Llevo tres semanas con el PocketBook Verse Pro Color como lector principal: novelas, cómics en CBZ, PDF grandes y algún audiolibro. En casa también ha rodado el Verse Pro monocromo, que usó mi mujer para leer La Espada de Kaigen y otras novelas, así que he podido contrastar las dos variantes de la familia en paralelo.Todo empezó con una prueba que no iba de leer. Quería comprobar si el lector movía un PDF enorme y elegí The 4-Hour Chef, de Tim Ferriss, porque mezcla texto, ilustraciones y pesa lo suyo. El PocketBook Verse Pro Color lo abrió sin inmutarse.La prueba tenía que durar unos minutos. Acabé releyendo el libro entero.Y esa anécdota plantea la pregunta que esta review intenta responder: ¿aporta algo el color en seis pulgadas de tinta electrónica, o es una casilla más de la ficha técnica? Después de tres semanas tengo una respuesta, y también una lista de peleas con la interfaz que conviene conocer antes de pasar por caja. PocketBook Verse Pro Color 85 / 100 Pros El color aporta valor real en cómics, mapas, portadas y libros ilustrados. A mí me hizo releer The 4-Hour Chef entero. Abre EPUB, PDF, DOCX, AZW3, CBR y CBZ tal cual, dentro de los 25 formatos que anuncia PocketBook. Sin conversiones raras. La app móvil planta un documento en el lector en cuestión de segundos y el USB-C es todavía más directo. 182 gramos, botones físicos, luz SMARTlight e IPX8 en un cuerpo que cabe en un bolsillo de chaqueta. Dos o tres semanas de uso habitual con una sola carga. Cuesta 175 euros, solo seis más que el modelo monocromo. Contras El fondo es más grisáceo que el del Verse Pro normal, que contrasta mejor con texto puro. La franja táctil central para abrir el menú es demasiado estrecha: acabas pasando páginas sin querer. La tienda y las recomendaciones ocupan demasiado espacio en Inicio y Biblioteca. La construcción es plasticosa: un Kindle básico transmite más robustez en la mano. Precio: seis euros que deciden la compraEl 17 de agosto encontré el PocketBook Verse Pro a 169 euros y el Verse Pro Color a 175 euros en Dynos. PcComponentes mostraba precios muy parecidos unos días antes. Conviene volver a mirar los precios el día que leas esto, porque toda mi conclusión de compra se apoya en esa diferencia.Seis euros. Eso separa hoy el modelo monocromo del color, y por eso esta review no es una comparativa equilibrada entre hermanos: mientras el empate dure, el Color me parece la compra lógica para casi todo el mundo. El resto del artículo explica por qué, y también en qué casos seguiría teniendo sentido el monocromo o directamente un Kindle.Características Característica PocketBook Verse Pro PocketBook Verse Pro Color Modelo PB634 PB634K3 Pantalla E Ink Carta de 6 pulgadas E Ink Kaleido 3 de 6 pulgadas Resolución 1072 x 1448 1072 x 1448 en blanco y negro, 536 x 724 en color Densidad 300 ppp 300 ppp en blanco y negro, 150 ppp en color Color 16 niveles de gris 4.096 colores Procesador Doble núcleo a 1 GHz Cuatro núcleos a 1,8 GHz Memoria RAM 512 MB 1 GB Almacenamiento 16 GB 16 GB Batería 1.500 mAh 2.100 mAh Wi-Fi 2,4 GHz 2,4 y 5 GHz Bluetooth 4.0 5.4 según PocketBook. Notebookcheck identificó 5.2 en su unidad Luz frontal SMARTlight SMARTlight Protección IPX8 IPX8 Dimensiones 108 x 156 x 7,6 mm 108 x 156 x 7,6 mm Peso 186 gramos 182 gramos Qué es el Verse Pro Color (y qué cambia por dentro)Por fuera, el Verse Pro y el Verse Pro Color son casi el mismo lector: 108 x 156 x 7,6 milímetros, 186 y 182 gramos respectivamente, 16 GB de almacenamiento, luz frontal SMARTlight, USB-C, Bluetooth, botones físicos y protección IPX8. En la mano no los distingues por el peso.Por dentro, la historia cambia. El Color duplica la memoria RAM hasta 1 GB, pasa de un procesador de doble núcleo a 1 GHz a uno de cuatro núcleos a 1,8 GHz y sube la batería de 1.500 a 2.100 mAh. Según PocketBook, esta variante también gana Wi-Fi de doble banda y Bluetooth 5.4, aunque Notebookcheck identificó un Bluetooth 5.2 en su unidad.El Color no es el modelo de siempre con únicamente la mejora de la pantalla, es una segunda generación con otra pantalla y otro interior. Por eso no se puede atribuir cualquier diferencia de fluidez únicamente al panel.El color aporta de verdadEl Verse Pro Color monta un panel E Ink Kaleido 3 de 6 pulgadas: 300 píxeles por pulgada en