Septiembre no siempre trae consigo nuevos comienzos. Para algunas parejas, la vuelta al colegio, al trabajo y a la rutina supone también enfrentarse a conversaciones que llevaban meses —o incluso años— posponiendo. La convivencia intensiva del verano puede hacer más visibles determinados problemas, pero, según la terapeuta relacional especializada en trauma Sheila Carrasco, no es necesariamente la causa de la crisis . «El problema rara vez es la convivencia estival, sino las dinámicas disfuncionales que se activan al sentirnos amenazados». La vuelta a la normalidad puede funcionar así como una especie de espejo. Durante el año, el trabajo, los horarios, los hijos y las obligaciones permiten mantener determinados conflictos en un segundo plano. El verano cambia el escenario: más tiempo... Ver Más