Así nació la app de Duolingo. Foto: Duolingo / CanvaUn búho verde saluda desde las pantallas a 130 millones de usuarios que buscan aprender un nuevo idioma. Bajo su ala hay un catálogo de más de 40 lenguas, desde el inglés hasta el catalán. El ave es insistente. No se rinde a la primera. Pero, precisamente en esa insistencia podría estar parte de la magia detrás del éxito de Duolingo.A su creador le gustan los juegos, y de ahí que la interfaz de la plataforma esté diseñada alrededor de retos, recompensas y logros. Un modelo de aprendizaje que terminó convirtiéndose también en una nueva forma de hacer negocio.Sin embargo, la historia no comienza ahí. Todo empezó con el reCAPTCHAContrario a lo que podría pensarse, el punto de partida de este búho no fue Silicon Valley. La historia comenzó a tomar vuelo en Ciudad de Guatemala, la ciudad natal del hombre que le dio vida: Luis von Ahn.Von Ahn creció en Guatemala a finales de los años 70 y, desde muy pequeño, su madre se aseguró de que recibiera una buena educación. De ahí que, en lugar de regalarle una Nintendo, optara por darle una Commodore 64, la computadora con la que comenzó su viaje por el mundo de la programación.Tras finalizar su bachillerato, apuntó su brújula hacia EE. UU., en donde obtuvo su licenciatura y un doctorado en informática. Fue durante esa etapa en la que incursionó en el desarrollo del concepto CAPTCHA. Si el nombre le suena, no es coincidencia. El CAPTCHA es esa sucesión de caracteres de texto distorsionados que se utiliza para distinguir entre humanos y bots en internet. Von Ahn contribuyó a la evolución de esta herramienta de seguridad para dirigir ese esfuerzo colectivo hacia un fin útil. Así, cada vez que un usuario resolvía uno de estos desafíos para identificarse, esta era utilizada para digitalizar libros antiguos, archivos históricos y periódicos que las computadoras no lograban leer bien mediante escaneo.La iniciativa, que pasó a denominarse reCAPTCHA, captó la atención de Google, que la adquirió en 2009, y derivó en una lluvia de ofertas de grandes tecnológicas que querían sumar a este joven guatemalteco a su equipo. No obstante, el informático tenía otros planes en mente. Destacado: Coca-Cola vs. Pepsi: la historia de una rivalidad que trascendió el saborreCAPTCHA. Foto: reCAPTCHALa entrada del búho verde A principios de la década de los 2010, Von Ahn impartía clases de informática en la Universidad Carnegie Mellon. Su experiencia en el ámbito académico y tecnológico lo llevó a idear una herramienta que permitiera que millones de personas accedieran a la educación de manera gratuita. A esa travesía se sumó Severin Hacker, uno de sus estudiantes de posgrado que se convirtió en su mano derecha. La trayectoria de ambos los llevó a orientar la idea hacia el aprendizaje de idiomas, conscientes de las oportunidades que puede abrir, por ejemplo, el dominio del inglés.El proyecto elevó las alas en 2011 y comenzó su beta pública en 2012 con la promesa de ser una plataforma abierta. Para ello se desarrolló un modelo de negocio híbrido que combina publicidad y acceso gratuito. En cuanto al nombre, este se deriva de la mezcla de dos términos asociados al propósito de servicio del proyecto: Duo, que significa dos; y Lingo, que se traduce de manera coloquial como lenguaje. Aquí es donde el ave comienza a ganar más protagonismo, al convertirse en la cara de la aplicación. Su diseño se inspiró en los búhos como símbolos universales de la sabiduría y el conocimiento, mientras que el verde nació de una broma a Hacker, a quien no le gustaba este color. Duolingo es una app de aprendizaje de idiomas. Foto: CanvaAlcanzar la rachaEn un inicio, Duolingo incorporaba una herramienta de traducción colaborativa. De esta manera, los usuarios aprendían un idioma de forma gratuita mientras, al mismo tiempo, traducían páginas web, artículos de Wikipedia y otros textos. Con este enfoque, los estudiantes avanzaban en sus lecciones respondiendo ejercicios de traducción de oraciones y la plataforma vendía estas traducciones masivas para financiar la gratuidad de la aplicación. Aunque la idea era prometedora, esta no generaba la rentabilidad esperada, por lo que se optó por un cambio de rumbo y se eliminaron por completo los encargos de traducción. Con esta pieza fuera del juego, los creadores pusieron el foco en transformar la plataforma en un sistema lúdico y educativo para el aprendizaje de idiomas. ¿La clave?: la gamificación. Para que la gente regresara a diario, Duolingo creó un sistema de rachas y personajes con personalidades fuertes. Con esto, el usuario empieza a generar un hábito diario con la mente puesta en alcanzar un objetivo diario. El boca a boca y el magnetismo del búho verde hicieron escalar la popularidad de la aplicación. Tanto así que pasó de ser un guía dentro de la plataforma a ser adoptado por la comunidad en una máquina de memes y un icono del marketing digital. La historia de Duolingo también es la de cómo una obligación puede convertirse en entretenimiento. Y así, lo que comenzó como una idea para democratizar el acceso a la educación terminó convirtiéndose en una plataforma capaz de transformar una tarea que muchos asociaban con disciplina y esfuerzo en un hábito cotidiano, casi como un juego. Las lecciones, las recompensas, las rachas y, sobre todo, el insistente búho verde fueron parte de esa fórmula.Quizás por eso Duolingo entendió algo que va mucho más allá de los idiomas, y es que para cambiar la manera en que las personas aprenden, primero hay que conseguir que quieran regresar. Y el búho, fiel a su naturaleza, sigue esperando que mañana vuelvan a abrir la aplicación.Destacado: La carrera de Nike: de los experimentos de un entrenador a las zapatillas que cambiaron la historia del deporte