blanco y negro, 150 en color y 4.096 colores en total. La cifra de estos dispositivos siempre queda a años luz de cualquier móvil o tablet, y aun así me sorprendió cuando vi lo que tenía dentro. Los tonos son menos apagados que en un reMarkable y, en mi experiencia, más vivos que en algunos BOOX, al menos frente al Note Air 4C que tengo en casa.Eso sí, no esperes milagros. Faltan tonos, las imágenes no tienen la profundidad de una pantalla convencional y el fondo es más oscuro. Pero un cómic tradicional se disfruta, y mucho. Los típicos mapas de libro de fantasía o historia recuperan la información que una pantalla monocroma les roba y las portadas dejan de ser manchas grises. El color cambió qué tipo de libro me apetecía abrir, y eso pesa más en mi valoración que cualquier benchmark. Da color de verdadEl peaje existe y se ve, literalmente. Abrí el mismo EPUB en los dos lectores y el fondo del Verse Pro normal es más claro, con un contraste que se percibe mejor a simple vista. El panel del Color es más grisáceo. Si tu biblioteca es texto puro al 100 %, el monocromo sigue leyéndose mejor, es algo a lo que te acostumbras, pero llama la atención cuando tienes los dos.Con los webtoons no hubo suerte. Su formato vertical, pensado para leer online, hace muy difícil manejarlos en un lector de seis pulgadas, y si tiras del navegador incluido, la publicidad es un horror. Si ese fuera mi uso principal, buscaría una pantalla mayor. Y aunque el PDF ilustrado de The 4-Hour Chef funcionó muy bien para mí, que leo con fuentes pequeñas, entiendo que no es algo que le guste a todo el mundo.Respecto a la soltura de la pantalla, me he quedado muy satisfecho. Seleccionar una palabra funciona bien: puedes consultar su definición, traducirla, subrayar un fragmento o añadir un comentario, y hay diccionarios descargables y un apartado que recopila todas tus notas. La pantalla respondió bien al seleccionar y no tuve que pelearme con el cursor para subrayar. Además, el paso de páginas es muy fluido en los dos modelos.Cómodo en la mano, plasticoso al tactoLa trasera rugosa agarra bien y evita que el dispositivo resbale. A mi mujer le gustó más que a mí, pero los dos coincidimos en que resulta cómoda. El lector pesa poco, se sostiene en la mano sin cansancio y cabe en cualquier mochila y en muchos bolsillos de chaqueta.Yo lo he llevado sin funda estas tres semanas. Reconozco que soy un caso particular, uso el móvil sin funda desde el primer día, pero el PocketBook ha salido a la calle y ha entrado en la bañera sin un rasguño. Ojo con el matiz: solo recibió alguna salpicadura y no lo sumergí cual submarinista para ponerlo a prueba. Aun así, al estar certificado IPX8, estuve muy tranquilo utilizándolo y no se remojó del todo porque no se me ocurrió ni se me resbaló.¿La pega? El tacto. La construcción es funcional pero plasticosa. Un Kindle básico me transmite más robustez cuando lo cojo. No llegué a tratarlo con miedo, aunque sí con la sensación de que no es el lector más resistente de su liga, que alguien me corrija si así es.Nota mental: Tengo que empezar a golpear los dispositivos que analizo con un martillo para probar su resistencia. Comparando los dos modelosLos botones merecen párrafo propio. Son cuatro en el borde inferior: dos para pasar página, uno de inicio y el de encendido. El tacto es agradable y responden bien, aunque hacen algo de ruido. Mi mujer lo notó durante las primeras tres o cuatro páginas y después dejó de prestarle atención. Yo, ni fui consciente.Y aquí viene mi sesgo declarado: vengo de años de Kindle Oasis y sus botones laterales. Mi mujer también. Los dos echamos de menos esa ergonomía en sesiones largas, y ninguno de los dos considera que los botones inferiores del PocketBook la sustituyan del todo. Es una renuncia pequeña, pero existe. Cuando lees mucho rato, especialmente si lees en horizontal, los botones laterales te permiten cambiar de mano, teniendo activa la rotación de pantalla, y te permiten pulsar de forma extremadamente cómoda. Pero una vez más, esto es sesgo personal.Configurarlo y llenarlo de libros: aquí PocketBook me sorprendióInstalé la aplicación de PocketBook en el móvil y en unos segundos tenía los dos lectores asociados y listos para recibir documentos. Mi mujer siguió el flujo de registro