el especialista. El problema principal radica en el ambiente húmedo que se crea dentro de estos pequeños recipientes de plástico. Si además se lavan con agua del grifo —un fallo muy común— o se manipulan con las manos sucias, el estuche se convierte en el lugar perfecto para el crecimiento de microorganismos peligrosos. Entre ellos destaca la acanthamoeba (o acantoameba), una bacteria y parásito microscópico que, como avisa el médico, «causa literalmente la destrucción de tu córnea, produciendo una infección difícil de tratar y bastante dolorosa». Aunque las consecuencias de una infección corneal pueden ser graves, el doctor recalca que la mejor forma de prevenirla no requiere grandes esfuerzos ni tratamientos complicados. La clave está en no descuidar algunas normas básicas: «La solución es bastante simple: cambia de estuche mensualmente, no lo laves de cualquier manera y lávate las manos antes de usarlo. Lo que no sabes sobre tus ojos puede costarte la vista», insiste el especialista. Además de la higiene con las lentes de contacto, el oftalmólogo aprovecha el texto que acompaña al vídeo para recordar que existen muchos falsos mitos sobre la salud ocular. Por ejemplo, se suele pensar que las lentillas son peligrosas por sí mismas, cuando en realidad son un método totalmente seguro siempre que se sigan las pautas del profesional. Del mismo modo, aclara que leer con poca luz no produce daños permanentes en la visión —aunque sí genera fatiga y molestias temporales— o que llevar gafas nunca «debilita» el ojo , sino que simplemente corrige la graduación necesaria. Es por eso que para mantener una buena salud ocular a largo plazo, el doctor Ardila recomienda aplicar normas muy sencillas en el día a día como hacer descansos frente a las pantallas con la regla 20-20-20 (mirar a lo lejos durante 20 segundos cada 20 minutos), usar gafas de sol con filtro UV homologado para proteger la retina y acudir a revisiones periódicas con el oftalmólogo para detectar cualquier problema a tiempo.