Unos minicerebros humanos sobreviven casi seis años en el laboratorio superando el récord de dos años anterior y muestran señales de envejecimiento

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Si alguien no supiese lo que son los organoides, lo que cabe destacar y resumir sobre ellos es que hablamos de estructuras tridimensionales de células, diseñadas en laboratorio para que los investigadores puedan estudiar órganos reales y su comportamiento de un modo más sencillo y totalmente sintético.En el caso de estos minicerebros que hoy son noticia, esencialmente estamos ante pequeñas bolas de neuronas del tamaño de un grano de pimienta, que pueden crecer, formar conexiones y transmitir señales eléctricas similares a las observadas en cualquier cerebro humano real en desarrollo.¿Y dónde está la gracia entonces? Pues en que un equipo de científicos de la Universidad de Harvard y del Broad Institute de Massachusetts han conseguido batir el récord absoluto en cuanto a la longevidad de estos organoides cerebrales, que estaba en 694 días y que ahora se queda muy cerca de los seis años. Esto es, los minicerebros reseñados son los organoides que más tiempo se han mantenido vivos en laboratorio de todos los que se habían creado hasta la fecha.No os preocupéis, eso sí, porque estos organoides no son conscientes de ningún modo ni pueden pensar como tal, pero sí parecen medir el paso del tiempo de una manera similar a la de las células de cualquier cerebro humano, comportándose de distinto modo a medida que se hacían mayores. "No sabíamos hasta qué punto podía producirse el desarrollo y la maduración del tejido cerebral humano fuera del contexto del cerebro normal, dentro de la cabeza. Este trabajo ha demostrado que en realidad es posible no sólo que estos organoides sobrevivan, sino que también continúen cambiando, desarrollándose y madurando a lo largo de períodos nunca antes alcanzados."Dra. Paola Arlotta, autora principal del artículo y profesora en Harvard El potencial es enorme para la investigación futura de enfermedades, para el desarrollo de medicamentos y también para la biomedicinaLos propios investigadores confirman que enviaron el estudio hace un tiempo para su publicación en la revista Nature, tal y como publicaban los compañeros de IFLScience, así que en la actualidad disponen de algunos organoides cerebrales con más de siete años. En todo caso, la idea no era sólo batir un récord sino tener la perspectiva de qué sucedería con este tipo de minicerebros a medida que pasaba el tiempo y se superaban distintas fase de su desarrollo.Y esta es la cosa, que con el paso del tiempo y analizando su expresión génica, se detectó la aparición y maduración de neuronas, incluyendo las células denominadas gliales que protegen y nutren a estas neuronas. Incluso se formaban conexiones, disparando señales eléctricas similares a las de cualquier cerebro de cualquier persona. "El cerebro no se desarrolla en el vacío, sino que es un órgano de increíble complejidad que interactúa con tantos otros sistemas. No era en absoluto seguro que nuestro modelo simplificado pudiera igualar el desarrollo natural en tantos aspectos. Nos sorprendieron un poco los resultados."Irene Faravelli, investigadora postdoctoral en Harvard     El equipo quedó bastante impresionado por la similitud del organoide y de su comportamiento, a pesar de no tener un cuerpo en el que desarrollarse, superando además pruebas como la extracción de neuronas de organoides más antiguos para colocarlos en otros más frescos, detectándose un desarrollo similar al del organoide anterior e indicando así que las células conservan, de algún modo, un registro de su historia y desarrollo.Es un paso importante esta similitud para continuar con los estudios, aportando grandes oportunidades científicas para el desarrollo de la biomedicina, el estudio de enfermedades y la creación de medicamentos más adecuados. De hecho, dicen los investigadores que lo próximo será crear y hacer crecer estos organoides más rápido, aunque el objetivo final es más importante y abstracto, como afirmaba la doctora Paola Arlotta: "queremos desbloquear todo un espectro de la biología cerebral humana que no habíamos visto antes".