con el QR que muestra el lector y tampoco tuvo problema: envió archivos desde el móvil, sincronizó la lectura y continuó en otro dispositivo. El alta no me pareció más complicada que en la competencia.Para mover libros acabé usando dos métodos. La app móvil es comodísima: seleccionas un documento y pocos segundos después aparece en el lector. Este método es ideal para las investigaciones profundas de ChatGPT o Claude y me ha hecho sacarle aún más partido al dispositivo. El USB-C es todavía más directo, porque el PocketBook ya trae una estructura de carpetas de fábrica y basta con copiar cada archivo donde corresponde. También configuré Dropbox, fue fácil y resulta útil para tener documentos a mano, pero no cambió mi flujo. Llámame clásico. Algunos detalles del PocketBookSegún PocketBook, el lector es compatible con 25 formatos. Durante la prueba usé EPUB, PDF, DOCX, AZW3, CBR y CBZ sin tocar nada. También admite ACSM, AZW y otros. Para quien ya tiene una biblioteca propia, esta libertad es un punto cada día más a favor frente a los ecosistemas cerrados.El arranque diario tampoco molesta: mantienes el botón de encendido un par de segundos y, normalmente, en menos de ocho estás en la página donde lo dejaste. Si necesita sincronizar, tarda algo más. El funcionamiento general fue estable, sin cuelgues ni errores. Después de una actualización hizo un par de cosas raras que no se repitieron, y mi mujer notó el Verse Pro algo lento al principio, algo que atribuimos a la indexación inicial. Nada reseñable en este capítulo, la verdad.Mis tres peleas con la interfazLa primera pelea es la franja del menú, y es la que más me molestó. Para abrir el menú dentro de un libro hay que pulsar una franja relativamente estrecha en el centro de la pantalla. Si te desvías, pasas de página. Mi gesto natural es tocar la parte superior, como en otros lectores, y aquí eso también cambia de página. Me ocurrió demasiadas veces. Mi mujer apenas sufrió esta fricción porque usaba los botones para todo, así que si eres de botones, tacharás esta queja.La segunda es el porcentaje leído. Con los documentos que usamos no apareció en ninguno de los dos modelos. Puedes ver la página actual, las páginas restantes del capítulo y una barra de progreso, y a mí me valen como referencia. Aun así, cuesta entender la ausencia cuando el reproductor de audiolibros sí muestra su porcentaje. A mi mujer le molestó todavía más que a mí. Igual lo tienen escondido en algún lugar del SO, pero no lo encontramos. El Verse Pro ColorLa tercera es la parte comercial. La tienda y las recomendaciones ocupan demasiado espacio en la pantalla de inicio y no desaparecen al avanzar de página, con lo que reducen los libros propios que ves de un vistazo. Kindle también quiere venderte libros, pero Amazon compensa la insistencia con un catálogo gigantesco. La tienda de PocketBook no tiene ese peso, y tanto protagonismo resulta más difícil de justificar.Por lo demás, la biblioteca cumple de sobra: permite ordenar por autor, colecciones y formato, y crear una colección es tan simple como seleccionar libros y añadirlos a una estantería. Mi truco personal es ordenar por tipo de fichero. Sé si busco un PDF, un EPUB o un cómic, y ese filtro me ahorra tiempo. No será la organización más académica del mundo, pero funciona.Audiolibros correctos: texto a voz a mediasEl reproductor de audiolibros es sencillo: porcentaje, salto entre capítulos, marcador y controles básicos. No intenta hacer mucho más. A veces no hace falta. Como el dispositivo no tiene altavoz, necesitas auriculares o un altavoz Bluetooth, y la conexión funcionó sin problemas. También puedes sacar audio por USB-C con un adaptador.El texto a voz es otra historia. Probé la voz Manuel: a velocidad normal tiene momentos de entonación sorprendentemente natural, pero la mayor parte del tiempo suena robótica. Al subir a 1,4x aparecen tirones y algunas sílabas dejan de entenderse. No creo que vuelva a usarlo. Con la calidad de los audiolibros actuales, esta función se queda en recurso anecdótico.PocketBook incluye además navegador, lector RSS, calculadora, reproductor de música y algunos juegos. Los probé por encima y no creo que estos dispositivos necesiten muchas de esas cosas, aunque poder echar una partida en un avión cuando no te apetece seguir leyendo no cambia la compra, pero mola.Dos o tres semanas sin acordarme del cargadorCargué el Verse Pro Color al principio de la prueba y no volví a enchufarlo. En esas dos o tres semanas leí libros, cómics y PDF, y probé la sincronización, el audio y las distintas funciones del sistema. Los primeros días me dio la sensación de que la batería bajaba más rápido, pero coincidieron con la configuración, las actualizaciones y la carga inicial de documentos. Después dejó de preocuparme.PocketBook habla de hasta un mes de autonomía, una cifra que siempre depende de la iluminación, el Wi-Fi y la frecuencia de lectura. Mi experiencia encaja con varias semanas, pero no registré porcentajes ni horas y no voy a venderla como prueba de laboratorio.Como referencia externa, Notebookcheck midió 14 horas y 29 minutos de lectura activa con iluminación mínima, y una carga completa de unos 90 minutos. Las semanas de calendario y las horas de pantalla encendida son cifras distintas, y ambas cuadran con lo que viví.¿Y frente a Kindle y Kobo? PocketBook Verse Pro Color4Kindle Paperwhite. Es el rival por precio: el modelo actual de 16 GB con publicidad costaba 169 euros en Amazon España al preparar esta review, con pantalla monocroma de 7 pulgadas. No lo he enfrentado directamente al PocketBook: la comodidad que le atribuyo a la biblioteca Kindle viene de mis años con el ecosistema y con el Oasis. Por seis euros más, el PocketBook responde con color y una gestión más abierta de archivos. No es más barato, pero sí mucho más flexible.Kobo Clara Colour y Kindle Colorsoft. En la liga del color, el Kobo Clara Colour costaba 189,99 euros en su tienda oficial y el Kindle Colorsoft de 16 GB aparecía a 269 euros en Amazon. No he comparado sus pantallas con la de este PocketBook, así que no voy a afirmar que el Verse Pro Color sea superior. Sí puedo decir que entra en la conversación siendo el más barato de los tres con diferencia.Verse Pro monocromo. El hermano de 169 euros conserva un argumento: el fondo más claro para texto puro y la misma apertura de formatos. Mi mujer estaba muy contenta con él después de sus novelas, pero por seis euros de diferencia también elegiría el Color. Yo igual.Si priorizas ecosistema y catálogo, Kindle. Si priorizas color al mejor precio y libertad total con tus archivos, este PocketBook.Para quién sí y para quién noCompraría el Verse Pro Color si quieres un lector compacto, con botones físicos y una biblioteca formada por archivos de distintas procedencias. También si lees cómic tradicional, libros ilustrados o novelas con algunos toques de color: ahí es donde el color te va a cambiar lecturas de verdad. Los colores encajan realmente bienNo lo compraría como primera opción si tu uso principal son webtoons, revistas o PDF de maquetación densa, porque yo buscaría una pantalla mayor. Tampoco si la comodidad de la tienda y la biblioteca de Amazon pesa más para ti que la libertad de cargar archivos propios y comprar donde más te apetezca. Y si vienes de un Kindle Oasis, asume la renuncia: los botones inferiores no sustituyen del todo la ergonomía de los laterales. Mi mujer y yo coincidimos en eso.Veredicto: el color dejó de ser una curiosidadEl PocketBook Verse Pro Color no llama mi atención por sus especificaciones, que en el fondo me dicen poco como usuario. Se ha ganado esta review en el día a día: durante tres semanas fue el lector que cogía de forma habitual. Movió un PDF gigante, abrió CBZ y CBR sin protestar, recibió documentos desde el móvil en segundos y no volvió a ver el cargador. Un aparato de 175 euros que consigue que leas más ya ha hecho lo más difícil.¿Es perfecto? No. El fondo es más grisáceo que en el modelo monocromo, la franja del menú me jugó alguna mala pasada y la tienda tiene más protagonismo del que me gustaría. Son pegas que tengo presentes, pero ninguna me hizo dejar de cogerlo cada día.Por 175 euros lo compraría con mi dinero sin dudarlo, y eso es lo máximo que puedo decir de un producto. El 80 es una nota que se gana en el uso: cambió qué me apetecía leer, y eso lo consiguen muy pocos dispositivos. Lo único que le pediría de cara al futuro es la ergonomía de los botones laterales de mi viejo Oasis, y ojo, que si analizara el Colorsoft de Amazon tendría la misma queja.